ECLIPSE
Así vivió Zamora el eclipse de 1905: nubes, calles pendientes del cielo y hasta un tren especial a Astorga
El Heraldo de Zamora relató hace 121 años cómo los zamoranos siguieron el fenómeno desde la Glorieta, San Martín, la plaza del Castillo, las Tres Cruces y la explanada de la plaza de Toros; las aves huyeron, los perros buscaron refugio y las nubes impidieron contemplar el momento culminante.
Zamora vuelve este 12 de agosto de 2026 a mirar al cielo para contemplar un eclipse total de Sol. No es la primera vez que la provincia vive una jornada semejante. Hace 121 años, en 1905, los zamoranos también dejaron por unas horas sus ocupaciones para seguir un fenómeno que El Heraldo de Zamora describió con todo detalle en sus páginas.
La crónica publicada entonces permite reconstruir casi minuto a minuto cómo se vivió aquel eclipse y, sobre todo, cómo reaccionó una ciudad que todavía observaba estos acontecimientos con una mezcla de interés científico, expectación y asombro.
Bajo el título «El eclipse en Zamora», el periódico comenzaba constatando que el fenómeno se había producido conforme a las predicciones astronómicas: "Se ha verificado el fenómeno celeste con la exactitud que habían anunciado los hombres dedicados a la Ciencia astronómica".
El primer contacto, a las once y media
La observación comenzó en Zamora alrededor de las 11:30 horas de la mañana. El periódico explicaba que el primer contacto pudo apreciarse utilizando «placas fotográficas cubiertas por velo», uno de los medios empleados en aquella época para reducir la intensidad de la luz solar.
Pero las condiciones meteorológicas terminaron jugando una mala pasada a quienes aguardaban el momento más espectacular.
A medida que la Luna avanzaba sobre el disco solar, el cielo se cubrió de espesos nubarrones, lo que impidió observar adecuadamente el eclipse durante su fase de mayor intensidad. "Momentos más tarde y a medida que avanzaba la sombra sobre el sol, cubrióse la atmósfera de espesos nubarrones grises con cambiantes blancos, que hicieron imposible la observación del eclipse en su fase máxima", narraba El Heraldo.
La mayor oscuridad, entre las 12:34 y las 13:10 h.
Pese a las nubes, los zamoranos sí pudieron percibir claramente cómo cambiaba la luz.
Según la crónica, el periodo de mayor oscuridad se prolongó desde las 12:34 hasta las 13:10 horas. Durante esos minutos, el periódico describió una transformación del paisaje que llamó especialmente la atención de quienes contemplaban el fenómeno.
La luz adquirió una tonalidad extraña sobre edificios, calles y objetos, hasta el punto de que el cronista aseguraba que aquella iluminación producía una "coloración extraña que reflejaba honda tristeza en el ánimo".
Una descripción muy alejada del lenguaje científico actual, pero que refleja perfectamente la impresión que causó el eclipse en una sociedad de comienzos del siglo XX.

Las aves huyeron y los perros se escondieron
Uno de los pasajes más llamativos de aquella información tiene como protagonistas a los animales.
El Heraldo de Zamora aseguró que, al aumentar la oscuridad, las aves domésticas huyeron para buscar refugio, los perros se escondieron y los pájaros se ocultaron.
El periódico lo narraba así: "Hemos visto huir despavoridas y buscar refugio las aves domésticas, esconderse los perros y ocultarse los pájaros como dominados por un temor invencible".
Ese comportamiento fue desapareciendo progresivamente conforme volvió a aumentar la luminosidad.
Los observadores también intentaron encontrar estrellas en el cielo durante los instantes de mayor oscuridad. No lo consiguieron. La crónica señala que no llegó a observarse «una sola estrella», ni siquiera recurriendo a lentes de gran potencia.
Zamora salió a la calle para mirar al cielo
Como ocurrirá 121 años después, los zamoranos buscaron entonces distintos puntos de la ciudad para contemplar el fenómeno. El periódico recoge que numerosas personas se congregaron en la Glorieta, San Martín, la plaza del Castillo, las Tres Cruces y la explanada de la plaza de Toros.
Durante cerca de tres horas, centenares de miradas permanecieron pendientes del Sol utilizando los entonces habituales "cristales ahumados", un sistema que en aquella época era muy popular para mirar los eclipses, aunque actualmente no se considera seguro para la observación solar.
El fenómeno terminó en la capital alrededor de las 14:30 horas, cuando, según la expresión empleada por el periódico, "desaparecía completamente la sombra".
