INCENDIOS FORESTALES
46 rayos sobre Zamora y un peligro que sigue latente: pueden provocar incendios hasta cuatro días después
Zamora recibió 46 impactos durante un 15 de agosto marcado por la simultaneidad de fuegos; la Junta mantiene la atención sobre los denominados "rayos latentes".
La tormenta ha pasado, pero el peligro que dejó sobre los montes de Castilla y León todavía no ha desaparecido. Un total de 1.076 rayos impactaron en tierra durante el sábado 15 de agosto en la Comunidad, 46 de ellos en la provincia de Zamora, en una jornada marcada por la aparición simultánea de numerosos incendios forestales.
La Junta de Castilla y León ha puesto ahora el foco en los denominados «rayos latentes», aquellos que pueden provocar un incendio no de manera inmediata, sino incluso tres o cuatro días después de producirse la descarga.
El riesgo llega después de varios días de temperaturas extremas. La transición entre la ola de calor y el descenso térmico asociado a la influencia de una DANA situada en el Atlántico ha generado una situación de inestabilidad, con entrada de aire frío, tormentas y rachas de viento.
Una combinación especialmente peligrosa después de que la vegetación haya acumulado durante días un importante estrés hídrico: combustible muy seco y fácilmente inflamable al que las fuertes rachas aportan el oxígeno necesario para favorecer una rápida propagación en caso de producirse una ignición.
46 rayos tocaron tierra en Zamora
La tormenta del sábado dejó descargas en las nueve provincias de Castilla y León. León encabezó el registro con 206 rayos, seguida de Ávila, con 199; Palencia, con 158; Segovia, con 133; Valladolid, con 122; Soria, con 121; Burgos, con 62; Zamora, con 46, y Salamanca, con 29.
En total, 1.076 rayos impactaron en tierra en Castilla y León durante el 15 de agosto. No todos ellos provocan un incendio, pero el operativo forestal mantiene la vigilancia porque resulta imposible saber inicialmente qué descarga puede terminar convirtiéndose en un nuevo foco.
Incendios que pueden aparecer varios días después
Algunos incendios provocados por rayos son prácticamente inmediatos. Otros, sin embargo, permanecen ocultos. Son los denominados rayos latentes. La descarga puede iniciar una combustión interna y muy lenta en un árbol o en la materia vegetal sin que aparezcan inmediatamente llamas o una columna de humo.
El incendio puede permanecer así durante horas e incluso días hasta que el árbol cae o una ráfaga de viento aporta suficiente oxígeno para que la combustión salga a la superficie y el fuego comience a propagarse.
Por este motivo, la vigilancia no termina con el paso de las tormentas. Un rayo caído el sábado podría dar lugar a un incendio incluso tres o cuatro días después, según explica la Junta.
Fuegos en zonas de difícil acceso
Existe otra dificultad añadida. Los incendios provocados por rayos aparecen con frecuencia en zonas elevadas y de complicado acceso, precisamente aquellas donde las tormentas descargan con mayor intensidad. La orografía puede impedir la entrada de maquinaria pesada y obliga a recurrir a medios aéreos y a un intenso trabajo manual de las cuadrillas. Una vez frenado el fuego comienza además una tarea menos visible, pero fundamental: el remate.
Los trabajadores tienen que separar completamente la superficie quemada de la vegetación que permanece intacta, retirando combustible hasta alcanzar el suelo mineral. El objetivo es impedir que puntos calientes aparentemente apagados vuelvan a prender.
Evitar que un incendio vuelva a empezar
El trabajo adquiere todavía mayor importancia en jornadas como la vivida este 15 de agosto, cuando Castilla y León ha tenido que hacer frente a numerosos incendios simultáneamente. Una reproducción obliga a desplazar nuevamente medios hacia un fuego que se consideraba asegurado y resta recursos para responder a otras emergencias.
Por eso, mientras los grandes incendios concentran la atención, el operativo INFOCAL mantiene también sobre el terreno un intenso trabajo de vigilancia, remate y aseguramiento de perímetros.
La tormenta del 15 de agosto se ha alejado, pero sus consecuencias pueden no haber terminado. Los 1.076 rayos que tocaron tierra, 46 de ellos en Zamora, mantienen al operativo pendiente del monte ante la posibilidad de que alguno de esos impactos permanezca todavía oculto y termine convirtiéndose en un nuevo incendio.
