CONCIERTOS
"Lo que era una conjetura ya es una realidad: Pequeño Rock and Roll ha creado cantera"
Miguel Álvarez celebra los diez años de Pequeño Rock and Roll, un proyecto que nació para acercar la música a los niños y que ya ha dejado una nueva generación de músicos en la ciudad
El rock también se aprende jugando. Y en Zamora lleva diez años haciéndolo. "Pequeño Rock and Roll" nació con una idea tan sencilla como ambiciosa: que los niños pudieran vivir un concierto de rock de verdad. Sin convertirlo en un espectáculo infantil ni rebajar su esencia. Simplemente, abriendo el escenario a los más pequeños y dejando que la música hiciera el resto.
Miguel Álvarez, músico zamorano y uno de los protagonistas del proyecto, recuerda cómo comenzó aquella aventura. La iniciativa surgió de Óscar Sotelo, de La Cueva del Jazz, y de un grupo de personas que apostaron por reunir a músicos y artistas de Zamora para crear un espectáculo en el que los niños no fueran simples espectadores.
Diez años después, aquella apuesta tiene resultados. Y algunos se pueden encontrar ya sobre los escenarios. "Lo que al principio era una conjetura, ver si esto iba a crear una cantera, hemos comprobado que ya la hay", asegura Álvarez.
La mejor prueba son las nuevas bandas formadas por jóvenes zamoranos. Algunos se acercan ahora a quienes participaron en aquellos primeros conciertos, los paran por la calle y les cuentan que comenzaron a tocar después de verlos en "Pequeño Rock and Roll".
Para Álvarez, esa es una de las mayores recompensas que ha dejado una década de proyecto: convertirse para otros en aquello que determinados músicos fueron para ellos cuando empezaban a descubrir el rock. "Es un absoluto privilegio haber servido de referentes directos en tu ciudad", reconoce.
"El rock funciona por ciclos"
¿Y qué futuro le espera al rock? Miguel Álvarez no comparte los augurios pesimistas sobre un género al que periódicamente se da por muerto. Considera que la música funciona por ciclos y que el rock atraviesa distintas etapas de mayor o menor protagonismo.
Durante los últimos años, la expansión de la música urbana, el reguetón y otros estilos hizo que pareciera relegado a un segundo plano. Sin embargo, Álvarez cree que algo está cambiando. Su experiencia con Insomnio, banda con la que lleva cerca de dos décadas sobre los escenarios, le permite observar directamente al público. Y especialmente durante los últimos veranos ha percibido un creciente interés por el rock entre chicos y chicas de 17, 18 y 19 años.
El reguetón, en cualquier caso, no es el enemigo. "Es una diversidad más", señala. Para el músico zamorano, la convivencia entre estilos amplía y enriquece el panorama musical. Las modas aparecen, se transforman y en algunos casos desaparecen, mientras que determinados géneros consiguen permanecer. El rock, con todas sus evoluciones, lleva décadas demostrando esa capacidad de resistencia.
De "Pequeño Rock and Roll" a la "Noche Nueva"
Miguel Álvarez también forma parte de otro proyecto que ha conseguido hacerse un hueco en el calendario de Zamora: "Noche Nueva". Cada Navidad, la Plaza Mayor se transforma con música y proyecciones sobre la fachada de la iglesia de San Juan. Lo que comenzó como una propuesta diferente ha ido convirtiéndose en una cita reconocible para los zamoranos, con un espectáculo que recorre a través de imágenes y canciones algunos de los acontecimientos y emociones que ha dejado el año.
Aunque "Pequeño Rock and Roll" y "Noche Nueva" son propuestas diferentes, ambas comparten algo esencial: sacar la música de sus espacios habituales, convertirla en una experiencia colectiva y conseguir que el público forme parte de ella.
Y quizá los diez años de "Pequeño Rock and Roll" hayan dejado la mejor prueba de que esa fórmula funciona. Algunos de aquellos niños que miraban el escenario ya no están únicamente entre el público. Ahora tienen sus propios instrumentos, forman sus bandas y empiezan a subirse a él.
