LIBROS
Dos libros sobre los ovnis que han sobrevolado Zamora
De “Ovnis sobre Zamora”, del juez Federico Acosta Noriega, a “Ufología Histórica de Zamora”, de Nando Domínguez, dos obras que han contribuido a rescatar del olvido décadas de testimonios y casos ufológicos en la provincia.
Hablar de la historia de la ufología en Zamora es hablar inevitablemente de dos nombres: Federico Acosta Noriega y Nando Domínguez.
Separados por varias décadas, ambos investigadores han dedicado parte de su trabajo a recopilar testimonios, investigar casos y dejar constancia de una parte de la historia zamorana relacionada con los llamados objetos voladores no identificados.
Sus libros, “Ovnis sobre Zamora” y “Ufología Histórica de Zamora”, pueden entenderse como dos capítulos de una misma historia. El primero abrió camino en una época en la que la ufología despertaba un enorme interés en España; el segundo recupera aquella memoria y la amplía mediante años de investigación en hemerotecas, archivos y testimonios.
Federico Acosta Noriega, el juez que investigó los OVNIS
Federico Acosta Noriega (1908-1985) fue juez, escritor, poeta y una figura muy conocida de la vida cultural zamorana. Su profesión le llevó a recorrer diferentes localidades de la provincia y, paralelamente, desarrolló un profundo interés por los fenómenos relacionados con los OVNIs.
Durante los años setenta, coincidiendo con una de las grandes épocas de popularidad de la ufología en España, Acosta Noriega comenzó a recopilar testimonios y desplazarse hasta los lugares donde se habían producido determinados encuentros. Su posición social y profesional también contribuyó a que numerosos testigos estuvieran dispuestos a contarle sus experiencias.
Su investigación quedó plasmada posteriormente en “Ovnis sobre Zamora”, una obra que reúne diferentes casos ocurridos en la provincia y que incluye fotografías, dibujos, mapas y documentación relacionada con los sucesos investigados. La edición publicada en 2003 recopiló además materiales vinculados a su participación en el Congreso de Ufología de Barcelona de 1977.
Entre los episodios que aparecen asociados a la obra se encuentran algunos de los casos más conocidos de la ufología zamorana: el OVNI de Alcañices, el supuesto platillo de Nuez de Aliste, el humanoide de Granja de Moreruela y el OVNI de Villaester, entre otros.
El trabajo de Acosta Noriega resulta especialmente interesante porque constituye uno de los primeros intentos de reunir de forma sistemática una casuística ufológica vinculada a la provincia de Zamora.
Nando Domínguez y la recuperación de una historia olvidada
Décadas después, otro investigador zamorano decidió continuar explorando aquel territorio.
Nando Domínguez, investigador y divulgador de la ufología, publicó en 2022 “Ufología Histórica de Zamora”, editado por Guante Blanco. La obra cuenta con 196 páginas y recopila casos documentados desde los años cincuenta hasta 2021.
El origen del proyecto estuvo precisamente relacionado con la figura de Federico Acosta Noriega. Tras comenzar a interesarse por los avistamientos ocurridos en Zamora, Domínguez encontró en el antiguo juez zamorano una referencia fundamental para comprender la historia ufológica de la provincia.
Pero “Ufología Histórica de Zamora” no pretende únicamente repetir los casos clásicos. Su objetivo es recuperar una gran cantidad de historias que permanecían dispersas en periódicos, hemerotecas y archivos, reconstruyendo una cronología que abarca más de siete décadas.
El resultado es una investigación que recoge avistamientos, encuentros con supuestos humanoides, aterrizajes, fenómenos luminosos y otros episodios que durante décadas fueron publicados en la prensa local.
Del investigador al testigo: dos maneras de acercarse al misterio
Existe una diferencia importante entre ambas obras.
Acosta Noriega investigó los casos en una época en la que la información disponible era mucho más limitada. La prensa escrita, los testimonios directos, las fotografías y las investigaciones de campo constituían algunas de sus principales herramientas.
Nando Domínguez parte de aquella documentación, pero dispone de nuevas posibilidades de investigación. Su trabajo se apoya especialmente en la recuperación de hemerotecas y documentación histórica, además de entrevistas y búsqueda de testimonios.
Por ello, ambos libros funcionan de manera complementaria.
“Ovnis sobre Zamora” conserva la mirada de un investigador que vivió directamente aquella época y que llegó a desplazarse para conocer algunos de los casos. “Ufología Histórica de Zamora” recupera esa memoria y la amplía con una investigación mucho más extensa en el tiempo.
Una provincia con una importante tradición ufológica
Uno de los aspectos más llamativos que permiten observar ambos trabajos es la continuidad de los relatos.