Fotograf´ía: Bomberos forestales de la JCyL, en Sena de Luna.
La tormenta ha pasado, pero el peligro que dejó sobre los montes de Castilla y León todavía no ha desaparecido. Un total de 1.076 rayos impactaron en tierra durante el sábado 15 de agosto en la Comunidad, 46 de ellos en la provincia de Zamora, en una jornada marcada por la aparición simultánea de numerosos incendios forestales.
La Junta de Castilla y León ha puesto ahora el foco en los denominados «rayos latentes», aquellos que pueden provocar un incendio no de manera inmediata, sino incluso tres o cuatro días después de producirse la descarga.
El riesgo llega después de varios días de temperaturas extremas. La transición entre la ola de calor y el descenso térmico asociado a la influencia de una DANA situada en el Atlántico ha generado una situación de inestabilidad, con entrada de aire frío, tormentas y rachas de viento.
Una combinación especialmente peligrosa después de que la vegetación haya acumulado durante días un importante estrés hídrico: combustible muy seco y fácilmente inflamable al que las fuertes rachas aportan el oxígeno necesario para favorecer una rápida propagación en caso de producirse una ignición.
46 rayos tocaron tierra en Zamora
La tormenta del sábado dejó descargas en las nueve provincias de Castilla y León. León encabezó el registro con 206 rayos, seguida de Ávila, con 199; Palencia, con 158; Segovia, con 133; Valladolid, con 122; Soria, con 121; Burgos, con 62; Zamora, con 46, y Salamanca, con 29.
En total, 1.076 rayos impactaron en tierra en Castilla y León durante el 15 de agosto. No todos ellos provocan un incendio, pero el operativo forestal mantiene la vigilancia porque resulta imposible saber inicialmente qué descarga puede terminar convirtiéndose en un nuevo foco.
Incendios que pueden aparecer varios días después
Algunos incendios provocados por rayos son prácticamente inmediatos. Otros, sin embargo, permanecen ocultos. Son los denominados rayos latentes. La descarga puede iniciar una combustión interna y muy lenta en un árbol o en la materia vegetal sin que aparezcan inmediatamente llamas o una columna de humo.
El incendio puede permanecer así durante horas e incluso días hasta que el árbol cae o una ráfaga de viento aporta suficiente oxígeno para que la combustión salga a la superficie y el fuego comience a propagarse.
Por este motivo, la vigilancia no termina con el paso de las tormentas. Un rayo caído el sábado podría dar lugar a un incendio incluso tres o cuatro días después, según explica la Junta.
Fuegos en zonas de difícil acceso
Existe otra dificultad añadida. Los incendios provocados por rayos aparecen con frecuencia en zonas elevadas y de complicado acceso, precisamente aquellas donde las tormentas descargan con mayor intensidad. La orografía puede impedir la entrada de maquinaria pesada y obliga a recurrir a medios aéreos y a un intenso trabajo manual de las cuadrillas. Una vez frenado el fuego comienza además una tarea menos visible, pero fundamental: el remate.
Los trabajadores tienen que separar completamente la superficie quemada de la vegetación que permanece intacta, retirando combustible hasta alcanzar el suelo mineral. El objetivo es impedir que puntos calientes aparentemente apagados vuelvan a prender.
Evitar que un incendio vuelva a empezar
El trabajo adquiere todavía mayor importancia en jornadas como la vivida este 15 de agosto, cuando Castilla y León ha tenido que hacer frente a numerosos incendios simultáneamente. Una reproducción obliga a desplazar nuevamente medios hacia un fuego que se consideraba asegurado y resta recursos para responder a otras emergencias.
Por eso, mientras los grandes incendios concentran la atención, el operativo INFOCAL mantiene también sobre el terreno un intenso trabajo de vigilancia, remate y aseguramiento de perímetros.
La tormenta del 15 de agosto se ha alejado, pero sus consecuencias pueden no haber terminado. Los 1.076 rayos que tocaron tierra, 46 de ellos en Zamora, mantienen al operativo pendiente del monte ante la posibilidad de que alguno de esos impactos permanezca todavía oculto y termine convirtiéndose en un nuevo incendio.
Fotograf´ía: Bomberos forestales de la JCyL, en Sena de Luna.














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