LA TRAGEDIA PASÓ. EL ABANDONO CONTINÚA
Ribadelago alza la voz contra el abandono: unas 750 personas reclaman servicios dignos y respeto para el pueblo
La manifestación recorrió este sábado el trayecto entre La Moral, en Ribadelago Viejo, y Ribadelago Nuevo, para exigir actuaciones al Gobierno, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Galende.
Ribadelago salió este sábado a la calle para decir "basta" a años de abandono institucional. Alrededor de 750 personas, según la estimación de los organizadores, participaron en la manifestación convocada para reclamar servicios públicos dignos, la conservación de su patrimonio y actuaciones concretas por parte de las diferentes administraciones.
La marcha comenzó a las 19.30 horas en La Moral, en Ribadelago Viejo, y concluyó en Ribadelago Nuevo, donde culminó una movilización con un mensaje común dirigido al Ayuntamiento de Galende, la Junta de Castilla y León y el Gobierno de España: "La tragedia pasó. El abandono continúa".
Ese fue precisamente el título del manifiesto leído por el alcalde pedáneo de Ribadelago, Álvaro Centeno Proy, que arrancó con una declaración de intenciones: "Hoy Ribadelago habla. Y hoy queremos que se nos escuche". Una llamada dirigida expresamente a Galende, Valladolid y Madrid y con la que los vecinos quisieron dejar claro que la protesta no respondía a intereses políticos, sino a la defensa del futuro del pueblo.
El recuerdo de la tragedia que marcó para siempre a Ribadelago estuvo muy presente durante la movilización. El manifiesto recordó que han pasado 67 años desde aquel desastre, pero contrapuso aquella herida a otra que, según los vecinos, avanza de forma mucho más silenciosa: «la tragedia lenta del abandono», que comienza «cuando las administraciones dejan de escuchar».
Agua, calles, alumbrado y servicios: las demandas a Galende
Buena parte de las reivindicaciones se dirigieron al Ayuntamiento de Galende. Óscar Fernández fue el encargado de exponer una amplia relación de deficiencias que los vecinos consideran pendientes de resolver.
Entre las principales, figura el estado de la red de abastecimiento de agua potable, con numerosas fugas y canalizaciones de fibrocemento de más de 60 años. Los vecinos denuncian además problemas con las condiciones del agua y reclaman eliminar temporalmente el canon por consumo mientras no se solucionen las deficiencias señaladas.
A ello, suman la falta de limpieza de las calles, el abandono de jardines, baches y socavones, aceras deterioradas y problemas en el alumbrado público. También reclaman mejorar la recogida y limpieza de los contenedores, poner en funcionamiento el ascensor de acceso al cine, limpiar caños y regatos y completar la acera que une Ribadelago Nuevo y Ribadelago Viejo, prolongándola hasta la playa grande.
La relación continúa con el arreglo del camino de La Retuerta y del acceso al cementerio, además de su iluminación; la ampliación del casco urbano ante la escasez de suelo urbanizable y medidas para solucionar los problemas de aparcamiento que se producen en las playas durante el verano.
Los vecinos también reivindicaron respeto a los montes vecinales en mano común de Ribadelago, actualmente objeto, según el documento leído durante la protesta, de un procedimiento judicial con el Ayuntamiento. La intervención terminó con una afirmación contundente: consideran que Ribadelago es la población que más aporta a las arcas municipales y, sin embargo, la que menos servicios recibe.
La Retuerta, fibra óptica, televisión y cobertura
Las demandas al Gobierno de España fueron expuestas por Rosario Parra y tienen como uno de sus principales puntos la situación de La Retuerta y las inundaciones que, según denunciaron, se repiten de manera sistemática.
Los vecinos exigieron a la Confederación Hidrográfica del Duero la limpieza y desbroce de las zonas de servidumbre de los ríos, el dragado y el mantenimiento de caños y regatos que sean de su competencia. "No queremos promesas después de cada problema, queremos prevención y actuaciones urgentes antes de que vuelva a suceder", recoge el texto leído durante la movilización.
La protesta reclamó igualmente la llegada de fibra óptica a Ribadelago Viejo, al considerar que carecer de una conexión adecuada en 2026 dificulta estudiar, teletrabajar, emprender o realizar gestiones básicas.
A estas carencias se suman una señal de televisión que califican de deficiente, los apagones, los problemas con la señal telefónica y la escasa cobertura móvil. Los vecinos recordaron que disponer de electricidad estable y comunicaciones fiables "no son lujos", sino necesidades básicas, especialmente cuando es preciso pedir ayuda ante una emergencia.
La Junta, señalada por la falta de prevención
El manifiesto también miró directamente hacia la Junta de Castilla y León. Los vecinos reprocharon que Ribadelago y el Lago sean utilizados como escaparate del Parque Natural mientras, a su juicio, no se atienden suficientemente las necesidades de quienes viven en este territorio durante todo el año.
Una de las reclamaciones más contundentes se refiere a la prevención de incendios. El texto recordó el temor vivido cuando el fuego se aproximó a las viviendas y preguntó públicamente qué actuaciones se han ejecutado desde entonces: «¿Dónde están los desbroces perimetrales? ¿Dónde están las franjas de protección?». Para Ribadelago, esperar a un nuevo incendio «no es prevención».
"Ribadelago no volverá a guardar silencio"
La manifestación terminó reclamando a todas las administraciones compromisos públicos, fechas, presupuestos y actuaciones concretas, con la intención de comprobar dentro de un año si las reivindicaciones se han traducido en hechos.
El manifiesto cerró la movilización anunciando una «nueva etapa» de unidad, vigilancia y participación vecinal y avisando de que el pueblo mantendrá sus reivindicaciones.