Desde las décadas de 1950 y 1960 hasta los casos investigados en las últimas décadas, Zamora aparece como escenario de numerosos testimonios relacionados con objetos luminosos, supuestos aterrizajes, encuentros cercanos y observaciones extrañas.
No significa que todos esos casos tengan necesariamente un origen extraordinario. Precisamente uno de los valores de recopilar esta documentación es permitir que los sucesos puedan ser estudiados, comparados y analizados con perspectiva histórica.
La importancia de estos libros no reside únicamente en afirmar qué fueron aquellos objetos, sino en conservar la memoria de quienes aseguraron haberlos visto.
Federico Acosta, una figura que no debía caer en el olvido
La recuperación de Federico Acosta Noriega constituye otro de los grandes valores de esta historia.
Durante décadas, su figura quedó vinculada a la cultura, la justicia y la vida social de Zamora, pero también fue uno de los investigadores que se interesaron seriamente por los fenómenos aéreos anómalos.
Su participación en congresos y su investigación de casos hicieron que numerosos episodios zamoranos trascendieran las fronteras de la provincia.
Para Nando Domínguez, Acosta Noriega se convirtió en una referencia fundamental. Y precisamente uno de los grandes méritos de “Ufología Histórica de Zamora” es volver a colocar sobre la mesa aquella documentación y aquella generación de investigadores.
Dos libros que deberían leerse juntos
Si “Ovnis sobre Zamora” representa uno de los primeros grandes trabajos dedicados específicamente a la casuística ufológica de la provincia, “Ufología Histórica de Zamora” representa una continuación y una ampliación de esa labor.
Uno mira especialmente hacia la época dorada de la ufología española y hacia los casos investigados por Acosta Noriega.
El otro recupera décadas de documentación y testimonios, extendiendo la investigación desde los años cincuenta hasta el siglo XXI.
Entre ambos existe un vínculo evidente: la voluntad de que los casos no desaparezcan con el paso del tiempo.
Porque independientemente de la interpretación que cada lector quiera dar a los fenómenos descritos, hay algo que resulta incuestionable: durante décadas, hombres y mujeres de diferentes localidades zamoranas afirmaron haber visto cosas que no supieron identificar.
Y gracias a investigadores como Federico Acosta Noriega y Nando Domínguez, aquellas historias quedaron escritas.
De “Ovnis sobre Zamora”, del juez Federico Acosta Noriega, a “Ufología Histórica de Zamora”, de Nando Domínguez, dos obras que han contribuido a rescatar del olvido décadas de testimonios y casos ufológicos en la provincia.
Hablar de la historia de la ufología en Zamora es hablar inevitablemente de dos nombres: Federico Acosta Noriega y Nando Domínguez.
Separados por varias décadas, ambos investigadores han dedicado parte de su trabajo a recopilar testimonios, investigar casos y dejar constancia de una parte de la historia zamorana relacionada con los llamados objetos voladores no identificados.
Sus libros, “Ovnis sobre Zamora” y “Ufología Histórica de Zamora”, pueden entenderse como dos capítulos de una misma historia. El primero abrió camino en una época en la que la ufología despertaba un enorme interés en España; el segundo recupera aquella memoria y la amplía mediante años de investigación en hemerotecas, archivos y testimonios.
Federico Acosta Noriega, el juez que investigó los OVNIS
Federico Acosta Noriega (1908-1985) fue juez, escritor, poeta y una figura muy conocida de la vida cultural zamorana. Su profesión le llevó a recorrer diferentes localidades de la provincia y, paralelamente, desarrolló un profundo interés por los fenómenos relacionados con los OVNIs.
Durante los años setenta, coincidiendo con una de las grandes épocas de popularidad de la ufología en España, Acosta Noriega comenzó a recopilar testimonios y desplazarse hasta los lugares donde se habían producido determinados encuentros. Su posición social y profesional también contribuyó a que numerosos testigos estuvieran dispuestos a contarle sus experiencias.
Su investigación quedó plasmada posteriormente en “Ovnis sobre Zamora”, una obra que reúne diferentes casos ocurridos en la provincia y que incluye fotografías, dibujos, mapas y documentación relacionada con los sucesos investigados. La edición publicada en 2003 recopiló además materiales vinculados a su participación en el Congreso de Ufología de Barcelona de 1977.
Entre los episodios que aparecen asociados a la obra se encuentran algunos de los casos más conocidos de la ufología zamorana: el OVNI de Alcañices, el supuesto platillo de Nuez de Aliste, el humanoide de Granja de Moreruela y el OVNI de Villaester, entre otros.
