Miércoles, 16 de Septiembre de 2026

Mª Soledad Martín Turiño
Miércoles, 16 de Septiembre de 2026

De la salud y la enfermedad

Mª Soledad Martín Turiño

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La salud es, sobre todo cuando se está inmerso en la tercera fase de la vida, un regalo que hemos de cuidar y proteger; y con eso me refiero, no solo a la salud física, sino también a la salud mental, a sentimientos negativos, frustraciones, pérdidas o desengaños que debemos desterrar para que no tengan cabida en nuestros pensamientos, de modo que se instalen en ellos hasta el punto de colapsar y no dejar espacio a emociones positivas.

 

No resulta fácil cuidar dicha salud mental cuando vivimos a nuestro alrededor situaciones extremas de convivencia, o escenarios límite de ausencias, enfermedad o muerte; pero, entendiendo que estas alteraciones forman parte de un círculo que se inicia con el nacimiento y se cierra con el final de la vida, que forman parte de la condición humana y que son fenómenos biológicos irreversibles, conviene estar preparados para afrontarlos sin estridencias y con la mejor disposición.

 

No hace mucho me decía una vecina con ochenta y seis años a su espalda, lo injusto que era que tuviera dolores desde que se levantaba hasta que se acostaba; sin embargo, eso no la impedía disfrutar de actividades lúdicas, ni disponer de una agenda completa para llenar su tiempo. Se quedó muy sorprendida cuando le manifesté que debía estar agradecida porque, sus dolencias no eran óbice para tener, además de ánimo, una vida social más completa que mucha gente sana.

 

Y es que hemos de ser conscientes de nuestra edad y relativizar el mal que cada uno padece; así como tener muy presentes a las personas que se fueron siendo más jóvenes, sufriendo enfermedades o accidentes; esta comparativa debería mejorar nuestra actitud y desterrar la queja, por muy justificada que esté.

 

La enfermedad, tanto si es puntual, crónica, o si se trata de una situación irreversible, suele conllevar abatimiento, tristeza, dolor, negación, rabia, silencio, llanto, irascibilidad… y una pregunta recurrente: ¿por qué tiene que pasarme esto a mí?

 

Estos ciclos por los que pasa el enfermo deben respetarse porque son consecuencia de su estado de ánimo, y solo la comprensión de su entorno puede ayudarle en esta dolorosa experiencia; y es que resulta muy difícil la aceptación, aunque ayuda pasar por todas esas fases, como también ayuda verbalizar los sentimientos, los miedos y las preocupaciones con alguien que pueda y sepa escuchar; puede ser un familiar, un amigo o ayuda profesional; lo que sea con el objetivo de que el enfermo consiga llegar a la serenidad, la aceptación y, sobre todo, la sensación de que no está solo ante un camino difícil y doloroso que recorrerá teniendo cerca una mano amiga.

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