REFLEXIONES URBANAS
Cuando la mascota es una buena persona
Eugenio-Jesús de Ávila
“Cuánto más conozco a los hombres, más amo a mi perro”. El aserto se lo han “cargado” como reflexión a Lord Byron y a Diógenes de Sinope, no confundir con su tocayo Laercio. Hay personas que demuestran tanto amor a los animales, a todos, más a los canes, que los tratan como a seres humanos. Exageración. Los perros acaban por parecerse a sus dueños, analogía frecuente. Sucede que, si el amo carece de sensibilidad, talento y clase, la mascota resulta ingrata para la sociedad. En Zamora, vemos ejemplos de dueños excelentes y perros buenas personas y detectamos un amo burdo, asocial y malandrín si deja los excrementos en aceras y jardines.
Eugenio-Jesús de Ávila
“Cuánto más conozco a los hombres, más amo a mi perro”. El aserto se lo han “cargado” como reflexión a Lord Byron y a Diógenes de Sinope, no confundir con su tocayo Laercio. Hay personas que demuestran tanto amor a los animales, a todos, más a los canes, que los tratan como a seres humanos. Exageración. Los perros acaban por parecerse a sus dueños, analogía frecuente. Sucede que, si el amo carece de sensibilidad, talento y clase, la mascota resulta ingrata para la sociedad. En Zamora, vemos ejemplos de dueños excelentes y perros buenas personas y detectamos un amo burdo, asocial y malandrín si deja los excrementos en aceras y jardines.














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