"La tragedia pasó. El abandono debe terminar. Ribadelago no pide favores. Ribadelago exige respeto. Ribadelago exige justicia". Y una última advertencia que resumió el espíritu de la protesta: "Ribadelago no volverá a guardar silencio".
Ribadelago salió este sábado a la calle para decir "basta" a años de abandono institucional. Alrededor de 750 personas, según la estimación de los organizadores, participaron en la manifestación convocada para reclamar servicios públicos dignos, la conservación de su patrimonio y actuaciones concretas por parte de las diferentes administraciones.
La marcha comenzó a las 19.30 horas en La Moral, en Ribadelago Viejo, y concluyó en Ribadelago Nuevo, donde culminó una movilización con un mensaje común dirigido al Ayuntamiento de Galende, la Junta de Castilla y León y el Gobierno de España: "La tragedia pasó. El abandono continúa".
Ese fue precisamente el título del manifiesto leído por el alcalde pedáneo de Ribadelago, Álvaro Centeno Proy, que arrancó con una declaración de intenciones: "Hoy Ribadelago habla. Y hoy queremos que se nos escuche". Una llamada dirigida expresamente a Galende, Valladolid y Madrid y con la que los vecinos quisieron dejar claro que la protesta no respondía a intereses políticos, sino a la defensa del futuro del pueblo.
El recuerdo de la tragedia que marcó para siempre a Ribadelago estuvo muy presente durante la movilización. El manifiesto recordó que han pasado 67 años desde aquel desastre, pero contrapuso aquella herida a otra que, según los vecinos, avanza de forma mucho más silenciosa: «la tragedia lenta del abandono», que comienza «cuando las administraciones dejan de escuchar».
Agua, calles, alumbrado y servicios: las demandas a Galende
Buena parte de las reivindicaciones se dirigieron al Ayuntamiento de Galende. Óscar Fernández fue el encargado de exponer una amplia relación de deficiencias que los vecinos consideran pendientes de resolver.
Entre las principales, figura el estado de la red de abastecimiento de agua potable, con numerosas fugas y canalizaciones de fibrocemento de más de 60 años. Los vecinos denuncian además problemas con las condiciones del agua y reclaman eliminar temporalmente el canon por consumo mientras no se solucionen las deficiencias señaladas.
A ello, suman la falta de limpieza de las calles, el abandono de jardines, baches y socavones, aceras deterioradas y problemas en el alumbrado público. También reclaman mejorar la recogida y limpieza de los contenedores, poner en funcionamiento el ascensor de acceso al cine, limpiar caños y regatos y completar la acera que une Ribadelago Nuevo y Ribadelago Viejo, prolongándola hasta la playa grande.
La relación continúa con el arreglo del camino de La Retuerta y del acceso al cementerio, además de su iluminación; la ampliación del casco urbano ante la escasez de suelo urbanizable y medidas para solucionar los problemas de aparcamiento que se producen en las playas durante el verano.
Los vecinos también reivindicaron respeto a los montes vecinales en mano común de Ribadelago, actualmente objeto, según el documento leído durante la protesta, de un procedimiento judicial con el Ayuntamiento. La intervención terminó con una afirmación contundente: consideran que Ribadelago es la población que más aporta a las arcas municipales y, sin embargo, la que menos servicios recibe.
La Retuerta, fibra óptica, televisión y cobertura
Las demandas al Gobierno de España fueron expuestas por Rosario Parra y tienen como uno de sus principales puntos la situación de La Retuerta y las inundaciones que, según denunciaron, se repiten de manera sistemática.
Los vecinos exigieron a la Confederación Hidrográfica del Duero la limpieza y desbroce de las zonas de servidumbre de los ríos, el dragado y el mantenimiento de caños y regatos que sean de su competencia. "No queremos promesas después de cada problema, queremos prevención y actuaciones urgentes antes de que vuelva a suceder", recoge el texto leído durante la movilización.
La protesta reclamó igualmente la llegada de fibra óptica a Ribadelago Viejo, al considerar que carecer de una conexión adecuada en 2026 dificulta estudiar, teletrabajar, emprender o realizar gestiones básicas.
A estas carencias se suman una señal de televisión que califican de deficiente, los apagones, los problemas con la señal telefónica y la escasa cobertura móvil. Los vecinos recordaron que disponer de electricidad estable y comunicaciones fiables "no son lujos", sino necesidades básicas, especialmente cuando es preciso pedir ayuda ante una emergencia.
La Junta, señalada por la falta de prevención
El manifiesto también miró directamente hacia la Junta de Castilla y León. Los vecinos reprocharon que Ribadelago y el Lago sean utilizados como escaparate del Parque Natural mientras, a su juicio, no se atienden suficientemente las necesidades de quienes viven en este territorio durante todo el año.
Una de las reclamaciones más contundentes se refiere a la prevención de incendios. El texto recordó el temor vivido cuando el fuego se aproximó a las viviendas y preguntó públicamente qué actuaciones se han ejecutado desde entonces: «¿Dónde están los desbroces perimetrales? ¿Dónde están las franjas de protección?». Para Ribadelago, esperar a un nuevo incendio «no es prevención».
"Ribadelago no volverá a guardar silencio"
La manifestación terminó reclamando a todas las administraciones compromisos públicos, fechas, presupuestos y actuaciones concretas, con la intención de comprobar dentro de un año si las reivindicaciones se han traducido en hechos.
El manifiesto cerró la movilización anunciando una «nueva etapa» de unidad, vigilancia y participación vecinal y avisando de que el pueblo mantendrá sus reivindicaciones.
"La tragedia pasó. El abandono debe terminar. Ribadelago no pide favores. Ribadelago exige respeto. Ribadelago exige justicia". Y una última advertencia que resumió el espíritu de la protesta: "Ribadelago no volverá a guardar silencio".















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