IEZ FLORIÁN D'OCAMPO
Valorio "Observatorio"
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián´Docampo
Mira por cuánto, ¡y por cuando!, nos hemos encontrado, ahora como quien dice, con una `reutilización novedosa´, de algo que ya nos era previo que no añejo, de todo aquello que conduce a la terminología expresiva de una situación locucional (con umbralidad locacional), que hemos manejado, casi en función universalizadora, con harta profusión y versatilidad, en todos y cada uno de nuestros entornos convivenciales de proximidad, a lo largo y lo ancho de un referente espacio temporal que, aunque arrancaba para una preadjudicada faceta en el inicio de la “(in)Transicionalidad Política” (1975-1978), ya venía arrostrándose, por estos lares, más o menos nuestros y/o compartidos, desde hacía casi medio siglo antes y en referencias desde mucho más atrás.
En indudable, así nos parece, y en principio, desde nuestra acción cívica lectoral, que el vocablo Valorio nos sitúa en una afinidad empática que casi es transgeneracional. Resulta, y por otra parte, que Valorio siempre, ¡y al conjunto completo!, ha estado ahí, en su lugar y con su ambiente, y nos parece que siempre lo ha estado, o sea que desde hace muchísimos años, generación tras generación nos ha acompañado y que, en gran modo/manera/forma, ha sido un especial testigo y a la vez que un participante, ¡uno más!, y puede que de forma expectante, de todo aquello que ha acontecido a lo largo del proceso histórico, sea tanto en el dominio de su interior y sea igualmente en el amplio extradominio (próximo y hasta remoto) de su exterior, a lo largo de este discurrir del tiempo y/o de edades históricas que nos han precedido.
Valorio, puestas así las cosas, no vino a nosotros llegando desde ese ámbito que no somos y donde no hemos estado, como si fuera algo extraño o incluso raro, algo que pareciera en lo absoluto desconocido, o acaso una entelequia nebulada figurativa, de las muchas que en otros tiempos existieron, que por azares varios, figurados o acomodaticios, nos fueran en alguna forma impuesta, o pudiera que una imagen ignota o desconocida, o una referenciación pasajera de las muchas que a lo largo de los días hemos suscitado, tampoco desde ninguna imposición y/o imperativo mandato, y menos aún desde nada que asomara tal que dogmático y/o traído como impostado hacia nuestro aquí.
Desde la propia, singular y específica impresión, empezamos Valorio desde nuestro propio inicial ser, cuando aparecimos, o sea, y ello es muy trascendente, cuando nos dimos cuenta de que `si éramos´ (individuo) y de que `sí contábamos´ (persona) e incluso de que `había otros congéneres´ (sociedad). Resulta que en aquel entonces, sin habernos llevado nadie, ya estábamos en el seno de él, y lo estábamos al mismo tiempo que percibíamos a otros semejantes con los que precisamente `también éramos´ y `nos sentíamos ya uno´, o sea que, ¡de ya!, formaba parte de nuestra familiar y próxima mediata interacción, era nuestro propio interiorizado ambiente, nuestro acomodo cotidiano, nuestra expresión natural, … e igualmente, en cierta forma o medida, nuestra casa, en el exterior prolongado de la puerta de nuestra vivienda.
Valorio no solo es ahora lo que sí es, es también una parte alícuota de lo que, en muchas formas, sí que fue. Además de ello están las interiorizaciones que de Valorio, por Valorio y en relación a Valorio se han ido produciendo en todo tiempo. Valorio, en su nominación y uso, puede aparecer en casi todo, desde la naturaleza a la filosofía, de la política a la antropología, de la agricultura a la industrialización, de la literatura a la ciencia puntera, de la ingeniería a la poesía, de la meditación a la practicidad, etc. Todo es cuestión de indagar.
Por circunstancias astrofísicas resulta que, y para el día 12 de este mes de agosto, tenemos convocado, y casi a la carta, un eclipse solar, el cual, en su marcada trayectoria proyectada sobre nuestro común planeta de la Tierra, matemáticamente prevista (por la mecánica celeste) después de efectuado el correspondiente cálculo, indican que describirá, sobre la faz del globo terráqueo, un amplio `arco de visualización operativa´, que puede ser opcionado para ser seguido por los ciudadanos en diferentes partes del mundo y que aquí, en nuestra proximidad nacional, regional leonesa y sus tres provincias, y hasta en la lindera Tras Os Montes ( de refilón y en Montesinho), ha sido escogido en la nominación de diferentes escenarios observadores, de entre los cuales, y a lo que hemos colegido, se ha citado a Valorio.
