1ª RFEF
El Zamora CF se encuentra con un árbitro que le impide ganar al Bilbao Athletic: (1-1)
El colegiado gallego concedió un penalti que no fue al filial y anuló otro tanto a Izan, por una falta anterior que no sancionó en su momento
E. Navascués de Zubiría
Siento empezar por donde terminé la temporada anterior, los colegiados suelen imponerse al buen fútbo con sus decisiones. De tal manera, el árbitro de este encuentro, el gallego de Vigo Javier Figueiredo, decidió el resultado del primer partido de Liga que enfrentó al Zamora CF con el Bilbao Athletic. Me explico. El tanto del joven conjunto vasco llegó merced a un penalti que no fue, porque la falta fue de Conde al defensa rojiblanco. Anuló un gol a Izan, que pudo ser precedido de una falta a Selton en la medular, pero que él no pito, no vio, no sancionó. Punto. Esos son mis argumentos para definir su dirección de juego.
Cano confesó el viernes, en la rueda de prensa anterior al choque, que no sabía qué equipo titular sacar frente al filial del Athletic. Tenía muchas dudas, debido a la valía pareja de muchos jugadores de su plantilla. De tal manera, alineó un once extraño, con nueve jugadores que estrenaban la camiseta rojiblanca, y solo dos de la vieja escuela, Luismi y Carbonell. Dos buenas jugadas en los primeros tres minutos del encuentro y, a partir de ahí, el Zamora ignoró como jugarle a los cachorros y Llopis supo como anular a su rival. ¿Cómo? Presionando la salida del balón en el área zamorana. De tal manera, Piedra, portero con buen toque de balón, se vio obligado a sacar en largo, con lo que la pelota pasó a ser propiedad vasca. El Bilbao Athletic, un equipo con excelentes jugadores, dominó la medular, realizó buenas acciones, pero se quedó en fútbol de salón, porque Piedra solo tuvo el trabajo de sacar de puerta y poco más.
El colegiado anunció lo que después sancionó en el minuto 30, cuando se fue al VAR para ver si hubo un penalti a un jugador vizcaíno, por un golpe en el área chica, tras la salida de un córner. Hasta el minuto 34, no realizó el equipo de Cano su segunda acción de ataque. Nada del otro mundo, por cierto.
Y la primera acción que no pasó por el VAR, consistió en un agarrón de un defensa a Mascaró que se iba solo al área visitante. Siendo el último defensor, expulsión. El gallego pasó de todo. Me pareció claro la sujeción de la camiseta por parte del zaguero visitante.
Se cerraba una primera mitad en la que no vimos al Zamora de la Cultural o Real Madrid. Equipos distintos. Jugadores como Iago y Mauro no aparecieron. Juanje, que empezó bien, tras una amarilla, como le sucedió a Costa, se fue diluyendo. Por supuesto, los laterales nunca se proyectaron en ataque y Carbonell corrió lo que pudo para hacer con balones imposibles. La banda izquierda tampoco existió. Y la derecha, tampoco.
Al empezar la segunda mitad, Cano decidió poner en juego un medio centro como Isaiah Navarro y dejar en la caseta a Juanje.
Y nada más empezar la segunda entrega, Carbonell tuvo la ocasión más clara del partido. Pero, a un metro del arco, echó fuera la pelota.
Cuando se llegaba a la hora de juego, un doble cambio que inclinó el campo a favor del Zamora: Izan, Ramos y Losada sustituían a Mauro, Carbonell y Iago. A partir de ese momento, el cuadro rojiblanco empezó a mandar y a proyectarse en ataque. Jugadas de Izan y un gran tiro de Fabi que paró Santos en dos tiempos mostraron que el Zamora creía en la victoria. Llopis también decidió que su equipo debía cambiar. Si al concluir la primera mitad dejó a Oyono en los vestuarios, ahora daba paso a Conde, fundamental, jugador de excelente dribling, y Zarandona. Minutos después, Cano daba entrada a Hidalgo, que pasaría a jugar por la banda derecha, mientras que Mascaró dejó el campo de batalla.
Y llegó el tiempo decisivo. En el minuto 81 marca Izan, pero el árbitro, tras corregirse a sí mismo, lo anulaba. Penalti a Vizcay, cuando el ariete bilbaíno fue el que cometió la falta. Pero el gallego quería enfadar más a la afición y recrearse en la injusticia. Conde transformó la pena máxima. El Bilbao Athletic que no había disparado ni una sola vez a puerta, se adelantaba.
El Zamora, crecido al castigo, como si se tratase de un miura, se fue a por el empate, merced a acciones eléctrica de Izan, que desestabilizó a la zaga visitante en varias acciones y también marcó el tanto del empate. Quedaban cuatro minutos para hacer justicia futbolística. Hidalgo, en el último instante, gozó de una oportunidad clarísima, a dos metros del marco de Santos, pero se llenó de balón y la pelota se perdió por encima del larguero. Y con ese reparto de puntos, justo para ambos técnicos, injusto porque el Zamora expuso más y gozó de tres ocasiones, el gol anulado, más las de Carbonell y la última de Hidalgo, mientras el filial realizó un fútbol de salón, propio de jugadores de gran clase que, a no tardar, jugarán en primera, como Beñat García, Sola y Adrián Pérez, sin olvidarme de Selton y Conde.
Y también se ha demostrado en esta primera jornada que los árbitros deciden la suerte de los partidos, por encima de los merecimientos futbolísticos de los equipos y que, además, los puntos en juego exigen que nos olvidemos de la pretemporada, partidos para irse poniendo en forma y conociendo tácticas y estrategias. El próximo domingo, otra oportunidad en el Ruta de la Plata para sumar la primera victoria. Aguarda el Logroñés.
