REFLEXIONES
Ceuta: los enemigos del pueblo, los pastores del rebaño
Eugenio-Jesús De Ávila
Esta democracia, que conoció sus primeras elecciones un 15 de junio de 1977, no merecerá tal nombre hasta que impere una nueva Ley Electoral y los jueces elijan su propio gobierno. Mientras favorezca el voto independentista y una casta confeccione las listas electorales, que el ciudadano tan solo rubrica, pero jamás elige, viviremos en un régimen de cartón piedra, pastoreados por una partitocracia, que dispone ascensos de jueces al Supremo y de coroneles al generalato y reparte prebendas y canonjías entre sus acólitos. Y el pueblo, en el redil.
Mañana, 2 de septiembre, fiesta de la ciudad española ubicada en el Rif, concentración en apoyo a Ceuta. El PP ha manifestado su apoyo. Mejor debería haber guardado silencio y que el ciudadano, por su cuenta, porque se lo pedía su conciencia, abrazase a los españoles ceutíes, que hace más de un mes perdieron sus libertades y derechos, los mismos que todavía gozamos -¿Hasta cuándo?-, el resto de españoles frente a los ajuntamientos de lo que va quedando de la nación. Su definición le ha dado vela en esta movida también a Guarido. Lógico. El gobierno viene exigiendo a sus alcaldes que pasen de apoyar a sus hermanos del norte de África. Algunos han obviado eso de la obediencia debida. Otra forma de dominio, dictadura, impresentable. Si eres un partido que defiendes la libertad, permite que tus camaradas hagan de su capa un sayo, muestren sus sentimientos en público y exhiban su amor a España, su patria, porque no es ya su deber, sino una muestra de sensibilidad hacia compatriotas a los que un sultán y comendador de los creyentes, un monarca feudal, les ha robado su forma de vivir. ¡Qué más reaccionario que consentir los caprichos territoriales de un ser tan reaccionario!
Pronuncié, hace uno años, en público, en voz alta, para que todos los presentes me oyeran, que los partidos son los verdaderos enemigos del pueblo. Y lo mantengo, máxime mientras no exista democracia interna y una elite decida qué militantes ocupan las listas electorales para acceder a las instituciones públicas, cargos que les procuran salarios muy superiores a los que percibirían por sus labores profesionales.
Como argumenté en mi exordio inicial, esta mugre política solo se limpiaría con una nueva Ley Electoral que convirtiese al pueblo en el verdadero protagonista de la democracia, que eligiese y depusiese diputados, senadores y procuradores. Pero me temo que los dos grandes partidos jamás legislarán en contra de sus privilegios políticos, porque entonces todos los cargos serían libres para decidir, para representar de verdad a sus votantes. Esta democracia produce corrupción per se. La favorece el sistema. Los políticos que realizan sus labores en las cámaras actúan como meros androides y… ¡ay de sus cargos si se atreven a contradecir a la jerarquía del partido!
No se es más de derechas y menos de izquierdas -¿Sabrá un conservador qué es una persona de la siniestra, y un izquierdista qué es ser de derechas?- por acudir mañana a una concentración a favor de los españoles que viven en Ceuta. Quitémonos de encima el odio que siembran las formaciones políticas y proclamemos la libertad que sus prosélitos, vicarios y siervos nos roban cada segundo de nuestras vidas.
Eugenio-Jesús De Ávila
Esta democracia, que conoció sus primeras elecciones un 15 de junio de 1977, no merecerá tal nombre hasta que impere una nueva Ley Electoral y los jueces elijan su propio gobierno. Mientras favorezca el voto independentista y una casta confeccione las listas electorales, que el ciudadano tan solo rubrica, pero jamás elige, viviremos en un régimen de cartón piedra, pastoreados por una partitocracia, que dispone ascensos de jueces al Supremo y de coroneles al generalato y reparte prebendas y canonjías entre sus acólitos. Y el pueblo, en el redil.
Mañana, 2 de septiembre, fiesta de la ciudad española ubicada en el Rif, concentración en apoyo a Ceuta. El PP ha manifestado su apoyo. Mejor debería haber guardado silencio y que el ciudadano, por su cuenta, porque se lo pedía su conciencia, abrazase a los españoles ceutíes, que hace más de un mes perdieron sus libertades y derechos, los mismos que todavía gozamos -¿Hasta cuándo?-, el resto de españoles frente a los ajuntamientos de lo que va quedando de la nación. Su definición le ha dado vela en esta movida también a Guarido. Lógico. El gobierno viene exigiendo a sus alcaldes que pasen de apoyar a sus hermanos del norte de África. Algunos han obviado eso de la obediencia debida. Otra forma de dominio, dictadura, impresentable. Si eres un partido que defiendes la libertad, permite que tus camaradas hagan de su capa un sayo, muestren sus sentimientos en público y exhiban su amor a España, su patria, porque no es ya su deber, sino una muestra de sensibilidad hacia compatriotas a los que un sultán y comendador de los creyentes, un monarca feudal, les ha robado su forma de vivir. ¡Qué más reaccionario que consentir los caprichos territoriales de un ser tan reaccionario!
Pronuncié, hace uno años, en público, en voz alta, para que todos los presentes me oyeran, que los partidos son los verdaderos enemigos del pueblo. Y lo mantengo, máxime mientras no exista democracia interna y una elite decida qué militantes ocupan las listas electorales para acceder a las instituciones públicas, cargos que les procuran salarios muy superiores a los que percibirían por sus labores profesionales.
Como argumenté en mi exordio inicial, esta mugre política solo se limpiaría con una nueva Ley Electoral que convirtiese al pueblo en el verdadero protagonista de la democracia, que eligiese y depusiese diputados, senadores y procuradores. Pero me temo que los dos grandes partidos jamás legislarán en contra de sus privilegios políticos, porque entonces todos los cargos serían libres para decidir, para representar de verdad a sus votantes. Esta democracia produce corrupción per se. La favorece el sistema. Los políticos que realizan sus labores en las cámaras actúan como meros androides y… ¡ay de sus cargos si se atreven a contradecir a la jerarquía del partido!
No se es más de derechas y menos de izquierdas -¿Sabrá un conservador qué es una persona de la siniestra, y un izquierdista qué es ser de derechas?- por acudir mañana a una concentración a favor de los españoles que viven en Ceuta. Quitémonos de encima el odio que siembran las formaciones políticas y proclamemos la libertad que sus prosélitos, vicarios y siervos nos roban cada segundo de nuestras vidas.














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