Resulta que Valorio, en sus muchas plasmaciones de la naturaleza que representa, a veces se olvida en su faceta descriptiva, por extraños a tal ambiente ubicacional, que siempre ha poseído unas laderas, de acusada pendiente, en cuyas cimas, y a modo de acantilados, se hallan las verticalidades de los recortes pétreos de las canteras que en su momento tuvieron (-.- posiblemente `ensilladoras del cerco murado zamorano´, que tantas glorias dio a la Corona Asturiana y a la Corona Leonesa e igualmente a la Corona Española -.-), que lo bordean formando una situación mesetaria en todo su derredor, que está libre de cualquier interposición visual, lo cual lo hace óptimo para ser escogido, entre otros puntos/lugares/ ubicaciones de observatorios alternativos, como lugar factiblemente idóneo donde, sin posibles apreturas o congestiones masivas, se pueda seguir tal y tan importante evento cosmológico.
O sea que Valorio, ¡nuestro Valorio!, puede pasar a ser, en opinión que ciudadanamente ostentamos y sin ninguna otra pretensión profesionalizada al uso, uno de los observatorios [astronómicos] circunstanciales, ¡uno más!, en el cómputo global de todos aquellos emplazamientos y/o asentamientos que, por sus especiales características naturales, entre las que pueden sobresalir su amplia diafanidad sin estorbos de visualización hacia el oeste, puedan asomarse/ponerse/introducirse para, en el criterio de algunos conciudadanos, pasar a optar para ser de su libre elección a la hora y el momento de su prelación visual astronómica para, el día 12 de agosto sobre las 8´30 de la tarde, pasar esos medidos 19 segundos.
Valorio ya lo habíamos tomado, un tiempo mucho antes, como observatorio de ubicación del paso de los rebaños de las ovejas y cabras, por la Calle de “El Rabiche” que conocíamos [-.- ahora denominada “Imperial”, sin acertar a qué Imperio se refiere, o porque está parte zamorana, de nuestro barrio de San Lázaro, sita cerca de lo que fue la ermita de Santa Susana, ha sido categorizada en forma tan directa como la de instarla nominativamente a esta `imperializada´ (¿?) -.-], dentro de la escenografía ganadera que aportó en esta situación occidental de la península Ibérica el “Honrado Concejo de Pastores de la Mesta” con la “Cañada Real Leonesa Leonesa Occidental” o de “La Vizana” [-.- de unos 500 km de longitud, que une las dehesas extremeñas -.- en Trujillo (donde definimos el regionalismo el 24-4-1985, como vía de acción política) -.- con los puertos asturianos al lado de la comarca de Babia -.-].
Con aquella muy impactante imagen, a nuestros ojos infantiles, de ver, ¡y tan de cerca!, aquellos impresionantes y descomunales perros, con sus collares de erizadas púas, que eran los `mastines leoneses´, que custodiaban rebaños interminables, que llenaban desde la subida de “Las Vistillas”, viniendo de “Transcastillo”, en “La Vega”, hasta el final de “La Cañada de Las Merinas” (ahora ya cambiada a “Nª. Sª. de Las Mercedes”), pasando por “El Rabiche” (frente a la casa de mis abuelos Paulino y Jacinta) y “La Parada del Molino”(junto a mi propia casa inicial, que fue de mis bisabuelos Antonio y Andrea). Todo un mundo que se movía ante nuestros asombrados ojos infantiles.
Allí, al comienzo de la Parada del Molino, donde enfrente teníamos una pradera (hoy jardín con un árbol apuntalado), en la que los niños jugabamos a “las vueltas” (“los aluches”), sin que nadie nos hubiera indicado nada de la “memoria antropológica regional leonesa”. ¿O cuando jugábamos “al marro” en la Calle Larga sanlazarina?, quién nos lo iba a decir después, que ya, ¡y en aquel entonces!, estábamos haciendo defensa a ultranza de la `leoneseidad convivencial´ y del `leonesismo compartido.
