ROBLEDA ENERGÍA S.COOP.
Robleda y San Salvador se unen para producir su propia energía solar
La cooperativa Robleda Energía, formada por vecinos de ambas localidades, culmina cuatro años de trámites para poner en marcha dos plantas fotovoltaicas comunitarias. La instalación de San Salvador ya está conectada
a la red y la de Robleda afronta su último trámite.
Robleda Energía S.Coop., una cooperativa de ámbito provincial constituida en 2022, se encuentra a las puertas de completar uno de los principales objetivos que se marcó desde su creación: que los vecinos de Robleda y San Salvador de Palazuelo puedan producir y consumir conjuntamente su propia energía renovable.
La cooperativa nació inicialmente con 46 vecinos de Robleda y, un año después, se incorporaron otros 21 vecinos de San Salvador de Palazuelo. En total, alrededor de 67 vecinos forman actualmente parte de la iniciativa, que cuenta con 70 contratos de suministro.
El objetivo desde el principio ha sido claro: que los propios habitantes de estas localidades puedan participar directamente en la generación de energía renovable y beneficiarse de ella mediante el autoconsumo colectivo.
Dos plantas fotovoltaicas para un proyecto común
Para alcanzar este objetivo, Robleda Energía planteó la construcción de dos instalaciones fotovoltaicas.
La primera, situada en Robleda, cuenta con una potencia de 37 kWp. La segunda, ubicada
en San Salvador de Palazuelo, tiene una potencia de 30,6 kWp.
Ambas instalaciones están concebidas para producir energía solar que pueda ser compartida entre los miembros de la cooperativa y destinada a sus propios consumos. La idea supone llevar un modelo de generación renovable y participación ciudadana al ámbito rural: los propios vecinos se organizan, impulsan las instalaciones y participan en un proyecto común de producción de energía.
Cuatro años de trámites y gestiones
Aunque la idea podía parecer sencilla sobre el papel, ponerla en marcha ha resultado ser un proceso largo y complejo.
Desde la constitución de la cooperativa en 2022 hasta la situación actual han transcurrido aproximadamente cuatro años de gestiones administrativas y técnicas. Durante este tiempo, Robleda Energía ha tenido que afrontar numerosos trámites, autorizaciones, permisos y gestiones con diferentes organismos y empresas.
Desde la cooperativa consideran que el proceso ha sido especialmente largo y complejo teniendo en cuenta las características y dimensiones de las instalaciones.
A pesar de estas dificultades, los vecinos que forman parte del proyecto han mantenido su compromiso y han ido superando progresivamente los diferentes obstáculos administrativos y técnicos que han ido apareciendo, muy valorado por el consejo rector.
San Salvador de Palazuelo ya está conectada a la red
En estos momentos, una de las dos instalaciones ya ha conseguido completar todos los pasos necesarios.
La planta fotovoltaica de San Salvador de Palazuelo dispone ya de los permisos necesarios y fue conectada a la red por UFD el pasado 24 de julio.
Este paso supone un momento importante para la cooperativa, ya que permite poner en funcionamiento una de las dos instalaciones previstas y acerca el proyecto a su objetivo final.
Robleda, a falta del último trámite
La situación de la planta de Robleda también se encuentra prácticamente resuelta.
La instalación está en su fase final y, según informa la cooperativa, únicamente queda completar un último trámite para poder ponerla en servicio: la instalación del contador de generación por parte de Unión Fenosa Distribución.
Desde la cooperativa señalan que la empresa distribuidora les ha informado de que ya ha cursado la orden para realizar esta instalación.
Por tanto, Robleda Energía confía en que esta actuación pueda llevarse a cabo próximamente y permita completar definitivamente la puesta en marcha de las dos plantas fotovoltaicas.
Un proyecto impulsado directamente por los vecinos
Más allá de la instalación de los paneles solares, Robleda Energía representa una iniciativa nacida directamente del medio rural.
Son los propios vecinos quienes decidieron organizarse para impulsar un modelo de generación energética más sostenible y participativo. El proyecto pretende demostrar que los pequeños municipios también pueden desarrollar iniciativas relacionadas con las energías renovables, el autoconsumo colectivo y la participación ciudadana.
La filosofía de la cooperativa es que los habitantes de estas localidades no sean únicamente consumidores de energía, sino que puedan convertirse también en protagonistas de su propia generación.
De esta manera, el proyecto conecta dos objetivos: avanzar hacia un modelo energético más sostenible y fomentar la participación de los vecinos en iniciativas comunes
.
Beneficios para el medio rural
Desde Robleda Energía consideran que este tipo de proyectos pueden tener un efecto positivo en el medio rural.
Entre los posibles beneficios destacan la reducción de los costes energéticos de los participantes, la generación de actividad y la implicación directa de los vecinos en proyectos vinculados a la sostenibilidad.
