1ª RFEF
Dos equipos rojiblancos distintos y un árbitro determinante
E. Navascués de Zubiría
Menos de 24 horas después de que el Zamora CF, un equipo muy joven, escribo, sin miedo a equivocarme, que ayer vi dos equipos sobre el Ruta de la Plata: el de la primera mitad, que no supo superar la presión de la delantera bilbaína, de los Vizcay, Oyono y Huestamendía, los dos últimos internacionales en categorías inferiores de la selección española, y el de la segunda entrega, a partir de la entrada en el césped de Isaiah Navarro y Carlos Ramos, cuando los rojiblancos le quitaron el balón al filial y le buscaron las vueltas a la zaga del Athletic, donde juega un central como Monreal que ya ha jugado con el primer equipo de San Mamés. Y no me olvido tampoco de la entrada en juego de Izan, autor de dos goles, uno, el primero, injustamente anulado por falta previa a Selton, otro internacional, que volvió loco al lateral diestro vasco, y la de Hidalgo, más la velocidad de Fabi que abrieron otra brecha en la fortaleza visitante.
Óscar Cano comprobó que con la alineación inicial el Zamora jamás derribaría al filial bilbaino, porque no se creaba fútbol, aunque Juanje lo intentaba hasta que vio la primera amarilla. Mauro, también sancionado por el impresentable árbitro, tampoco supo ligar juego con sus compañeros de ataque, y Iago se metió demasiado cerca de los centrales. El técnico granadino supo rectificar a tiempo.
Lo más positivo de este Zamora de nuevo cuño radica en que muchos de sus jóvenes jugadores poseen virtudes y calidades semejantes. Ninguno baja el nivel del compañero. Cualquiera puede ser titular. Y la entrada desde el banquillo potencia al equipo, como se evidencio ante el Bilbao Athletic. También enfatizo el papel de los más veteranos o experimentados, como el caso de Carlos Ramos, que leyó perfectamente cómo había que jugarle al filial, muy bien acompañado de un medio centro clásico como es Isaiah Navarro. El experimento de la primera entrega no salió bien, aunque tampoco hay que echarles la culpa a los que se encargaron de las labores de creación en la primera mitad, porque el problema radicó en que la presión bilbaína a la salida de la pelota desde el área propia. Los Juanje, Mauro y Iago recibieron pocos balones dignos de jugarse. Esa presión visitante debió imitarse por parte rojiblanca.
Por otra parte, la titularidad de Gorjón, excelente defensor, pero poco dotado para convertirse en un lateral ofensivo, condicionó también el juego de ataque rojiblanco. Sin embargo, Vergés, uno de los mejores ayer, brilla más en ataque, merced a su velocidad y habilidad con el balón en los pies.
Luismi erró, extraño en su juego, en el pase más de lo habitual, mientras Dufur realizó un partido colosal, demostrando su categoría. Sobriedad y clase como central zurdo.
Destaco también que este Zamora cuenta con jugadores de gran habilidad y velocidad, como son los Fabi, Mascaró e Izan, capaces, si tienen el día, de derribar a cualquier defensa del grupo, pero necesitan que los interiores les sirvan balones en condiciones dignas de sacar partido.
Finalmente, si hubo un equipo que mereció quedarse con el botín del partido ese fue el Zamora, porque marco dos goles, uno anulado, y gozó de otras dos ocasiones clarísimas ante un equipo muy joven, con talento y clase, pero que nunca disparó bajo los tres palos, excepción hecha del penalti, regaló en el haber de ese pésimo colegiado gallego. Desde la comunidad vecina siempre nos han llegado, desde tiempos inmemoriales, árbitros empeñados en ejecutar injusticias contra el reo rojiblanco. Increíble. Por qué.
Fotografías: Zamora CF
E. Navascués de Zubiría
Menos de 24 horas después de que el Zamora CF, un equipo muy joven, escribo, sin miedo a equivocarme, que ayer vi dos equipos sobre el Ruta de la Plata: el de la primera mitad, que no supo superar la presión de la delantera bilbaína, de los Vizcay, Oyono y Huestamendía, los dos últimos internacionales en categorías inferiores de la selección española, y el de la segunda entrega, a partir de la entrada en el césped de Isaiah Navarro y Carlos Ramos, cuando los rojiblancos le quitaron el balón al filial y le buscaron las vueltas a la zaga del Athletic, donde juega un central como Monreal que ya ha jugado con el primer equipo de San Mamés. Y no me olvido tampoco de la entrada en juego de Izan, autor de dos goles, uno, el primero, injustamente anulado por falta previa a Selton, otro internacional, que volvió loco al lateral diestro vasco, y la de Hidalgo, más la velocidad de Fabi que abrieron otra brecha en la fortaleza visitante.
Óscar Cano comprobó que con la alineación inicial el Zamora jamás derribaría al filial bilbaino, porque no se creaba fútbol, aunque Juanje lo intentaba hasta que vio la primera amarilla. Mauro, también sancionado por el impresentable árbitro, tampoco supo ligar juego con sus compañeros de ataque, y Iago se metió demasiado cerca de los centrales. El técnico granadino supo rectificar a tiempo.
Lo más positivo de este Zamora de nuevo cuño radica en que muchos de sus jóvenes jugadores poseen virtudes y calidades semejantes. Ninguno baja el nivel del compañero. Cualquiera puede ser titular. Y la entrada desde el banquillo potencia al equipo, como se evidencio ante el Bilbao Athletic. También enfatizo el papel de los más veteranos o experimentados, como el caso de Carlos Ramos, que leyó perfectamente cómo había que jugarle al filial, muy bien acompañado de un medio centro clásico como es Isaiah Navarro. El experimento de la primera entrega no salió bien, aunque tampoco hay que echarles la culpa a los que se encargaron de las labores de creación en la primera mitad, porque el problema radicó en que la presión bilbaína a la salida de la pelota desde el área propia. Los Juanje, Mauro y Iago recibieron pocos balones dignos de jugarse. Esa presión visitante debió imitarse por parte rojiblanca.
Por otra parte, la titularidad de Gorjón, excelente defensor, pero poco dotado para convertirse en un lateral ofensivo, condicionó también el juego de ataque rojiblanco. Sin embargo, Vergés, uno de los mejores ayer, brilla más en ataque, merced a su velocidad y habilidad con el balón en los pies.
Luismi erró, extraño en su juego, en el pase más de lo habitual, mientras Dufur realizó un partido colosal, demostrando su categoría. Sobriedad y clase como central zurdo.
Destaco también que este Zamora cuenta con jugadores de gran habilidad y velocidad, como son los Fabi, Mascaró e Izan, capaces, si tienen el día, de derribar a cualquier defensa del grupo, pero necesitan que los interiores les sirvan balones en condiciones dignas de sacar partido.
Finalmente, si hubo un equipo que mereció quedarse con el botín del partido ese fue el Zamora, porque marco dos goles, uno anulado, y gozó de otras dos ocasiones clarísimas ante un equipo muy joven, con talento y clase, pero que nunca disparó bajo los tres palos, excepción hecha del penalti, regaló en el haber de ese pésimo colegiado gallego. Desde la comunidad vecina siempre nos han llegado, desde tiempos inmemoriales, árbitros empeñados en ejecutar injusticias contra el reo rojiblanco. Increíble. Por qué.
Fotografías: Zamora CF














Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.35