Los niños y niñas del Barrio de San Lázaro no es que fuéramos más especiales que los de los demás barrios de Zamora (y por extrapolación los de Salamanca y León), pues en todos se jugaba a parecidas cosas, a cosas que subían y bajaban (como el pimentón del año) por las cañadas ganaderas y las Vías de La Plata y Dalmacia, pero nosotros teníamos a Valorio por transitada senda de nuestras correrías y hazañas infantiles. Valorio era nuestro plus diferenciador. Los demás, iban ocasionalmente, nosotros, por el contrario, no salíamos de allí.
Valorio, desde el inicio de la transición política (¿?) y/o de lo que debiera haber sido un cambio completo (¿?), ha sido un observatorio integral, donde año tras año (¡y ya van 50!), se han ido enumerando, 41 veces, la situaciones comarcales regionales leoneses del “todo SaZale´41”, e igualmente las referencias directas, concretas y amplias a todo el “País Leonés”.
Aclaramos lo del “País Leonés” (-.- conjunción que abarca a todo el Pueblo Regional Leonés -.-), o sea, y para que todos los nuevos lo entiendan, ya fuera para los residentes en la propia Regionalidad Leonesa (-.- con sus 38.491 km2 -.-) o ya fuera para los numerosos que, siendo originarios de Sa-Za-Le, están en la diáspora de emigración regional leonesa, ¡allá donde hayan ido!, sea por el resto de España, de Europa o del Ancho Mundo. Todo ello dentro de una amplia fraternización con Extremadura, Galicia y Asturias y el hermanamiento, a través de Beira y Tras Os Montes, con Portugal.
Se nos indica, en los diferentes medios de comunicación, del entorno convivencial de nuestra Regionalidad Leonesa, que el próximo 12-8- 2026 tendrá lugar un histórico eclipse solar total que cruzará gran parte del hemisferio norte, siendo el territorio de España el país más poblado en su trayectoria de totalidad. Este evento, y abundando más, marcará el inicio de una trilogía excepcional de eclipses visibles en la península ibérica hasta 2028. El gran eclipse solar total de 2026 es el fenómeno astronómico que ocurrirá durante el atardecer del miércoles 12-8-2026. La Luna bloqueará por completo el disco solar por unos minutos. Siendo la franja de totalidad que cruzará España de noroeste a este.
Pasará por las regionalidades siguientes: gallega (en sus cuatro provincias), leonesa (Zamora y León), castellano vieja (Burgos, Palencia, Segovia, Soria, Valladolid, Logroño y Santander), vasca (Álava y parte de Vizcaya y Guipúzcoa), navarra ( la ribera y zona media), aragonesa (Zaragoza y Teruel y parcial en Huesca), castellano nueva (solo Guadalajara y la mitad norte de Cuenca), valenciana (Castellón y parte de Valencia Alicante), y balear ( al pleno del archipiélago). La Hora cumbre de la totalidad sucederá en torno a las 20:30 (hora peninsular), con el Sol muy bajo, a unos 7° sobre el horizonte oeste. En cuanto a la duración, la fase de oscuridad total durará un máximo de 2 minutos y 18 segundos. Tendrán visibilidad parcial las zonas fuera de la franja, como el sur de la península y las Islas Canarias, lo experimentarán como un eclipse parcial de gran magnitud (hasta el 95%).
El “observatorio de Valorio”, además de poder servir para contemplar el firmamento en las noches estrelladas, que hacíamos de niños a la vez que escuchábamos el sonido rompedor de los grillos, también ha ido añadiéndose a otras consideraciones varias sobre las situaciones de actualidad y/o que fueron del pasado, tanto próximo como remoto. Pues desde el Movimiento Leonesista {GRES;CC.ZZ.; GAL}, se establece “La Idea de Valorio”, que persiste con el PREPAL, o sea el que constase, en una o varias formas, la “impresión regional leonesa” de todo aquello que nos acontece, en toda su amplia versatilidad y por doquier. O sea: ser nosotros lo ciudadanos regionales leoneses, pero en modo alguno permanecer encerrados. Nuestra sociedad regional leonesa es el ejemplo vivo de que por nuestra regionalidad leonesa han cruzado todos los caminos (¿acaso tenemos que recordar nuestras vías de peregrinación a Santiago, las vías romanas o las cañadas de la trashumancia?)