El trabajo de Acosta Noriega resulta especialmente interesante porque constituye uno de los primeros intentos de reunir de forma sistemática una casuística ufológica vinculada a la provincia de Zamora.
Nando Domínguez y la recuperación de una historia olvidada
Décadas después, otro investigador zamorano decidió continuar explorando aquel territorio.
Nando Domínguez, investigador y divulgador de la ufología, publicó en 2022 “Ufología Histórica de Zamora”, editado por Guante Blanco. La obra cuenta con 196 páginas y recopila casos documentados desde los años cincuenta hasta 2021.
El origen del proyecto estuvo precisamente relacionado con la figura de Federico Acosta Noriega. Tras comenzar a interesarse por los avistamientos ocurridos en Zamora, Domínguez encontró en el antiguo juez zamorano una referencia fundamental para comprender la historia ufológica de la provincia.
Pero “Ufología Histórica de Zamora” no pretende únicamente repetir los casos clásicos. Su objetivo es recuperar una gran cantidad de historias que permanecían dispersas en periódicos, hemerotecas y archivos, reconstruyendo una cronología que abarca más de siete décadas.
El resultado es una investigación que recoge avistamientos, encuentros con supuestos humanoides, aterrizajes, fenómenos luminosos y otros episodios que durante décadas fueron publicados en la prensa local.
Del investigador al testigo: dos maneras de acercarse al misterio
Existe una diferencia importante entre ambas obras.
Acosta Noriega investigó los casos en una época en la que la información disponible era mucho más limitada. La prensa escrita, los testimonios directos, las fotografías y las investigaciones de campo constituían algunas de sus principales herramientas.
Nando Domínguez parte de aquella documentación, pero dispone de nuevas posibilidades de investigación. Su trabajo se apoya especialmente en la recuperación de hemerotecas y documentación histórica, además de entrevistas y búsqueda de testimonios.
Por ello, ambos libros funcionan de manera complementaria.
“Ovnis sobre Zamora” conserva la mirada de un investigador que vivió directamente aquella época y que llegó a desplazarse para conocer algunos de los casos. “Ufología Histórica de Zamora” recupera esa memoria y la amplía con una investigación mucho más extensa en el tiempo.
Una provincia con una importante tradición ufológica
Uno de los aspectos más llamativos que permiten observar ambos trabajos es la continuidad de los relatos.
Desde las décadas de 1950 y 1960 hasta los casos investigados en las últimas décadas, Zamora aparece como escenario de numerosos testimonios relacionados con objetos luminosos, supuestos aterrizajes, encuentros cercanos y observaciones extrañas.
No significa que todos esos casos tengan necesariamente un origen extraordinario. Precisamente uno de los valores de recopilar esta documentación es permitir que los sucesos puedan ser estudiados, comparados y analizados con perspectiva histórica.
La importancia de estos libros no reside únicamente en afirmar qué fueron aquellos objetos, sino en conservar la memoria de quienes aseguraron haberlos visto.
Federico Acosta, una figura que no debía caer en el olvido
La recuperación de Federico Acosta Noriega constituye otro de los grandes valores de esta historia.
Durante décadas, su figura quedó vinculada a la cultura, la justicia y la vida social de Zamora, pero también fue uno de los investigadores que se interesaron seriamente por los fenómenos aéreos anómalos.
Su participación en congresos y su investigación de casos hicieron que numerosos episodios zamoranos trascendieran las fronteras de la provincia.
Para Nando Domínguez, Acosta Noriega se convirtió en una referencia fundamental. Y precisamente uno de los grandes méritos de “Ufología Histórica de Zamora” es volver a colocar sobre la mesa aquella documentación y aquella generación de investigadores.
Dos libros que deberían leerse juntos
Si “Ovnis sobre Zamora” representa uno de los primeros grandes trabajos dedicados específicamente a la casuística ufológica de la provincia, “Ufología Histórica de Zamora” representa una continuación y una ampliación de esa labor.
Uno mira especialmente hacia la época dorada de la ufología española y hacia los casos investigados por Acosta Noriega.
El otro recupera décadas de documentación y testimonios, extendiendo la investigación desde los años cincuenta hasta el siglo XXI.
Entre ambos existe un vínculo evidente: la voluntad de que los casos no desaparezcan con el paso del tiempo.
Porque independientemente de la interpretación que cada lector quiera dar a los fenómenos descritos, hay algo que resulta incuestionable: durante décadas, hombres y mujeres de diferentes localidades zamoranas afirmaron haber visto cosas que no supieron identificar.
Y gracias a investigadores como Federico Acosta Noriega y Nando Domínguez, aquellas historias quedaron escritas.
















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