Las nubes dejaron un eclipse a medias
La expectación había sido enorme, pero la valoración final de El Heraldo de Zamora fue algo decepcionante. El periódico reconocía que el espectáculo no había resultado "con toda la grandeza ni tan admirable" como el eclipse que los zamoranos habían contemplado unos años antes, el 28 de mayo de 1900. El motivo estuvo en el cielo. Precisamente cuando el fenómeno alcanzaba su momento más esperado, los nubarrones ocultaron el Sol e impidieron contemplar plenamente lo que estaba ocurriendo. La meteorología se convirtió así en protagonista inesperada de una jornada que había despertado una enorme expectación.
Zamoranos viajaron en tren para ver el eclipse
La fiebre por el eclipse no se limitó a quienes permanecieron en la capital. En otra breve información de la misma edición, El Heraldo de Zamora daba cuenta de que un gran número de zamoranos había salido aquella mañana hacia Astorga en un tren especial con el único propósito de contemplar el fenómeno. "En el tren especial han salido esta mañana para Astorga gran número de zamoranos, con objeto de presenciar el eclipse", recogía el periódico.
La noticia ofrece una curiosa imagen que guarda cierto paralelismo con lo que ocurre este miércoles: desplazamientos en busca del mejor lugar posible desde el que observar la ocultación del Sol.
Hasta las oficinas del Estado quedaron desiertas
El eclipse alteró incluso la vida cotidiana de la ciudad. El periódico dejó escrita otra frase especialmente reveladora sobre la expectación que había despertado aquel acontecimiento: "Con el eclipse se han visto hoy desiertas las oficinas del Estado".
El fenómeno había conseguido prácticamente paralizar durante unas horas la actividad habitual. El propio diario reconocía que la jornada había dejado una "carencia de noticias", porque buena parte de Zamora estaba pendiente de lo que sucedía en el cielo.
De 1905 a 2026: Zamora vuelve a mirar al Sol
Han pasado 121 años desde aquella crónica. Han cambiado la ciudad, los métodos de observación y, sobre todo, las medidas de seguridad. Ya no habrá cristales ahumados ni placas fotográficas improvisadas: para mirar directamente al Sol será imprescindible utilizar gafas homologadas para eclipses.
Fuente: Biblioteca Virtual de Prensa Histórica
https://prensahistorica.mcu.es/es/publicaciones/numeros_por_mes.do?idPublicacion=3103&anyo=1905
Fotografía: El eclipse solar de 1905 fue fotografiado por numerosos astrónomos y aficionados. (Archivo Municipal de Burgos).

Zamora vuelve este 12 de agosto de 2026 a mirar al cielo para contemplar un eclipse total de Sol. No es la primera vez que la provincia vive una jornada semejante. Hace 121 años, en 1905, los zamoranos también dejaron por unas horas sus ocupaciones para seguir un fenómeno que El Heraldo de Zamora describió con todo detalle en sus páginas.
La crónica publicada entonces permite reconstruir casi minuto a minuto cómo se vivió aquel eclipse y, sobre todo, cómo reaccionó una ciudad que todavía observaba estos acontecimientos con una mezcla de interés científico, expectación y asombro.
Bajo el título «El eclipse en Zamora», el periódico comenzaba constatando que el fenómeno se había producido conforme a las predicciones astronómicas: "Se ha verificado el fenómeno celeste con la exactitud que habían anunciado los hombres dedicados a la Ciencia astronómica".
El primer contacto, a las once y media
La observación comenzó en Zamora alrededor de las 11:30 horas de la mañana. El periódico explicaba que el primer contacto pudo apreciarse utilizando «placas fotográficas cubiertas por velo», uno de los medios empleados en aquella época para reducir la intensidad de la luz solar.
Pero las condiciones meteorológicas terminaron jugando una mala pasada a quienes aguardaban el momento más espectacular.
A medida que la Luna avanzaba sobre el disco solar, el cielo se cubrió de espesos nubarrones, lo que impidió observar adecuadamente el eclipse durante su fase de mayor intensidad. "Momentos más tarde y a medida que avanzaba la sombra sobre el sol, cubrióse la atmósfera de espesos nubarrones grises con cambiantes blancos, que hicieron imposible la observación del eclipse en su fase máxima", narraba El Heraldo.
La mayor oscuridad, entre las 12:34 y las 13:10 h.
Pese a las nubes, los zamoranos sí pudieron percibir claramente cómo cambiaba la luz.
Según la crónica, el periodo de mayor oscuridad se prolongó desde las 12:34 hasta las 13:10 horas. Durante esos minutos, el periódico describió una transformación del paisaje que llamó especialmente la atención de quienes contemplaban el fenómeno.
