REFLEXIONES
Zamora, una ciudad en tránsito, pero hacia dónde
Eugenio-Jesús de Ávila
¡Ay del noble peregrino que se para a meditar, después de largo camino en el horror de llegar! Una de las coplas elegiacas del gran Antonio Machado me sirve para iniciar este artículo del día 15 de agosto, el de la Virgen en España, el del Tránsito en Zamora. Cuántos de nosotros deseábamos que llegasen los meses de verano y sus jornadas de vacaciones y casi ya se convirtieron en recuerdos, hijos predilectos de la memoria. Asumamos que perder la memoria es perder la vida, porque te quedas sin pasado, sin tu niñez, ni juventud, sin aquellos amores que se fueron, sin amigos del alma que murieron, sin gentes de tu familia que te quisieron, mimaron y te enseñaron.
Escribió Vicente Aleixandre, en uno de sus versos más sublimes y profundos, que “La memoria de un hombre está en sus besos. Pero nunca es verdad memoria extinta.
Contar la vida por los besos dados no es alegre. Pero más triste es darlos sin memoria.
Por lo que un hombre hizo cuenta el tiempo. Hacer es vivir más, o haber vivido, o ir a vivir. Quien muere vive, y dura”.
Y, lo confieso, que guardo mi memoria en esa cajita de música que es Zamora. Por eso la amo tanto. Yo no sería nada sin sus rúas, calles y avenidas, sin los hombres y las mujeres que conocí y amé desde mi niñez, juventud y etapa madura. Y, por tantas razones, me duele que a esta ciudad y a su provincia, desde que recuerdo, se las haya causado tanto daño, se las frenase su crecimiento, se las robase su futuro para condenarlas a viajar hacia el tiempo pretérito.
Zamora está en tránsito, pero no sé hacia dónde. No creo que ni el gobierno central este ni el que venga, ni el de la Junta, ni los políticos zamoranos que ocupan asientos en Cortes de Castilla y León, ni en Congreso de los Diputados ni Senado, se preocupen ni se ocupen de nuestra tierra. Solo les importa mantener su posición, siempre bien pagada, muy superior a sus merecimientos profesionales, y, por tanto, obedecer las órdenes de sus jerarquías políticas para seguir viviendo de este cuento de la res pública, dentro de una democracia que no es tal, solo cartón piedra, donde los privilegios regionales, judiciales, de clase la manchan, la ensucian, la degeneran.
Sin una Ley Electoral justa, no la actual que favorece el chantaje e intransigencia de los partidos independentistas y que el ciudadano sea actor secundario en las votaciones, porque solo rubrica la elección que ejercen las jerarquías, castas, de las formaciones políticas, se perpetuará la injustica, se denigrará la democracia hasta pervertirla e inutilizarla. Ya no quedará ni un soplo de libertad para defender los derechos de las personas, constituidas solo en masa informe y estabulada.
Eugenio-Jesús de Ávila
¡Ay del noble peregrino que se para a meditar, después de largo camino en el horror de llegar! Una de las coplas elegiacas del gran Antonio Machado me sirve para iniciar este artículo del día 15 de agosto, el de la Virgen en España, el del Tránsito en Zamora. Cuántos de nosotros deseábamos que llegasen los meses de verano y sus jornadas de vacaciones y casi ya se convirtieron en recuerdos, hijos predilectos de la memoria. Asumamos que perder la memoria es perder la vida, porque te quedas sin pasado, sin tu niñez, ni juventud, sin aquellos amores que se fueron, sin amigos del alma que murieron, sin gentes de tu familia que te quisieron, mimaron y te enseñaron.
Escribió Vicente Aleixandre, en uno de sus versos más sublimes y profundos, que “La memoria de un hombre está en sus besos. Pero nunca es verdad memoria extinta.
Contar la vida por los besos dados no es alegre. Pero más triste es darlos sin memoria.
Por lo que un hombre hizo cuenta el tiempo. Hacer es vivir más, o haber vivido, o ir a vivir. Quien muere vive, y dura”.
Y, lo confieso, que guardo mi memoria en esa cajita de música que es Zamora. Por eso la amo tanto. Yo no sería nada sin sus rúas, calles y avenidas, sin los hombres y las mujeres que conocí y amé desde mi niñez, juventud y etapa madura. Y, por tantas razones, me duele que a esta ciudad y a su provincia, desde que recuerdo, se las haya causado tanto daño, se las frenase su crecimiento, se las robase su futuro para condenarlas a viajar hacia el tiempo pretérito.
Zamora está en tránsito, pero no sé hacia dónde. No creo que ni el gobierno central este ni el que venga, ni el de la Junta, ni los políticos zamoranos que ocupan asientos en Cortes de Castilla y León, ni en Congreso de los Diputados ni Senado, se preocupen ni se ocupen de nuestra tierra. Solo les importa mantener su posición, siempre bien pagada, muy superior a sus merecimientos profesionales, y, por tanto, obedecer las órdenes de sus jerarquías políticas para seguir viviendo de este cuento de la res pública, dentro de una democracia que no es tal, solo cartón piedra, donde los privilegios regionales, judiciales, de clase la manchan, la ensucian, la degeneran.
Sin una Ley Electoral justa, no la actual que favorece el chantaje e intransigencia de los partidos independentistas y que el ciudadano sea actor secundario en las votaciones, porque solo rubrica la elección que ejercen las jerarquías, castas, de las formaciones políticas, se perpetuará la injustica, se denigrará la democracia hasta pervertirla e inutilizarla. Ya no quedará ni un soplo de libertad para defender los derechos de las personas, constituidas solo en masa informe y estabulada.
















pachu | Jueves, 20 de Agosto de 2026 a las 16:19:31 horas
Me dueles Zamora
Dolor siento en las entrañas
Contemplando tus pastos quemados.
Tierras de trigales esperando ser cosechados.
¡Me dueles Zamora!...
Al contemplar impotente las llamas
Consumiendo vuestro sustento.
¡Zamora , la Bien Cercada!
Zamora con sus comarcas, por sus ríos bañadas.
Sayago, Aliste y Sanabria,
Tierra de Campos y del Pan
Benavente y los valles del Tera y Vidriales.
Hoy los viñedos del Alfoz de Toro y la Guareña,
Ríos de sangre desprenden sus racimos
Uniéndose al dolor de las sierras de Aliste y aledaños.
¡Me Dueles Zamora!...
Desde San Cristóbal de Entreviñas, Granucillo de Vidriales,
San Pedro de Ceque, Mombuey y Puebla de Sanabria.
Tábara, Carbajales de Alba y Camarzana.
Villalpando, Villafáfila, Tapioles y Villarrín de Campos.
Pueblos de Toro, Vezdemarbán, Pinilla de Toro, y Villardondiego.
Pozo Antigüo, Matilla la Seca y Taragabuena.
Peleagonzalo, Valdefinjas, Sanzoles…
Villanueva del Puente, (que no es villa, ni tiene puente).
Se me hace largo y dejo de nombrar otros pueblos,
Los cuales recuerdo con gran cariño:
Venialbo, Fuentesecas, Benafarces, San Vitero, Trabazos,
Fuente Encalada y como olvidar a Fuentes de Ropel…
Fuente La Peña, Guarrate, Fuentesahuco, El Pego,
Corrales del Vino, Moraleja del Vino, Madridanos…
Bermillo de Sayago, Pereruela…
¡”Zamora la Bien Cercada!, te llaman..
Yo te llamo: ¡¡“ZAMORA LA BIEN HALLADA”!! .
¡Me dueles Zamora!... me dueles
Pachu
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