El “Valorio´Observario”, marcaba nuestro espacio vivencial y nuestro espacio interaccionante, para ser y estar. Fuera ya desde nuestro espacio de 38.491 km2 o se adscribiera a otros ámbitos más o menos distantes a nosotros: los leoneses, o sea practicar lo propio del hacer de los ciudadanos libres, que (re)marca nuestro texto constitucional, entre y de lo mucho que puede haber, y se hiciera una expresión difusora de ello, ¡que no tamización ni expurgación al uso!, por aquellos que, a lo largo del proceso histórico, hemos conformado la Regionalidad Leonesa. Dando curso a las “datas referenciadas en Valorio”, al “talante de Valorio”, a las “trazabilidades de Valorio”, los “sones de Valorio”, las “propuestas desde Valorio” …y, con ello, a la “presencialidad opinante activa”, en la medida de nuestras posibilidades, de toda nuestra “sociedad regional leonesa” ( que es también, y sin olvido nunca de ello, es parte de “nuestra sociedad española” y de” nuestra sociedad europea”. Que es una sociedad, la regional leonesa, para poder hablar por sí y no, ¡y nunca!, ser suplantada por otra congénere alguna.
Así, y con la “Idea de Valorio” originada en los momentos (in)tansicionales, desde la observación ponderada in situ o sustraída mentalmente de tal lugar, en la evocación de su vectorización, se ha opinado/argumentado/reflexionado sobre casi todas las cuestiones que, en algún modo, afectan a la generalidad de los ciudadanos regionales leoneses, o sea: se ha estructurado el “Valorio´Observatorio” como factor integral, poniendo siempre en valor su: {1º} Muy alta capacidad ciudadana, {2º} Excelso comportamiento constitucional y {3º} Consabida resiliencia ante cualquier avatar, además de sus rasgos tradicionales, encaramados en su: [1ª] Probada tenacidad, [2ª] Prevalencia convivencial y [3ª] Acrisolado sentir.
El “Valorio´Oservatorio”, nos ha posicionado, sobre la despoblación galopante de la Regionalidad Leonesa (que por su persistencia escapa de la casualidad centralizada), el desmantelamiento pre-industrial (afincado por el “todo SaZaLe´41”), el abandono de la ruralidad por el “todo SaZaLe´41”( con soslayamiento lesivo de lo propio),..., la desconfianza inducida hacia la genuina creatividad regional leonesa (o la obligación de permanecer en la dependencia), …, la intransigencia del trato constitucional comparativo (tras la aportación de los 521.999 votos a favor del texto constitucional de las tres circunscripciones electorales leonesas), …, las imposiciones pos-constitucionales ( con el infumable “Axioma 31-7-1981”), …, las evidencias reculativas y los menoscabos añadidos ( en el periodo 1981-2026),...
El “Valorio´Observatorio, nos hace volver, una y otra vez, sobre el texto constitucional con el papel de la Nación Española que integra (-.- ¡en presente de indicativo! -.-) a la Regionalidad Leonesa, haciéndolo en varios momentos expresivos tras el pasado transicional (donde veníamos de figurar en tratados internacionales del Reino de España) y ya, por declinación del periodo constituyente, en la puntualidad de los actos del 31-10-1978 (por la asumida soberanía representada por nuestras Cortes Españolas tras el 15-6-1977), del 6-12-1978 (por la propia y directa Nación Española actuante) y el 29-12-1978 (-.- cuando el BOE nos dice [-.-tanto a nosotros: los leoneses como a otros catorce pueblos de España semejantes análogos-.-], lo que: (1º) si somos, (2º) donde somos, (3º) como somos, (4º) quienes somos, (5º) cuando somos, (6º) porque somos y (7º )los que somos, sin esperar, ¡en modo alguno!, a que pase a un momento posterior, ni un rato, ni tampoco tres años y menos aún de esperar a ningún febrero.
El “Valorio´Observatorio”, está para ver, y por supuesto, el eclipse del día 12-8-2026, pero también para evitar, en la medida de lo posible y también, en lo alcanzable por todos los ciudadanos regionales leoneses, ¡sí para evitar!, la `imposición foránea´ de otros `eclipses anulantes´, sean reales/ficticios/sobreentendidos, sobre la Regionalidad Leonesa, que, ¡como ajenos!, son impropios de la Constitución Española. Una cosa será el ver el eclipse solar y otra, muy diferente, el estar y/o el seguir en la luna.
VALORIO 7-8-2026
Al día siguiente del aniversario de la “Batalla de Simancas”, gloria que fue del Hispánico Regnum Imperium Legionensis, comandado por Ramiro II de León.