La luz adquirió una tonalidad extraña sobre edificios, calles y objetos, hasta el punto de que el cronista aseguraba que aquella iluminación producía una "coloración extraña que reflejaba honda tristeza en el ánimo".
Una descripción muy alejada del lenguaje científico actual, pero que refleja perfectamente la impresión que causó el eclipse en una sociedad de comienzos del siglo XX.

Las aves huyeron y los perros se escondieron
Uno de los pasajes más llamativos de aquella información tiene como protagonistas a los animales.
El Heraldo de Zamora aseguró que, al aumentar la oscuridad, las aves domésticas huyeron para buscar refugio, los perros se escondieron y los pájaros se ocultaron.
El periódico lo narraba así: "Hemos visto huir despavoridas y buscar refugio las aves domésticas, esconderse los perros y ocultarse los pájaros como dominados por un temor invencible".
Ese comportamiento fue desapareciendo progresivamente conforme volvió a aumentar la luminosidad.
Los observadores también intentaron encontrar estrellas en el cielo durante los instantes de mayor oscuridad. No lo consiguieron. La crónica señala que no llegó a observarse «una sola estrella», ni siquiera recurriendo a lentes de gran potencia.
Zamora salió a la calle para mirar al cielo
Como ocurrirá 121 años después, los zamoranos buscaron entonces distintos puntos de la ciudad para contemplar el fenómeno. El periódico recoge que numerosas personas se congregaron en la Glorieta, San Martín, la plaza del Castillo, las Tres Cruces y la explanada de la plaza de Toros.
Durante cerca de tres horas, centenares de miradas permanecieron pendientes del Sol utilizando los entonces habituales "cristales ahumados", un sistema que en aquella época era muy popular para mirar los eclipses, aunque actualmente no se considera seguro para la observación solar.
El fenómeno terminó en la capital alrededor de las 14:30 horas, cuando, según la expresión empleada por el periódico, "desaparecía completamente la sombra".
Las nubes dejaron un eclipse a medias
La expectación había sido enorme, pero la valoración final de El Heraldo de Zamora fue algo decepcionante. El periódico reconocía que el espectáculo no había resultado "con toda la grandeza ni tan admirable" como el eclipse que los zamoranos habían contemplado unos años antes, el 28 de mayo de 1900. El motivo estuvo en el cielo. Precisamente cuando el fenómeno alcanzaba su momento más esperado, los nubarrones ocultaron el Sol e impidieron contemplar plenamente lo que estaba ocurriendo. La meteorología se convirtió así en protagonista inesperada de una jornada que había despertado una enorme expectación.
Zamoranos viajaron en tren para ver el eclipse
La fiebre por el eclipse no se limitó a quienes permanecieron en la capital. En otra breve información de la misma edición, El Heraldo de Zamora daba cuenta de que un gran número de zamoranos había salido aquella mañana hacia Astorga en un tren especial con el único propósito de contemplar el fenómeno. "En el tren especial han salido esta mañana para Astorga gran número de zamoranos, con objeto de presenciar el eclipse", recogía el periódico.
La noticia ofrece una curiosa imagen que guarda cierto paralelismo con lo que ocurre este miércoles: desplazamientos en busca del mejor lugar posible desde el que observar la ocultación del Sol.
Hasta las oficinas del Estado quedaron desiertas
El eclipse alteró incluso la vida cotidiana de la ciudad. El periódico dejó escrita otra frase especialmente reveladora sobre la expectación que había despertado aquel acontecimiento: "Con el eclipse se han visto hoy desiertas las oficinas del Estado".
El fenómeno había conseguido prácticamente paralizar durante unas horas la actividad habitual. El propio diario reconocía que la jornada había dejado una "carencia de noticias", porque buena parte de Zamora estaba pendiente de lo que sucedía en el cielo.
De 1905 a 2026: Zamora vuelve a mirar al Sol
Han pasado 121 años desde aquella crónica. Han cambiado la ciudad, los métodos de observación y, sobre todo, las medidas de seguridad. Ya no habrá cristales ahumados ni placas fotográficas improvisadas: para mirar directamente al Sol será imprescindible utilizar gafas homologadas para eclipses.
Fuente: Biblioteca Virtual de Prensa Histórica
https://prensahistorica.mcu.es/es/publicaciones/numeros_por_mes.do?idPublicacion=3103&anyo=1905
Fotografía: El eclipse solar de 1905 fue fotografiado por numerosos astrónomos y aficionados. (Archivo Municipal de Burgos).
















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