Fotografías: Zamora CF
E. Navascués de Zubiría
Siento empezar por donde terminé la temporada anterior, los colegiados suelen imponerse al buen fútbo con sus decisiones. De tal manera, el árbitro de este encuentro, el gallego de Vigo Javier Figueiredo, decidió el resultado del primer partido de Liga que enfrentó al Zamora CF con el Bilbao Athletic. Me explico. El tanto del joven conjunto vasco llegó merced a un penalti que no fue, porque la falta fue de Conde al defensa rojiblanco. Anuló un gol a Izan, que pudo ser precedido de una falta a Selton en la medular, pero que él no pito, no vio, no sancionó. Punto. Esos son mis argumentos para definir su dirección de juego.
Cano confesó el viernes, en la rueda de prensa anterior al choque, que no sabía qué equipo titular sacar frente al filial del Athletic. Tenía muchas dudas, debido a la valía pareja de muchos jugadores de su plantilla. De tal manera, alineó un once extraño, con nueve jugadores que estrenaban la camiseta rojiblanca, y solo dos de la vieja escuela, Luismi y Carbonell. Dos buenas jugadas en los primeros tres minutos del encuentro y, a partir de ahí, el Zamora ignoró como jugarle a los cachorros y Llopis supo como anular a su rival. ¿Cómo? Presionando la salida del balón en el área zamorana. De tal manera, Piedra, portero con buen toque de balón, se vio obligado a sacar en largo, con lo que la pelota pasó a ser propiedad vasca. El Bilbao Athletic, un equipo con excelentes jugadores, dominó la medular, realizó buenas acciones, pero se quedó en fútbol de salón, porque Piedra solo tuvo el trabajo de sacar de puerta y poco más.
El colegiado anunció lo que después sancionó en el minuto 30, cuando se fue al VAR para ver si hubo un penalti a un jugador vizcaíno, por un golpe en el área chica, tras la salida de un córner. Hasta el minuto 34, no realizó el equipo de Cano su segunda acción de ataque. Nada del otro mundo, por cierto.
Y la primera acción que no pasó por el VAR, consistió en un agarrón de un defensa a Mascaró que se iba solo al área visitante. Siendo el último defensor, expulsión. El gallego pasó de todo. Me pareció claro la sujeción de la camiseta por parte del zaguero visitante.
Se cerraba una primera mitad en la que no vimos al Zamora de la Cultural o Real Madrid. Equipos distintos. Jugadores como Iago y Mauro no aparecieron. Juanje, que empezó bien, tras una amarilla, como le sucedió a Costa, se fue diluyendo. Por supuesto, los laterales nunca se proyectaron en ataque y Carbonell corrió lo que pudo para hacer con balones imposibles. La banda izquierda tampoco existió. Y la derecha, tampoco.
Al empezar la segunda mitad, Cano decidió poner en juego un medio centro como Isaiah Navarro y dejar en la caseta a Juanje.
Y nada más empezar la segunda entrega, Carbonell tuvo la ocasión más clara del partido. Pero, a un metro del arco, echó fuera la pelota.
Cuando se llegaba a la hora de juego, un doble cambio que inclinó el campo a favor del Zamora: Izan, Ramos y Losada sustituían a Mauro, Carbonell y Iago. A partir de ese momento, el cuadro rojiblanco empezó a mandar y a proyectarse en ataque. Jugadas de Izan y un gran tiro de Fabi que paró Santos en dos tiempos mostraron que el Zamora creía en la victoria. Llopis también decidió que su equipo debía cambiar. Si al concluir la primera mitad dejó a Oyono en los vestuarios, ahora daba paso a Conde, fundamental, jugador de excelente dribling, y Zarandona. Minutos después, Cano daba entrada a Hidalgo, que pasaría a jugar por la banda derecha, mientras que Mascaró dejó el campo de batalla.
Y llegó el tiempo decisivo. En el minuto 81 marca Izan, pero el árbitro, tras corregirse a sí mismo, lo anulaba. Penalti a Vizcay, cuando el ariete bilbaíno fue el que cometió la falta. Pero el gallego quería enfadar más a la afición y recrearse en la injusticia. Conde transformó la pena máxima. El Bilbao Athletic que no había disparado ni una sola vez a puerta, se adelantaba.
El Zamora, crecido al castigo, como si se tratase de un miura, se fue a por el empate, merced a acciones eléctrica de Izan, que desestabilizó a la zaga visitante en varias acciones y también marcó el tanto del empate. Quedaban cuatro minutos para hacer justicia futbolística. Hidalgo, en el último instante, gozó de una oportunidad clarísima, a dos metros del marco de Santos, pero se llenó de balón y la pelota se perdió por encima del larguero. Y con ese reparto de puntos, justo para ambos técnicos, injusto porque el Zamora expuso más y gozó de tres ocasiones, el gol anulado, más las de Carbonell y la última de Hidalgo, mientras el filial realizó un fútbol de salón, propio de jugadores de gran clase que, a no tardar, jugarán en primera, como Beñat García, Sola y Adrián Pérez, sin olvidarme de Selton y Conde.
Y también se ha demostrado en esta primera jornada que los árbitros deciden la suerte de los partidos, por encima de los merecimientos futbolísticos de los equipos y que, además, los puntos en juego exigen que nos olvidemos de la pretemporada, partidos para irse poniendo en forma y conociendo tácticas y estrategias. El próximo domingo, otra oportunidad en el Ruta de la Plata para sumar la primera victoria. Aguarda el Logroñés.
Fotografías: Zamora CF














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