OPINIÓN
Presa rota: Catástrofe de Ribadelago del 9 de enero de 1959
Aunque no es el aniversario aún, hemos vuelto para revivir con sus “Restos” la propia Catástrofe De Ribadelago.
Aún continúan a pié de presa las pruebas de que el “Presupuesto” no dio para las “Mordidas” y/o Comisiones de todos.. Mucho menos para hacer bien la obra. Ni siquiera hubo necesidad de retirar y/o destruir las pruebas que, aún hoy, incriminan a los culpables... por más que estén ya en la tumba. Me refiero a ese “gran boquete”... a los escombros, hierros retorcidos y cascotes que ahí - allí - siguen estando, testigos delatores, 60 años después., Pero no veremos, no encontraremos, ni un trozo de hierro corrugado que armase el hormigón de la presa.
Sí está la flor que, primavera tras primavera, homenajea a los que, unos metros más abajo dejaron sus vidas, sus casas, su futuro por la insidia de una época, de unos prócer del Régimen para los que un escombro incriminatorio y un cuerpo sin vida significaban lo mismo: nada.
Los unos, (cascotes), aún continúan allí; los otros, (cuerpos sin vida), muchos también un poco más abajo, en el fondo del Lago. Sus nombres, en un monolito-homenaje, los cita.
Los mangantes tendrán de por vida...de por muerte, sus “cascotes-homenaje” a pié de la presa... de la PRESA ROTA DE RIBADELAGO.
Gonzalo Julián
Aunque no es el aniversario aún, hemos vuelto para revivir con sus “Restos” la propia Catástrofe De Ribadelago.
Aún continúan a pié de presa las pruebas de que el “Presupuesto” no dio para las “Mordidas” y/o Comisiones de todos.. Mucho menos para hacer bien la obra. Ni siquiera hubo necesidad de retirar y/o destruir las pruebas que, aún hoy, incriminan a los culpables... por más que estén ya en la tumba. Me refiero a ese “gran boquete”... a los escombros, hierros retorcidos y cascotes que ahí - allí - siguen estando, testigos delatores, 60 años después., Pero no veremos, no encontraremos, ni un trozo de hierro corrugado que armase el hormigón de la presa.
Sí está la flor que, primavera tras primavera, homenajea a los que, unos metros más abajo dejaron sus vidas, sus casas, su futuro por la insidia de una época, de unos prócer del Régimen para los que un escombro incriminatorio y un cuerpo sin vida significaban lo mismo: nada.
Los unos, (cascotes), aún continúan allí; los otros, (cuerpos sin vida), muchos también un poco más abajo, en el fondo del Lago. Sus nombres, en un monolito-homenaje, los cita.
Los mangantes tendrán de por vida...de por muerte, sus “cascotes-homenaje” a pié de la presa... de la PRESA ROTA DE RIBADELAGO.
Gonzalo Julián















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