Francisco Iglesias Carreño
Del Instituto de Estudios Zamoranos Florián´Docampo
Mira por cuánto, ¡y por cuando!, nos hemos encontrado, ahora como quien dice, con una `reutilización novedosa´, de algo que ya nos era previo que no añejo, de todo aquello que conduce a la terminología expresiva de una situación locucional (con umbralidad locacional), que hemos manejado, casi en función universalizadora, con harta profusión y versatilidad, en todos y cada uno de nuestros entornos convivenciales de proximidad, a lo largo y lo ancho de un referente espacio temporal que, aunque arrancaba para una preadjudicada faceta en el inicio de la “(in)Transicionalidad Política” (1975-1978), ya venía arrostrándose, por estos lares, más o menos nuestros y/o compartidos, desde hacía casi medio siglo antes y en referencias desde mucho más atrás.
En indudable, así nos parece, y en principio, desde nuestra acción cívica lectoral, que el vocablo Valorio nos sitúa en una afinidad empática que casi es transgeneracional. Resulta, y por otra parte, que Valorio siempre, ¡y al conjunto completo!, ha estado ahí, en su lugar y con su ambiente, y nos parece que siempre lo ha estado, o sea que desde hace muchísimos años, generación tras generación nos ha acompañado y que, en gran modo/manera/forma, ha sido un especial testigo y a la vez que un participante, ¡uno más!, y puede que de forma expectante, de todo aquello que ha acontecido a lo largo del proceso histórico, sea tanto en el dominio de su interior y sea igualmente en el amplio extradominio (próximo y hasta remoto) de su exterior, a lo largo de este discurrir del tiempo y/o de edades históricas que nos han precedido.
Valorio, puestas así las cosas, no vino a nosotros llegando desde ese ámbito que no somos y donde no hemos estado, como si fuera algo extraño o incluso raro, algo que pareciera en lo absoluto desconocido, o acaso una entelequia nebulada figurativa, de las muchas que en otros tiempos existieron, que por azares varios, figurados o acomodaticios, nos fueran en alguna forma impuesta, o pudiera que una imagen ignota o desconocida, o una referenciación pasajera de las muchas que a lo largo de los días hemos suscitado, tampoco desde ninguna imposición y/o imperativo mandato, y menos aún desde nada que asomara tal que dogmático y/o traído como impostado hacia nuestro aquí.
Desde la propia, singular y específica impresión, empezamos Valorio desde nuestro propio inicial ser, cuando aparecimos, o sea, y ello es muy trascendente, cuando nos dimos cuenta de que `si éramos´ (individuo) y de que `sí contábamos´ (persona) e incluso de que `había otros congéneres´ (sociedad). Resulta que en aquel entonces, sin habernos llevado nadie, ya estábamos en el seno de él, y lo estábamos al mismo tiempo que percibíamos a otros semejantes con los que precisamente `también éramos´ y `nos sentíamos ya uno´, o sea que, ¡de ya!, formaba parte de nuestra familiar y próxima mediata interacción, era nuestro propio interiorizado ambiente, nuestro acomodo cotidiano, nuestra expresión natural, … e igualmente, en cierta forma o medida, nuestra casa, en el exterior prolongado de la puerta de nuestra vivienda.
Valorio no solo es ahora lo que sí es, es también una parte alícuota de lo que, en muchas formas, sí que fue. Además de ello están las interiorizaciones que de Valorio, por Valorio y en relación a Valorio se han ido produciendo en todo tiempo. Valorio, en su nominación y uso, puede aparecer en casi todo, desde la naturaleza a la filosofía, de la política a la antropología, de la agricultura a la industrialización, de la literatura a la ciencia puntera, de la ingeniería a la poesía, de la meditación a la practicidad, etc. Todo es cuestión de indagar.
Por circunstancias astrofísicas resulta que, y para el día 12 de este mes de agosto, tenemos convocado, y casi a la carta, un eclipse solar, el cual, en su marcada trayectoria proyectada sobre nuestro común planeta de la Tierra, matemáticamente prevista (por la mecánica celeste) después de efectuado el correspondiente cálculo, indican que describirá, sobre la faz del globo terráqueo, un amplio `arco de visualización operativa´, que puede ser opcionado para ser seguido por los ciudadanos en diferentes partes del mundo y que aquí, en nuestra proximidad nacional, regional leonesa y sus tres provincias, y hasta en la lindera Tras Os Montes ( de refilón y en Montesinho), ha sido escogido en la nominación de diferentes escenarios observadores, de entre los cuales, y a lo que hemos colegido, se ha citado a Valorio.
