IDA Y VUELTA
Pueblos 1, IA 0
Laura Fernández Salvador
Hace unos meses recibí un mensaje de enhorabuena por la participación en un concurso literario tras quedar seleccionada, que no ganadora. La persona que me escribió el mensaje elogiaba que quedara gente con ganas de competir con su intelecto contra la IA (Inteligencia Artificial). Lo mejor del mensaje es que venía de una persona con talento y experiencia literaria, y en el que confesaba su desidia en esta lucha. Y no puede ser, me niego a pensar que la IA transmita lo mismo que una persona, y mucho menos en textos creativos.
Muchos días creo firmemente que va a ser imposible competir con ella en oficios como el que desarrollo, escribiendo textos, noticias, artículos, u opinión. Con cierta frecuencia, es altamente probable que se cuele alguna falta de ortografía, expresión rara, o dato incorrecto, e incluso que un simple despiste en la redacción desluzca el contenido. Sin embargo, la máquina es infalible, raro es que se le cuele algo si sabes darle las indicaciones correctas.
Si hasta puedes cambiar el tono en su redacción y pedirle que sea más irónico, o más formal, o que añada palabras o matice sus conclusiones. Triste y terriblemente eficaz.
ChatGPT es listo y rápido, y la realidad es que es muy difícil darse cuenta de que es él y no una persona de carne y hueso la que ha escrito lo que sea. Pero quizás en esa perfección es donde podamos meterle un gol. La clave está en los detalles. Igual no es tan malo equivocarnos o expresarnos diferente.
Esto me lleva de nuevo mi pueblo, mi fuente inagotable de inspiración.
Como cada año por esta época me traslado al pueblo a pasar el verano, y desde aquí trabajo, escribo y disfruto. Hace unos días uno de mis vecinos me instruyó con una nueva palabra que yo desconocía, aunque seguramente muchos de nuestros padres y abuelos la reconozcan al momento, “aseranar”. Esta palabra hace referencia a cuando las mujeres se juntaban por la noche “a la fresca” en las puertas de sus casas para hablar y echar el rato. Una palabra que apenas se usa hoy en día, pero que existe en la memoria de nuestros mayores.
Y la verdad es que la IA es mucha IA, pero dudo que ChatGPT utilice esta palabra para embellecer una narración de manera espontánea. Ni mucho menos que se vaya aseranar con Gemini o similares. Así que, aunque solo sea en tener pueblo, ya le ganamos.
Hace unos meses recibí un mensaje de enhorabuena por la participación en un concurso literario tras quedar seleccionada, que no ganadora. La persona que me escribió el mensaje elogiaba que quedara gente con ganas de competir con su intelecto contra la IA (Inteligencia Artificial). Lo mejor del mensaje es que venía de una persona con talento y experiencia literaria, y en el que confesaba su desidia en esta lucha. Y no puede ser, me niego a pensar que la IA transmita lo mismo que una persona, y mucho menos en textos creativos.
Muchos días creo firmemente que va a ser imposible competir con ella en oficios como el que desarrollo, escribiendo textos, noticias, artículos, u opinión. Con cierta frecuencia, es altamente probable que se cuele alguna falta de ortografía, expresión rara, o dato incorrecto, e incluso que un simple despiste en la redacción desluzca el contenido. Sin embargo, la máquina es infalible, raro es que se le cuele algo si sabes darle las indicaciones correctas.
Si hasta puedes cambiar el tono en su redacción y pedirle que sea más irónico, o más formal, o que añada palabras o matice sus conclusiones. Triste y terriblemente eficaz.
ChatGPT es listo y rápido, y la realidad es que es muy difícil darse cuenta de que es él y no una persona de carne y hueso la que ha escrito lo que sea. Pero quizás en esa perfección es donde podamos meterle un gol. La clave está en los detalles. Igual no es tan malo equivocarnos o expresarnos diferente.
Esto me lleva de nuevo mi pueblo, mi fuente inagotable de inspiración.
Como cada año por esta época me traslado al pueblo a pasar el verano, y desde aquí trabajo, escribo y disfruto. Hace unos días uno de mis vecinos me instruyó con una nueva palabra que yo desconocía, aunque seguramente muchos de nuestros padres y abuelos la reconozcan al momento, “aseranar”. Esta palabra hace referencia a cuando las mujeres se juntaban por la noche “a la fresca” en las puertas de sus casas para hablar y echar el rato. Una palabra que apenas se usa hoy en día, pero que existe en la memoria de nuestros mayores.
Y la verdad es que la IA es mucha IA, pero dudo que ChatGPT utilice esta palabra para embellecer una narración de manera espontánea. Ni mucho menos que se vaya aseranar con Gemini o similares. Así que, aunque solo sea en tener pueblo, ya le ganamos.
















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