Eugenio-Jesús de Ávila
Miércoles, 19 de Agosto de 2026
REFLEXIONES URBANAS

Poemas de agua para los jardines de Zamora: Constitución y Baltasar Lobo

Eugenio-Jesús de Ávila

 

Me encanta que el Ayuntamiento pinte de verde la ciudad. Zamora conoce aquello del barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Ahora se actuará en La Marina, con ampliación de parques infantiles. Paradoja: en una ciudad que se queda sin niños, ahora los infantes tocarán a más elementos por criatura. Pero en esta vorágine de creación de jardines, insisto en dos de mis batallas, que considero perdidas, a no ser que se me nombrara edil de Medio Ambiete. Verbigracia: jardín, con estatua de Baltasar Lobo y fuente en la plaza de la Constitución, ese secarral inhumano en pleno corazón de la ciudad, porque hay métodos modernos para evitar filtraciones, y dotar de fuentes, de un sistema de acuífero, al parque del Castillo.

 

Cuando uno viaje, se queda con plazas ajardinadas y fuentes de otras ciudades. Pero también conocemos aquí espacios que podrían extrapolarse a otras ágoras de Zamora. Hay dos jardines con los que me deleito: el de Zorrilla y el de Antonio del Águila, escondido entre la calle del Troncoso, la rúa de los besos, y el este de la Catedral.

 

El jardín de Los Momos debería imitarse en la plaza de la Constitución, donde la iglesia de Santiago del Burgo lo reclama, como también su ciprés, tan solo con su torre románica. Insisto, porque he consultado con técnicos en filtraciones de agua, que un jardín y una fuente nunca perjudicarían al aparcamiento subterráneo de esta ágora. De hecho, el propio equipo de gobierno asume que esa plaza es un secarral cuando ha colocado esas jardineras escalonadas.

 

Y, por lo que respecta al parque del Baltasar Lobo se que se hizo su última reformar deprisa y corriendo, pero se olvidó de crear un sistema de fuentes que marcase un antes y después en el casco histórico de la ciudad, huérfano de fuentes, salvo esa liliputiense en la plaza de San Ildefonso. Por qué no construir fuentes a imitación de las de la Alhambra de Granada. Me hacen sentir la belleza de la sencillez. No es necesario que los chorros alcancen las nubes ni que duchen a las blanquinegras cigüeñas. Agua que corra con esculturas que adornen los estanques. No exijo nada más. Propongo ideas para embellecer Zamora. Los partidos y formaciones políticas que opten a recibir los votos de los zamoranos podrían tomar en consideración estas parcas muestras de cómo hacer más bonita y lírica a la ciudad del Romancero. No va más.

 

 

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