La experiencia demuestra, además, que desde municipios pequeños es posible poner en marcha proyectos colectivos relacionados con la energía renovable cuando existe una voluntad común de los vecinos.
Una reivindicación: simplificar los trámites
La cooperativa valora positivamente haber llegado prácticamente al final del proceso, pero considera que los cuatro años necesarios para poner en marcha las instalaciones ponen de manifiesto que existe un importante margen de mejora en la tramitación de este tipo de proyectos.
La reivindicación de Robleda Energía no se dirige contra la necesidad de realizar controles, permisos o autorizaciones, sino contra la excesiva duración y complejidad que puede alcanzar el proceso.
Desde la cooperativa consideran que no debería ser necesario dedicar tantos años y tantos esfuerzos para poner en marcha dos instalaciones fotovoltaicas de pequeño tamaño promovidas directamente por los vecinos.
Por ello, plantean la necesidad de avanzar hacia procedimientos administrativos más ágiles, coordinados y previsibles, especialmente en el caso de proyectos de autoconsumo colectivo y comunidades energéticas promovidos por ciudadanos y pequeños municipios.
La cooperativa defiende esta reivindicación desde una perspectiva constructiva, entendiendo que una simplificación de los procedimientos podría beneficiar tanto a las administraciones como a los ciudadanos y a las empresas que quieran impulsar nuevos proyectos de energías renovables.
A las puertas de cumplir el objetivo
Después de cuatro años de trabajo, Robleda Energía se encuentra finalmente en la recta final.
La planta de San Salvador de Palazuelo ya está conectada a la red y la de Robleda está pendiente únicamente de la instalación del contador de generación.
Cuando este último paso quede resuelto, las dos instalaciones podrán completar el proyecto que los vecinos comenzaron a impulsar en 2022: producir y compartir su propia energía solar y avanzar hacia un modelo de autoconsumo colectivo nacido directamente desde el medio rural.
Para los integrantes de Robleda Energía, el final de este proceso no supone únicamente la puesta en funcionamiento de dos plantas fotovoltaicas. Representa también la culminación de cuatro años de trabajo y el resultado del compromiso mantenido por los vecinos de ambas localidades con un proyecto común de energía renovable y participación ciudadana.
La cooperativa espera que el último trámite pendiente pueda resolverse próximamente y que, finalmente, la energía producida por el sol de Robleda y San Salvador de Palazuelo pueda empezar a beneficiar directamente a sus propios vecinos.

a la red y la de Robleda afronta su último trámite.
Robleda Energía S.Coop., una cooperativa de ámbito provincial constituida en 2022, se encuentra a las puertas de completar uno de los principales objetivos que se marcó desde su creación: que los vecinos de Robleda y San Salvador de Palazuelo puedan producir y consumir conjuntamente su propia energía renovable.
La cooperativa nació inicialmente con 46 vecinos de Robleda y, un año después, se incorporaron otros 21 vecinos de San Salvador de Palazuelo. En total, alrededor de 67 vecinos forman actualmente parte de la iniciativa, que cuenta con 70 contratos de suministro.
El objetivo desde el principio ha sido claro: que los propios habitantes de estas localidades puedan participar directamente en la generación de energía renovable y beneficiarse de ella mediante el autoconsumo colectivo.
Dos plantas fotovoltaicas para un proyecto común
Para alcanzar este objetivo, Robleda Energía planteó la construcción de dos instalaciones fotovoltaicas.
La primera, situada en Robleda, cuenta con una potencia de 37 kWp. La segunda, ubicada
en San Salvador de Palazuelo, tiene una potencia de 30,6 kWp.
Ambas instalaciones están concebidas para producir energía solar que pueda ser compartida entre los miembros de la cooperativa y destinada a sus propios consumos. La idea supone llevar un modelo de generación renovable y participación ciudadana al ámbito rural: los propios vecinos se organizan, impulsan las instalaciones y participan en un proyecto común de producción de energía.
Cuatro años de trámites y gestiones
Aunque la idea podía parecer sencilla sobre el papel, ponerla en marcha ha resultado ser un proceso largo y complejo.
Desde la constitución de la cooperativa en 2022 hasta la situación actual han transcurrido aproximadamente cuatro años de gestiones administrativas y técnicas. Durante este tiempo, Robleda Energía ha tenido que afrontar numerosos trámites, autorizaciones, permisos y gestiones con diferentes organismos y empresas.
Desde la cooperativa consideran que el proceso ha sido especialmente largo y complejo teniendo en cuenta las características y dimensiones de las instalaciones.
A pesar de estas dificultades, los vecinos que forman parte del proyecto han mantenido su compromiso y han ido superando progresivamente los diferentes obstáculos administrativos y técnicos que han ido apareciendo, muy valorado por el consejo rector.
