Redacción
Viernes, 14 de Agosto de 2026
HOMENAJE A SECO SAN ESTEBAN

Francisco Somoza reivindica la verdad y la vigencia de la pintura de Enrique Seco San Esteban

El arquitecto, maestro de ceremonias del homenaje celebrado en Carrascal, destaca la capacidad del artista zamorano para captar el movimiento y "pintar un poco más allá de lo que ve".

Carrascal ha rendido homenaje esta tarde a Enrique Seco San Esteban, uno de los grandes nombres de la pintura zamorana, en un acto celebrado dentro de las fiestas del barrio y que ha tenido como maestro de ceremonias al arquitecto Francisco Somoza, amigo del artista y profundo conocedor de su trayectoria.

 

Somoza ha destacado especialmente el estrecho vínculo que Seco San Esteban mantiene con Carrascal, un lugar que el pintor escogió para encontrar aquello que necesitaba para vivir y desarrollar su obra. "Es el lugar donde encontraba todo lo que él estaba buscando: silencio, naturaleza, cierta proximidad con la ciudad y cierta lejanía y, sobre todo, un lugar para pintar", ha compartido Francisco Somoza, delante de los vecinos del pintor zamorano, Premio de las Artes de Castilla y León.

 

El arquitecto, representante de la provincia en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, también ha puesto en valor la vigencia de la pintura de Seco San Esteban, una obra que, según ha explicado, "está sujeta a unas reglas académicas más que contemporáneas".

 

 

Pinta un poco más allá de lo que ve

 

Somoza ha profundizado en una de las características que, a su juicio, definen la pintura del artista: su capacidad para trascender aquello que aparece ante sus ojos. Seco San Esteban "Un cuadro suyo no reproduce solo un instante, él pinta un poco más allá de lo que ve", ha afirmado.

 

Para explicarlo, el arquitecto ha recurrido a una escena aparentemente sencilla, como una gallina deambulando por una huerta. Cuando el artista la lleva al lienzo, "está captando la realidad que tú ves de verdad, capta el movimiento", ha señalado Somoza.

 

Una forma de pintar que responde a algo mucho más profundo y que el maestro de ceremonias ha resumido en una idea: "Él tiene mucha preocupación por pintar la verdad".

 

Las palabras de Somoza han partido también de un conocimiento personal del artista que se remonta años atrás. Ambos mantienen una relación de amistad desde que el arquitecto proyectó la vivienda de Seco San Esteban en Carrascal, esa casa que el pintor convirtió en su refugio y lugar de trabajo.

 

 

Carrascal, refugio y taller del artista

 

La relación de Enrique Seco San Esteban con Carrascal adquirió una nueva dimensión en julio del pasado año, con la apertura de su casa-museo, impulsada por su hija, la escritora Olga Seco, para conservar y divulgar el legado artístico de su padre.

 

El espacio reúne más de 200 obras y permite recorrer los inicios del pintor, su etapa en el Montparnasse parisino y sus años de plenitud, ofreciendo una mirada a la evolución de uno de los grandes maestros del arte zamorano.

 

Olga Seco explicó entonces a El Día de Zamora que la decisión de convertir la vivienda en museo surgió de una convicción: la obra de su padre merecía "un espacio digno, íntimo y evocador". La intención era preservar no solo sus cuadros, sino también "su atmósfera, su mirada sobre la vida y su manera de habitar el mundo".

 

La casa-museo se encuentra en la propia casa-taller del artista, en la calle que lleva su nombre en Carrascal.

 

La memoria de la Zamora rural

 

La preocupación por "pintar la verdad" que ha subrayado hoy Somoza enlaza directamente con una de las grandes constantes de la trayectoria de Seco San Esteban: su mirada hacia el mundo rural. "Enrique es un pintor de instancias cortas y observa la naturaleza con una sensibilidad extraordinaria. Lo veis en toda su en toda su obra".

 

Sus cuadros han retratado sus gentes, los animales, los paisajes y unas formas de vida que paulatinamente fueron desapareciendo. El artista conoció esa Zamora primero acompañando a sus padres y abuelos y, posteriormente, recorriendo en solitario los pueblos de la provincia, una realidad que ha conseguido preservar a través de su pintura. 

 

Nacido en Zamora en 1938 y de formación autodidacta, Seco San Esteban comenzó a pintar en 1963 y realizó su primera exposición un año después. Entre 1966 y 1973 residió en París para continuar su formación y a lo largo de su trayectoria ha realizado cerca de cuarenta exposiciones individuales.

 

Su obra está presente en las colecciones de las Cortes de Castilla y León, la Diputación de Zamora, el Ayuntamiento de Zamora y el Museo de Semana Santa, además de colecciones privadas de España y del extranjero. Entre los reconocimientos de su trayectoria figura el Premio Castilla y León de las Artes de 2010.

 

El homenaje que Carrascal ha tributado esta tarde al pintor ha devuelto así el protagonismo a esa Zamora rural que Enrique Seco San Esteban escogió para encontrar silencio, naturaleza y la distancia justa de la ciudad. Un lugar para vivir, pero, sobre todo, como ha recordado Francisco Somoza, "un lugar para pintar".

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