GUARDIA CIVIL
Rescatan un caballo atrapado en el fango de la ría de Pontejos y otro muere durante la intervención
Guardias civiles y el propietario se adentraron en el lodazal para liberar a los animales mientras subía la marea y fue necesaria maquinaria para intentar sacarlos.
Una complicada operación de rescate en la ría de Pontejos, en Cantabria, permitió salvar la vida de uno de los dos caballos que habían quedado atrapados en el fango, aunque el operativo terminó con un desenlace trágico: el segundo animal murió mientras se intentaba liberarlo, cuando el nivel del agua ya había aumentado considerablemente.
Los hechos ocurrieron poco antes de las 13.00 horas del 12 de agosto, cuando la Guardia Civil de Cantabria recibió un aviso alertando de la presencia de dos caballos atrapados en el lodazal de la ría. Posteriormente se pudo determinar que los animales habían salido de un terreno próximo y habían terminado internándose en esta zona.
Cuando los agentes llegaron al lugar comprobaron la gravedad de la situación. Las patas de los dos caballos estaban completamente hundidas en el barro, hasta el punto de que prácticamente solo podían verse sus lomos y cabezas.
Uno de ellos se encontraba más adentrado en la ría y corría un peligro especialmente elevado debido a la subida de la marea, por lo que los esfuerzos se centraron inicialmente en intentar salvarlo.
Una carrera contrarreloj contra la marea
Uno de los guardias civiles y el propietario del caballo se adentraron en el lodazal y comenzaron a excavar alrededor de las patas del animal para intentar liberarlas. Al mismo tiempo, otros agentes buscaron ayuda para conseguir maquinaria agrícola que permitiera completar la extracción.
Una vez que lograron desenterrar las patas, el caballo fue sujetado mediante una cuerda a una máquina. Con extremo cuidado y ayudándolo progresivamente a avanzar, consiguieron finalmente sacarlo del fango y llevarlo hasta tierra firme.
El operativo continuó inmediatamente para intentar rescatar al segundo caballo. Sin embargo, las condiciones eran cada vez más complicadas. La marea había seguido subiendo y el caudal de la ría era ya mayor, reduciendo las posibilidades de salvar al animal.
Pese a los esfuerzos realizados, el segundo caballo falleció antes de que pudiera ser liberado. Finalmente fue extraído del lodazal ya sin vida.
En la intervención participaron, además de la Guardia Civil y el propietario de los animales, efectivos de la Policía Local y Bomberos, junto a la persona que facilitó la maquinaria utilizada durante las labores de rescate.
Una complicada operación de rescate en la ría de Pontejos, en Cantabria, permitió salvar la vida de uno de los dos caballos que habían quedado atrapados en el fango, aunque el operativo terminó con un desenlace trágico: el segundo animal murió mientras se intentaba liberarlo, cuando el nivel del agua ya había aumentado considerablemente.
Los hechos ocurrieron poco antes de las 13.00 horas del 12 de agosto, cuando la Guardia Civil de Cantabria recibió un aviso alertando de la presencia de dos caballos atrapados en el lodazal de la ría. Posteriormente se pudo determinar que los animales habían salido de un terreno próximo y habían terminado internándose en esta zona.
Cuando los agentes llegaron al lugar comprobaron la gravedad de la situación. Las patas de los dos caballos estaban completamente hundidas en el barro, hasta el punto de que prácticamente solo podían verse sus lomos y cabezas.
Uno de ellos se encontraba más adentrado en la ría y corría un peligro especialmente elevado debido a la subida de la marea, por lo que los esfuerzos se centraron inicialmente en intentar salvarlo.
Una carrera contrarreloj contra la marea
Uno de los guardias civiles y el propietario del caballo se adentraron en el lodazal y comenzaron a excavar alrededor de las patas del animal para intentar liberarlas. Al mismo tiempo, otros agentes buscaron ayuda para conseguir maquinaria agrícola que permitiera completar la extracción.
Una vez que lograron desenterrar las patas, el caballo fue sujetado mediante una cuerda a una máquina. Con extremo cuidado y ayudándolo progresivamente a avanzar, consiguieron finalmente sacarlo del fango y llevarlo hasta tierra firme.
El operativo continuó inmediatamente para intentar rescatar al segundo caballo. Sin embargo, las condiciones eran cada vez más complicadas. La marea había seguido subiendo y el caudal de la ría era ya mayor, reduciendo las posibilidades de salvar al animal.
Pese a los esfuerzos realizados, el segundo caballo falleció antes de que pudiera ser liberado. Finalmente fue extraído del lodazal ya sin vida.
En la intervención participaron, además de la Guardia Civil y el propietario de los animales, efectivos de la Policía Local y Bomberos, junto a la persona que facilitó la maquinaria utilizada durante las labores de rescate.















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