San Salvador de Palazuelo ya está conectada a la red
En estos momentos, una de las dos instalaciones ya ha conseguido completar todos los pasos necesarios.
La planta fotovoltaica de San Salvador de Palazuelo dispone ya de los permisos necesarios y fue conectada a la red por UFD el pasado 24 de julio.
Este paso supone un momento importante para la cooperativa, ya que permite poner en funcionamiento una de las dos instalaciones previstas y acerca el proyecto a su objetivo final.
Robleda, a falta del último trámite
La situación de la planta de Robleda también se encuentra prácticamente resuelta.
La instalación está en su fase final y, según informa la cooperativa, únicamente queda completar un último trámite para poder ponerla en servicio: la instalación del contador de generación por parte de Unión Fenosa Distribución.
Desde la cooperativa señalan que la empresa distribuidora les ha informado de que ya ha cursado la orden para realizar esta instalación.
Por tanto, Robleda Energía confía en que esta actuación pueda llevarse a cabo próximamente y permita completar definitivamente la puesta en marcha de las dos plantas fotovoltaicas.
Un proyecto impulsado directamente por los vecinos
Más allá de la instalación de los paneles solares, Robleda Energía representa una iniciativa nacida directamente del medio rural.
Son los propios vecinos quienes decidieron organizarse para impulsar un modelo de generación energética más sostenible y participativo. El proyecto pretende demostrar que los pequeños municipios también pueden desarrollar iniciativas relacionadas con las energías renovables, el autoconsumo colectivo y la participación ciudadana.
La filosofía de la cooperativa es que los habitantes de estas localidades no sean únicamente consumidores de energía, sino que puedan convertirse también en protagonistas de su propia generación.
De esta manera, el proyecto conecta dos objetivos: avanzar hacia un modelo energético más sostenible y fomentar la participación de los vecinos en iniciativas comunes
.
Beneficios para el medio rural
Desde Robleda Energía consideran que este tipo de proyectos pueden tener un efecto positivo en el medio rural.
Entre los posibles beneficios destacan la reducción de los costes energéticos de los participantes, la generación de actividad y la implicación directa de los vecinos en proyectos vinculados a la sostenibilidad.
La experiencia demuestra, además, que desde municipios pequeños es posible poner en marcha proyectos colectivos relacionados con la energía renovable cuando existe una voluntad común de los vecinos.
Una reivindicación: simplificar los trámites
La cooperativa valora positivamente haber llegado prácticamente al final del proceso, pero considera que los cuatro años necesarios para poner en marcha las instalaciones ponen de manifiesto que existe un importante margen de mejora en la tramitación de este tipo de proyectos.
La reivindicación de Robleda Energía no se dirige contra la necesidad de realizar controles, permisos o autorizaciones, sino contra la excesiva duración y complejidad que puede alcanzar el proceso.
Desde la cooperativa consideran que no debería ser necesario dedicar tantos años y tantos esfuerzos para poner en marcha dos instalaciones fotovoltaicas de pequeño tamaño promovidas directamente por los vecinos.
Por ello, plantean la necesidad de avanzar hacia procedimientos administrativos más ágiles, coordinados y previsibles, especialmente en el caso de proyectos de autoconsumo colectivo y comunidades energéticas promovidos por ciudadanos y pequeños municipios.
La cooperativa defiende esta reivindicación desde una perspectiva constructiva, entendiendo que una simplificación de los procedimientos podría beneficiar tanto a las administraciones como a los ciudadanos y a las empresas que quieran impulsar nuevos proyectos de energías renovables.
A las puertas de cumplir el objetivo
Después de cuatro años de trabajo, Robleda Energía se encuentra finalmente en la recta final.
La planta de San Salvador de Palazuelo ya está conectada a la red y la de Robleda está pendiente únicamente de la instalación del contador de generación.
Cuando este último paso quede resuelto, las dos instalaciones podrán completar el proyecto que los vecinos comenzaron a impulsar en 2022: producir y compartir su propia energía solar y avanzar hacia un modelo de autoconsumo colectivo nacido directamente desde el medio rural.
Para los integrantes de Robleda Energía, el final de este proceso no supone únicamente la puesta en funcionamiento de dos plantas fotovoltaicas. Representa también la culminación de cuatro años de trabajo y el resultado del compromiso mantenido por los vecinos de ambas localidades con un proyecto común de energía renovable y participación ciudadana.
La cooperativa espera que el último trámite pendiente pueda resolverse próximamente y que, finalmente, la energía producida por el sol de Robleda y San Salvador de Palazuelo pueda empezar a beneficiar directamente a sus propios vecinos.
















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