Antonio Gallego
Jueves, 13 de Agosto de 2026
AMIGOS DE BALTASAR LOBO

La Plaza Mayor de Zamora, una plaza complicada

La Plaza Mayor de Zamora, una plaza complicada La plaza mayor de cualquier ciudad o pueblo siempre ha sido un lugar de encuentro para sus habitantes.


Todos los que hemos vivido muchos años en Zamora tenemos algún recuerdo personal y distinto de la Plaza Mayor, pero casi siempre asociado a una plaza llena de gente y con actividades diversas, con abundancia de ruidos, movimiento y alboroto. Mi recuerdo de niño está asociado a la cantidad de gente que se congregaba un día de la semana, creo que los domingos, en la zona de los soportales, especialmente en verano. Pregunté un día a mi padre y me dijo que eran segadores esperando a ser contratados por los capataces de los terratenientes locales. También recuerdo, llevado de la mano muy apretada de mi madre, el encuentro entre Cristo y su Madre el Domingo de Resurrección, con los disparos de escopetas desde unos balcones cerca del Ayuntamiento y todo el
mundo aplaudiendo y dando vivas.


Al margen de los recuerdos de cada uno, Daniel López Bragado y Víctor-Antonio Lafuente Sánchez publicaron hace algunos años en el Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos un riguroso estudio que arroja luz sobre el particular que aporta aspectos poco conocidos sobre lo que ha sido la Plaza Mayor a lo largo del siglo XX.


Según estos autores “algunos ven una plaza con una iglesia dentro. Otros, una plaza a la que le falta un lateral. Lo cierto es que la Plaza Mayor de Zamora es un espacio urbano muy importante para la ciudad, pero es como un problema pendiente, por resolver, a pesar de los proyectos que se han ido poniendo sobre la mesa y que pasaron desde el derribo de San Juan hasta la recuperación de los soportales que faltan en un estilo arquitectónico moderno”


Este párrafo ya resume lo complicada que es la plaza, que ahora está vacía en su extensión central y que se cubre de un suelo de piedra que aumenta la sensación de dureza ambiental.


Lo cierto es que sigue siendo una plaza incómoda, extraña, incompleta y ruidosa donde puede suceder de todo: charangas gritonas, casetas comedero de todo lo inimaginable, procesiones piadosas en Semana Santa, concentraciones ciudadanas de todo tipo, encuentros musicales, vistosas concentraciones de mujeres el día de la Águedas, etc. A veces se acompaña con escenarios musicales y pantallas de televisión enormes. Todo esto cansa y desborda, por ello acaban muchos viandantes sentados o tirados en las escaleras de los soportales del
Ayuntamiento Viejo con el beneplácito de los policías municipales.


Bueno, pues este ambiente tan pintoresco, bullicioso, ruidoso, con olores a refritos variados, con gente a veces algo sonámbula por el cansancio o la bebida es lo que va a rodear al futuro Museo Baltasar Lobo que el actual equipo de gobierno municipal quiere instalar en dicho edificio, llamado Ayuntamiento Viejo.


Decía Juan Manuel Bonet en 2014, en la presentación del catálogo de una exposición de Baltasar Lobo en la Galería Leandro Navarro (Madrid) titulada Instantes de Felicidad, al comentar la situación del legado de Lobo en Zamora: “Los últimos años de la vida del escultor, hoy recordado por un pequeño y entrañable museo unipersonal en Zamora, fruto de la donación de su obra al Ayuntamiento y por desgracia pendiente de una ubicación definitiva…”


Se refería entonces el Sr. Bonet a la Casa de los Gigantes, al lado de la Catedral, que cuenta con una exposición permanente de más de 70 piezas y 9 esculturas monumentales en los Jardines del escultor Baltasar Lobo y en la liza del Castillo. El museo tiene una superficie útil de cerca de los 570 m2. El museo en el Ayuntamiento Viejo, si por desgracia se lleva a cabo, contará con una superficie útil de 612 m2 según los planos del proyecto. O sea: “otro pequeño y entrañable museo unipersonal en Zamora”.


Recordemos que el legado de Baltasar Lobo donado a Zamora por sus hermanas tiene 872 obras. El alcalde de Zamora, Antonio Vázquez, firmó un convenio con sus hermanas en 1999, comprometiéndose a abonar una parte de los impuestos al fisco francés, y a construir una sede definitiva para el Museo Baltasar Lobo. En 2004, Antonio Vázquez le encarga el proyecto del Centro de Arte Museo Baltasar Lobo en el Castillo de Zamora al prestigioso arquitecto Rafael Moneo con cargo a los fondos europeos. Pero, debido a la mala gestión municipal, fracasa el
proyecto de Rafael Moneo en el Castillo, que contaba con una superficie de 2.334 m2 (sin contar con el patio). A todo ello, se suma que el Ayuntamiento Viejo en el que se quiere localizar el museo de Lobo es un espacio hostil, oscuro, insuficiente en superficie museística e inadecuado para sus esculturas, sin los servicios museísticos necesarios e incómodo para los visitantes al museo. Sería un lugar más apropiado para una Oficina de Turismo.


Este Ayuntamiento quiere hacer lo fácil, que no es otra cosa que un museo de tercera categoría en un ambiente hostil, lejos del Castillo Medieval y de un Casco Histórico que necesita urgentemente su potenciación. También quiere tener un Patronato de tercera categoría, sin la presencia de otras instituciones -locales, autonómicas o nacionales- con presupuestos bajos y equipamiento mínimo. Y solo sostenible por las arcas municipales.


Como expresaba recientemente el presidente de los Arquitectos de Zamora, Juan Luis Santos Payo, en la presentación del libro Por el Centro de Arte Museo Baltasar Lobo en el Castillo de Zamora editado por la Asociación aABL en 2026, y presentado en la Biblioteca Pública el 18 de mayo de 2026 (Día Internacional
de los Museos):


“Desde la arquitectura, pero también desde el sentido común, las preguntas son inevitables:


• ¿De verdad una colección del estilo de Lobo puede asumirse en un espacio tan limitado?


• ¿Creemos que Lobo, que ya es un artista de referencia fuera, merece en su propia tierra una solución de mínimos?


• ¿No estamos perdiendo una oportunidad estratégica que difícilmente volverá con esta fuerza?”


Y añade: “Este libro es en realidad un proyecto de ciudad encuadernado”


Parece que el actual alcalde, Francisco Guarido, no se presentará en las próximas elecciones en 2027. Seguro que será recordado por su falta de visión, generosidad y empatía con nuestro artista más ilustre. Rechazamos la vulgaridad y el maltrato a la ciudad de Zamora y a nuestro artista más universal, una colección pública Declarada BIC en octubre de 2023, que Zamora no ha sabido rentabilizar ni difundir por no tener la sede definitiva prometida, sostenible por todas las instituciones y con el personal museístico adecuado. Los ciudadanos agradecemos la generosidad de Baltasar Lobo y sus hermanas con Zamora y reclamamos, junto con el apoyo de otros colectivos profesionales y cívicos, el Castillo como sede definitiva de su museo, proyectado en 2024 por el arquitecto
Rafael Moneo y entregado al alcalde de Zamora.


Antonio Gallego, Asociación AMIGOS DE BALTASAR LOBO

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