Resulta que Valorio, en sus muchas plasmaciones de la naturaleza que representa, a veces se olvida en su faceta descriptiva, por extraños a tal ambiente ubicacional, que siempre ha poseído unas laderas, de acusada pendiente, en cuyas cimas, y a modo de acantilados, se hallan las verticalidades de los recortes pétreos de las canteras que en su momento tuvieron (-.- posiblemente `ensilladoras del cerco murado zamorano´, que tantas glorias dio a la Corona Asturiana y a la Corona Leonesa e igualmente a la Corona Española -.-), que lo bordean formando una situación mesetaria en todo su derredor, que está libre de cualquier interposición visual, lo cual lo hace óptimo para ser escogido, entre otros puntos/lugares/ ubicaciones de observatorios alternativos, como lugar factiblemente idóneo donde, sin posibles apreturas o congestiones masivas, se pueda seguir tal y tan importante evento cosmológico.
O sea que Valorio, ¡nuestro Valorio!, puede pasar a ser, en opinión que ciudadanamente ostentamos y sin ninguna otra pretensión profesionalizada al uso, uno de los observatorios [astronómicos] circunstanciales, ¡uno más!, en el cómputo global de todos aquellos emplazamientos y/o asentamientos que, por sus especiales características naturales, entre las que pueden sobresalir su amplia diafanidad sin estorbos de visualización hacia el oeste, puedan asomarse/ponerse/introducirse para, en el criterio de algunos conciudadanos, pasar a optar para ser de su libre elección a la hora y el momento de su prelación visual astronómica para, el día 12 de agosto sobre las 8´30 de la tarde, pasar esos medidos 19 segundos.
Valorio ya lo habíamos tomado, un tiempo mucho antes, como observatorio de ubicación del paso de los rebaños de las ovejas y cabras, por la Calle de “El Rabiche” que conocíamos [-.- ahora denominada “Imperial”, sin acertar a qué Imperio se refiere, o porque está parte zamorana, de nuestro barrio de San Lázaro, sita cerca de lo que fue la ermita de Santa Susana, ha sido categorizada en forma tan directa como la de instarla nominativamente a esta `imperializada´ (¿?) -.-], dentro de la escenografía ganadera que aportó en esta situación occidental de la península Ibérica el “Honrado Concejo de Pastores de la Mesta” con la “Cañada Real Leonesa Leonesa Occidental” o de “La Vizana” [-.- de unos 500 km de longitud, que une las dehesas extremeñas -.- en Trujillo (donde definimos el regionalismo el 24-4-1985, como vía de acción política) -.- con los puertos asturianos al lado de la comarca de Babia -.-].
Con aquella muy impactante imagen, a nuestros ojos infantiles, de ver, ¡y tan de cerca!, aquellos impresionantes y descomunales perros, con sus collares de erizadas púas, que eran los `mastines leoneses´, que custodiaban rebaños interminables, que llenaban desde la subida de “Las Vistillas”, viniendo de “Transcastillo”, en “La Vega”, hasta el final de “La Cañada de Las Merinas” (ahora ya cambiada a “Nª. Sª. de Las Mercedes”), pasando por “El Rabiche” (frente a la casa de mis abuelos Paulino y Jacinta) y “La Parada del Molino”(junto a mi propia casa inicial, que fue de mis bisabuelos Antonio y Andrea). Todo un mundo que se movía ante nuestros asombrados ojos infantiles.
Allí, al comienzo de la Parada del Molino, donde enfrente teníamos una pradera (hoy jardín con un árbol apuntalado), en la que los niños jugabamos a “las vueltas” (“los aluches”), sin que nadie nos hubiera indicado nada de la “memoria antropológica regional leonesa”. ¿O cuando jugábamos “al marro” en la Calle Larga sanlazarina?, quién nos lo iba a decir después, que ya, ¡y en aquel entonces!, estábamos haciendo defensa a ultranza de la `leoneseidad convivencial´ y del `leonesismo compartido.