El rock también se aprende jugando. Y en Zamora lleva diez años haciéndolo. "Pequeño Rock and Roll" nació con una idea tan sencilla como ambiciosa: que los niños pudieran vivir un concierto de rock de verdad. Sin convertirlo en un espectáculo infantil ni rebajar su esencia. Simplemente, abriendo el escenario a los más pequeños y dejando que la música hiciera el resto.
Miguel Álvarez, músico zamorano y uno de los protagonistas del proyecto, recuerda cómo comenzó aquella aventura. La iniciativa surgió de Óscar Sotelo, de La Cueva del Jazz, y de un grupo de personas que apostaron por reunir a músicos y artistas de Zamora para crear un espectáculo en el que los niños no fueran simples espectadores.
Diez años después, aquella apuesta tiene resultados. Y algunos se pueden encontrar ya sobre los escenarios. "Lo que al principio era una conjetura, ver si esto iba a crear una cantera, hemos comprobado que ya la hay", asegura Álvarez.
La mejor prueba son las nuevas bandas formadas por jóvenes zamoranos. Algunos se acercan ahora a quienes participaron en aquellos primeros conciertos, los paran por la calle y les cuentan que comenzaron a tocar después de verlos en "Pequeño Rock and Roll".
Para Álvarez, esa es una de las mayores recompensas que ha dejado una década de proyecto: convertirse para otros en aquello que determinados músicos fueron para ellos cuando empezaban a descubrir el rock. "Es un absoluto privilegio haber servido de referentes directos en tu ciudad", reconoce.
"El rock funciona por ciclos"
¿Y qué futuro le espera al rock? Miguel Álvarez no comparte los augurios pesimistas sobre un género al que periódicamente se da por muerto. Considera que la música funciona por ciclos y que el rock atraviesa distintas etapas de mayor o menor protagonismo.
Durante los últimos años, la expansión de la música urbana, el reguetón y otros estilos hizo que pareciera relegado a un segundo plano. Sin embargo, Álvarez cree que algo está cambiando. Su experiencia con Insomnio, banda con la que lleva cerca de dos décadas sobre los escenarios, le permite observar directamente al público. Y especialmente durante los últimos veranos ha percibido un creciente interés por el rock entre chicos y chicas de 17, 18 y 19 años.
El reguetón, en cualquier caso, no es el enemigo. "Es una diversidad más", señala. Para el músico zamorano, la convivencia entre estilos amplía y enriquece el panorama musical. Las modas aparecen, se transforman y en algunos casos desaparecen, mientras que determinados géneros consiguen permanecer. El rock, con todas sus evoluciones, lleva décadas demostrando esa capacidad de resistencia.
De "Pequeño Rock and Roll" a la "Noche Nueva"
Miguel Álvarez también forma parte de otro proyecto que ha conseguido hacerse un hueco en el calendario de Zamora: "Noche Nueva". Cada Navidad, la Plaza Mayor se transforma con música y proyecciones sobre la fachada de la iglesia de San Juan. Lo que comenzó como una propuesta diferente ha ido convirtiéndose en una cita reconocible para los zamoranos, con un espectáculo que recorre a través de imágenes y canciones algunos de los acontecimientos y emociones que ha dejado el año.
Aunque "Pequeño Rock and Roll" y "Noche Nueva" son propuestas diferentes, ambas comparten algo esencial: sacar la música de sus espacios habituales, convertirla en una experiencia colectiva y conseguir que el público forme parte de ella.
Y quizá los diez años de "Pequeño Rock and Roll" hayan dejado la mejor prueba de que esa fórmula funciona. Algunos de aquellos niños que miraban el escenario ya no están únicamente entre el público. Ahora tienen sus propios instrumentos, forman sus bandas y empiezan a subirse a él.














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