REFLEXIONES EN EL TIEMPO
Qué hice, qué he hecho, qué estoy dispuesto a hacer por Zamora
Eugenio-Jesús de Ávila
“No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país". Aserto de J.F. Kennedy, pronunciado en su discurso de envestidura, un 20 de enero de 1961. Durante mis años como periodista, a solas, o en compañía, aquí, en El Correo de Zamora, antítesis de lo que se edita hoy en esta provincia, o allá, en TVE, cuando me embargaba el alma el desdén político generalizado, tanto de tirios como troyanos, reflexionaba y me exigía a mí mismo responder a esa cuestión: ¿Qué he hecho yo por Zamora, nunca que había hecho mi tierra por mí, un don nadie nacido en la esquina entre Santa Clara y la avenida de Portugal? E intentaba contestarme a mí mismo. Y me dije que podría haber militado en algún partido local para, desde dentro, contribuir a parar la deriva de Zamora hacia la España vaciada, hacia la nada económica y social, y no lo tuve el valor para formar parte de esa militancia zamoranista. Jamás quise entrar en el PP o el PSOE, siempre obedientes a las decisiones de Valladolid o Madrid, nunca a las necesidades de los zamoranos. Y tardé demasiados años en dar ese paso hasta que me lo pidieron, nunca para figurar como candidato en potencia de ser edil, sino para poner mis conocimientos al servicio de un objetivo: cambiar Zamora, detener su decadencia, potenciar sus virtudes, enterrar sus defectos. En un par de semanas, con tristeza, asumí que mi persona se encontraba fuera de lugar en una formación política local.
Mi bagaje como zamorano, lo que yo he hecho por nuestra tierra, hallase en los miles de artículos escritos desde que goce de la oportunidad de editar, en papel o en las redes sociales, mis reflexiones sobre por qué Zamora pasó de ser la trigésimo tercera provincia de España a ocupar la posición de cola en esa clasificación del deterioro provincial español; en los que aporté ideas y proyectos, en los que critiqué gestiones políticas dañinas para nuestra tierra, tanto a políticos del PP como del PSOE, porque mi única ideología es Zamora, todo lo que emana de ese nombre que encierra la palabra amor en la última y primera letras del abecedario.
Le invito a usted, hombre o mujer, zamoranos siempre o hijos adoptivos, que dedicó parte de su ocio a leerme, que se pregunte como yo qué hizo, qué hace y que hará por Zamora.
Eugenio-Jesús de Ávila
“No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país". Aserto de J.F. Kennedy, pronunciado en su discurso de envestidura, un 20 de enero de 1961. Durante mis años como periodista, a solas, o en compañía, aquí, en El Correo de Zamora, antítesis de lo que se edita hoy en esta provincia, o allá, en TVE, cuando me embargaba el alma el desdén político generalizado, tanto de tirios como troyanos, reflexionaba y me exigía a mí mismo responder a esa cuestión: ¿Qué he hecho yo por Zamora, nunca que había hecho mi tierra por mí, un don nadie nacido en la esquina entre Santa Clara y la avenida de Portugal? E intentaba contestarme a mí mismo. Y me dije que podría haber militado en algún partido local para, desde dentro, contribuir a parar la deriva de Zamora hacia la España vaciada, hacia la nada económica y social, y no lo tuve el valor para formar parte de esa militancia zamoranista. Jamás quise entrar en el PP o el PSOE, siempre obedientes a las decisiones de Valladolid o Madrid, nunca a las necesidades de los zamoranos. Y tardé demasiados años en dar ese paso hasta que me lo pidieron, nunca para figurar como candidato en potencia de ser edil, sino para poner mis conocimientos al servicio de un objetivo: cambiar Zamora, detener su decadencia, potenciar sus virtudes, enterrar sus defectos. En un par de semanas, con tristeza, asumí que mi persona se encontraba fuera de lugar en una formación política local.
Mi bagaje como zamorano, lo que yo he hecho por nuestra tierra, hallase en los miles de artículos escritos desde que goce de la oportunidad de editar, en papel o en las redes sociales, mis reflexiones sobre por qué Zamora pasó de ser la trigésimo tercera provincia de España a ocupar la posición de cola en esa clasificación del deterioro provincial español; en los que aporté ideas y proyectos, en los que critiqué gestiones políticas dañinas para nuestra tierra, tanto a políticos del PP como del PSOE, porque mi única ideología es Zamora, todo lo que emana de ese nombre que encierra la palabra amor en la última y primera letras del abecedario.
Le invito a usted, hombre o mujer, zamoranos siempre o hijos adoptivos, que dedicó parte de su ocio a leerme, que se pregunte como yo qué hizo, qué hace y que hará por Zamora.














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