Los niños y niñas del Barrio de San Lázaro no es que fuéramos más especiales que los de los demás barrios de Zamora (y por extrapolación los de Salamanca y León), pues en todos se jugaba a parecidas cosas, a cosas que subían y bajaban (como el pimentón del año) por las cañadas ganaderas y las Vías de La Plata y Dalmacia, pero nosotros teníamos a Valorio por transitada senda de nuestras correrías y hazañas infantiles. Valorio era nuestro plus diferenciador. Los demás, iban ocasionalmente, nosotros, por el contrario, no salíamos de allí.
Valorio, desde el inicio de la transición política (¿?) y/o de lo que debiera haber sido un cambio completo (¿?), ha sido un observatorio integral, donde año tras año (¡y ya van 50!), se han ido enumerando, 41 veces, la situaciones comarcales regionales leoneses del “todo SaZale´41”, e igualmente las referencias directas, concretas y amplias a todo el “País Leonés”.
Aclaramos lo del “País Leonés” (-.- conjunción que abarca a todo el Pueblo Regional Leonés -.-), o sea, y para que todos los nuevos lo entiendan, ya fuera para los residentes en la propia Regionalidad Leonesa (-.- con sus 38.491 km2 -.-) o ya fuera para los numerosos que, siendo originarios de Sa-Za-Le, están en la diáspora de emigración regional leonesa, ¡allá donde hayan ido!, sea por el resto de España, de Europa o del Ancho Mundo. Todo ello dentro de una amplia fraternización con Extremadura, Galicia y Asturias y el hermanamiento, a través de Beira y Tras Os Montes, con Portugal.
Se nos indica, en los diferentes medios de comunicación, del entorno convivencial de nuestra Regionalidad Leonesa, que el próximo 12-8- 2026 tendrá lugar un histórico eclipse solar total que cruzará gran parte del hemisferio norte, siendo el territorio de España el país más poblado en su trayectoria de totalidad. Este evento, y abundando más, marcará el inicio de una trilogía excepcional de eclipses visibles en la península ibérica hasta 2028. El gran eclipse solar total de 2026 es el fenómeno astronómico que ocurrirá durante el atardecer del miércoles 12-8-2026. La Luna bloqueará por completo el disco solar por unos minutos. Siendo la franja de totalidad que cruzará España de noroeste a este.
Pasará por las regionalidades siguientes: gallega (en sus cuatro provincias), leonesa (Zamora y León), castellano vieja (Burgos, Palencia, Segovia, Soria, Valladolid, Logroño y Santander), vasca (Álava y parte de Vizcaya y Guipúzcoa), navarra ( la ribera y zona media), aragonesa (Zaragoza y Teruel y parcial en Huesca), castellano nueva (solo Guadalajara y la mitad norte de Cuenca), valenciana (Castellón y parte de Valencia Alicante), y balear ( al pleno del archipiélago). La Hora cumbre de la totalidad sucederá en torno a las 20:30 (hora peninsular), con el Sol muy bajo, a unos 7° sobre el horizonte oeste. En cuanto a la duración, la fase de oscuridad total durará un máximo de 2 minutos y 18 segundos. Tendrán visibilidad parcial las zonas fuera de la franja, como el sur de la península y las Islas Canarias, lo experimentarán como un eclipse parcial de gran magnitud (hasta el 95%).
El “observatorio de Valorio”, además de poder servir para contemplar el firmamento en las noches estrelladas, que hacíamos de niños a la vez que escuchábamos el sonido rompedor de los grillos, también ha ido añadiéndose a otras consideraciones varias sobre las situaciones de actualidad y/o que fueron del pasado, tanto próximo como remoto. Pues desde el Movimiento Leonesista {GRES;CC.ZZ.; GAL}, se establece “La Idea de Valorio”, que persiste con el PREPAL, o sea el que constase, en una o varias formas, la “impresión regional leonesa” de todo aquello que nos acontece, en toda su amplia versatilidad y por doquier. O sea: ser nosotros lo ciudadanos regionales leoneses, pero en modo alguno permanecer encerrados. Nuestra sociedad regional leonesa es el ejemplo vivo de que por nuestra regionalidad leonesa han cruzado todos los caminos (¿acaso tenemos que recordar nuestras vías de peregrinación a Santiago, las vías romanas o las cañadas de la trashumancia?)
