Manuel Herrero
Jueves, 27 de Agosto de 2026
DENUNCIAS

Cardenal Cisneros, antes de recibir, arreglar

El Ayuntamiento debe exigir que se subsanen las deficiencias antes de ser el titular

Hay algo que no debería pasar desapercibido en Cardenal Cisneros: después de años de reclamaciones, de enfrentamientos entre administraciones y de importantes inversiones de dinero público, los adoquines de algunos tramos de sus aceras vuelven a estar levantados o desplazados. Y conviene aclarar de qué estamos hablando. Esos desperfectos corresponden a tramos de acera que fueron renovados por el Ayuntamiento de Zamora hace unos años, en una actuación que supuso una inversión superior al millón de euros y permitió renovar más de 16.000 metros cuadrados de pavimento. Una cantidad demasiado importante como para que, pocos años después, haya que volver a preocuparse por adoquines sueltos, piezas desplazadas o desniveles. Si una actuación de esta envergadura vuelve a presentar problemas, habrá que determinar por qué ocurre y exigir que se solucionen. Y hay un aspecto que tampoco debería pasarse por alto. En determinados tramos, los adoquines se colocaron sobre una base de zahorra, sin una fijación rígida que impida su desplazamiento. En una avenida con abundante arbolado, esto supone un problema añadido, ya que el crecimiento de las raíces acaba moviendo el pavimento y levantando los adoquines. Es un problema que ya se conocía antes de aquellas obras y que, a la vista del estado actual de algunos puntos, no parece haberse resuelto adecuadamente.


Aquella actuación municipal tuvo además un origen que no deja de resultar llamativo. Durante años, el Ayuntamiento reclamó al Ministerio de Fomento que arreglara unas aceras pertenecientes a una vía de titularidad estatal. Ante esas reclamaciones, desde el Gobierno se llegó a argumentar que, si el Ayuntamiento cobraba por las terrazas instaladas sobre las aceras, también podía hacerse cargo de sus desperfectos. Una respuesta difícil de entender: cobrar una tasa por ocupar una acera no convierte al Ayuntamiento en titular de la vía ni debería servir para trasladarle la responsabilidad de su conservación. Finalmente, el Consistorio decidió actuar y gastar más de un millón de euros de dinero municipal para solucionar el problema. Ahora, años después, los desperfectos vuelven a aparecer en algunos de aquellos tramos. Y esto debe diferenciarse de la obra que actualmente ha ejecutado el Ministerio de Transportes, con una inversión de 8,4 millones de euros para la humanización de la avenida. Son actuaciones distintas y responsabilidades distintas.


Precisamente por eso, el Ayuntamiento debe ser especialmente exigente antes de recibir la obra del Ministerio y asumir definitivamente la titularidad y el mantenimiento de la avenida. Si existen deficiencias pendientes, estas deben quedar subsanadas antes de la recepción. No tendría sentido que, después de tantos años reclamando al Estado que asumiera sus responsabilidades, el Ayuntamiento recibiera ahora una obra con reparaciones pendientes y terminara heredando problemas que todavía corresponden a quien ejecutó los trabajos. Pero tampoco debe mirar hacia otro lado ante los desperfectos de las aceras que él mismo renovó. Después de tantos años de reclamaciones y después de gastar millones de euros de dinero público, Cardenal Cisneros no puede seguir teniendo los mismos problemas. Antes de recibir, habrá que exigir que se arregle.
 

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