EDICIÓN 25
El estado del mundo (25)
Jordi Gas
![[Img #110734]](https://eldiadezamora.es/upload/images/08_2026/2970_5264_jordi.jpg)
En muchas partes del mundo hay hombres, mujeres y niños que no tienen ni tan solo lo imprescindible para vivir, malviven en las ciudades más pobres del planeta y muchos de ellos no pueden sobrevivir y mueren innecesariamente, puesto que en la Tierra hay recursos para todo el mundo. ¡Esto es un crimen contra la humanidad!
La solución a los problemas que tenemos- pobreza, contaminación, desigualdades sociales y guerras- es crear más justicia compartiendo los recursos, distribuyéndolos más equitativamente.
Nos encontramos en unos momentos muy críticos y tenemos que elegir entre compartir para que haya justicia en el mundo y, de este modo, aprender a vivir en paz, o seguir con esta competitividad horrorosa que aumenta las desigualdades y nos está llevando a la autodestrucción. La decisión la tenemos que tomar ahora, no nos queda mucho tiempo, estamos poniendo nuestro futuro y el de todos los reinos de la naturaleza al borde del precipicio.
Personalidades y expertos sociales nos advierten sobre la necesidad de construir un mundo más justo. Pensadores como Michael J. Sandel critican el discurso de la “meritocracia” para justificar las desigualdades. No es cierto que todo depende del esfuerzo y del talento individual, puesto que no todas las personas disponen de las mismas oportunidades. Según el país donde te toca nacer, estás condenado a vivir en la miseria.
Lo que pasa es que nos hemos acostumbrado a vivir en un mundo injustamente desigual y lo encontramos normal pero, como dice Nelson Mandela, “La pobreza no es natural, es creada por el hombre y puede superarse y erradicarse mediante acciones de los seres humanos”.
Los cambios que tanta falta hacen afectan, principalmente, a los ámbitos político y económico puesto que las familias más poderosas que controlan las estructuras políticas y económicas solo piensan en sus intereses y están ciegas al gran peligro en el cual nos han abocado, inmersos, como están, en una dinámica competitiva y de poder.
Hoy en día, cada vez son más las personas que se dan cuenta de la necesidad de cambios y las manifestaciones abundan en todo el mundo. Las últimas manifestaciones en España han tenido lugar para exigir una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres, una vivienda digna, contra el encarecimiento de los alquileres, el fin de los conflictos bélicos, mejoras laborales de los sanitarios y de los docentes,.... Estos colectivos, docentes y sanitarios, realizan dos de los servicios sociales más importantes pero no están debidamente reconocidos ni económicamente ni en cuanto a recursos. Se tiene que recortar en cargos políticos, evitando la corrupción, pero no en médicos y profesores.
Todos vivimos en el mismo planeta y es urgente la unión de todos para exigir unas estructuras políticas y económicas que tengan como objetivo el bienestar de todas las personas, sin excepción. Solo así será posible un mundo justo y podremos vivir en paz. Si no somos capaces de conseguirlo, es que no merecemos vivir en este planeta.
Jordi Gas
Catedrático de matemáticas jubilado y exprofesor universitario.
![[Img #110734]](https://eldiadezamora.es/upload/images/08_2026/2970_5264_jordi.jpg)
En muchas partes del mundo hay hombres, mujeres y niños que no tienen ni tan solo lo imprescindible para vivir, malviven en las ciudades más pobres del planeta y muchos de ellos no pueden sobrevivir y mueren innecesariamente, puesto que en la Tierra hay recursos para todo el mundo. ¡Esto es un crimen contra la humanidad!
La solución a los problemas que tenemos- pobreza, contaminación, desigualdades sociales y guerras- es crear más justicia compartiendo los recursos, distribuyéndolos más equitativamente.
Nos encontramos en unos momentos muy críticos y tenemos que elegir entre compartir para que haya justicia en el mundo y, de este modo, aprender a vivir en paz, o seguir con esta competitividad horrorosa que aumenta las desigualdades y nos está llevando a la autodestrucción. La decisión la tenemos que tomar ahora, no nos queda mucho tiempo, estamos poniendo nuestro futuro y el de todos los reinos de la naturaleza al borde del precipicio.
Personalidades y expertos sociales nos advierten sobre la necesidad de construir un mundo más justo. Pensadores como Michael J. Sandel critican el discurso de la “meritocracia” para justificar las desigualdades. No es cierto que todo depende del esfuerzo y del talento individual, puesto que no todas las personas disponen de las mismas oportunidades. Según el país donde te toca nacer, estás condenado a vivir en la miseria.
Lo que pasa es que nos hemos acostumbrado a vivir en un mundo injustamente desigual y lo encontramos normal pero, como dice Nelson Mandela, “La pobreza no es natural, es creada por el hombre y puede superarse y erradicarse mediante acciones de los seres humanos”.
Los cambios que tanta falta hacen afectan, principalmente, a los ámbitos político y económico puesto que las familias más poderosas que controlan las estructuras políticas y económicas solo piensan en sus intereses y están ciegas al gran peligro en el cual nos han abocado, inmersos, como están, en una dinámica competitiva y de poder.
Hoy en día, cada vez son más las personas que se dan cuenta de la necesidad de cambios y las manifestaciones abundan en todo el mundo. Las últimas manifestaciones en España han tenido lugar para exigir una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres, una vivienda digna, contra el encarecimiento de los alquileres, el fin de los conflictos bélicos, mejoras laborales de los sanitarios y de los docentes,.... Estos colectivos, docentes y sanitarios, realizan dos de los servicios sociales más importantes pero no están debidamente reconocidos ni económicamente ni en cuanto a recursos. Se tiene que recortar en cargos políticos, evitando la corrupción, pero no en médicos y profesores.
Todos vivimos en el mismo planeta y es urgente la unión de todos para exigir unas estructuras políticas y económicas que tengan como objetivo el bienestar de todas las personas, sin excepción. Solo así será posible un mundo justo y podremos vivir en paz. Si no somos capaces de conseguirlo, es que no merecemos vivir en este planeta.
Jordi Gas
Catedrático de matemáticas jubilado y exprofesor universitario.















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