El “Valorio´Observario”, marcaba nuestro espacio vivencial y nuestro espacio interaccionante, para ser y estar. Fuera ya desde nuestro espacio de 38.491 km2 o se adscribiera a otros ámbitos más o menos distantes a nosotros: los leoneses, o sea practicar lo propio del hacer de los ciudadanos libres, que (re)marca nuestro texto constitucional, entre y de lo mucho que puede haber, y se hiciera una expresión difusora de ello, ¡que no tamización ni expurgación al uso!, por aquellos que, a lo largo del proceso histórico, hemos conformado la Regionalidad Leonesa. Dando curso a las “datas referenciadas en Valorio”, al “talante de Valorio”, a las “trazabilidades de Valorio”, los “sones de Valorio”, las “propuestas desde Valorio” …y, con ello, a la “presencialidad opinante activa”, en la medida de nuestras posibilidades, de toda nuestra “sociedad regional leonesa” ( que es también, y sin olvido nunca de ello, es parte de “nuestra sociedad española” y de” nuestra sociedad europea”. Que es una sociedad, la regional leonesa, para poder hablar por sí y no, ¡y nunca!, ser suplantada por otra congénere alguna.
Así, y con la “Idea de Valorio” originada en los momentos (in)tansicionales, desde la observación ponderada in situ o sustraída mentalmente de tal lugar, en la evocación de su vectorización, se ha opinado/argumentado/reflexionado sobre casi todas las cuestiones que, en algún modo, afectan a la generalidad de los ciudadanos regionales leoneses, o sea: se ha estructurado el “Valorio´Observatorio” como factor integral, poniendo siempre en valor su: {1º} Muy alta capacidad ciudadana, {2º} Excelso comportamiento constitucional y {3º} Consabida resiliencia ante cualquier avatar, además de sus rasgos tradicionales, encaramados en su: [1ª] Probada tenacidad, [2ª] Prevalencia convivencial y [3ª] Acrisolado sentir.
El “Valorio´Oservatorio”, nos ha posicionado, sobre la despoblación galopante de la Regionalidad Leonesa (que por su persistencia escapa de la casualidad centralizada), el desmantelamiento pre-industrial (afincado por el “todo SaZaLe´41”), el abandono de la ruralidad por el “todo SaZaLe´41”( con soslayamiento lesivo de lo propio),..., la desconfianza inducida hacia la genuina creatividad regional leonesa (o la obligación de permanecer en la dependencia), …, la intransigencia del trato constitucional comparativo (tras la aportación de los 521.999 votos a favor del texto constitucional de las tres circunscripciones electorales leonesas), …, las imposiciones pos-constitucionales ( con el infumable “Axioma 31-7-1981”), …, las evidencias reculativas y los menoscabos añadidos ( en el periodo 1981-2026),...
El “Valorio´Observatorio, nos hace volver, una y otra vez, sobre el texto constitucional con el papel de la Nación Española que integra (-.- ¡en presente de indicativo! -.-) a la Regionalidad Leonesa, haciéndolo en varios momentos expresivos tras el pasado transicional (donde veníamos de figurar en tratados internacionales del Reino de España) y ya, por declinación del periodo constituyente, en la puntualidad de los actos del 31-10-1978 (por la asumida soberanía representada por nuestras Cortes Españolas tras el 15-6-1977), del 6-12-1978 (por la propia y directa Nación Española actuante) y el 29-12-1978 (-.- cuando el BOE nos dice [-.-tanto a nosotros: los leoneses como a otros catorce pueblos de España semejantes análogos-.-], lo que: (1º) si somos, (2º) donde somos, (3º) como somos, (4º) quienes somos, (5º) cuando somos, (6º) porque somos y (7º )los que somos, sin esperar, ¡en modo alguno!, a que pase a un momento posterior, ni un rato, ni tampoco tres años y menos aún de esperar a ningún febrero.
El “Valorio´Observatorio”, está para ver, y por supuesto, el eclipse del día 12-8-2026, pero también para evitar, en la medida de lo posible y también, en lo alcanzable por todos los ciudadanos regionales leoneses, ¡sí para evitar!, la `imposición foránea´ de otros `eclipses anulantes´, sean reales/ficticios/sobreentendidos, sobre la Regionalidad Leonesa, que, ¡como ajenos!, son impropios de la Constitución Española. Una cosa será el ver el eclipse solar y otra, muy diferente, el estar y/o el seguir en la luna.
VALORIO 7-8-2026
Al día siguiente del aniversario de la “Batalla de Simancas”, gloria que fue del Hispánico Regnum Imperium Legionensis, comandado por Ramiro II de León.
















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