Miércoles, 16 de Septiembre de 2026

Redacción
Miércoles, 16 de Septiembre de 2026
AYUNTAMIENTO DE ZAMORA

Finalizado el segundo mural de Rabiche, obra de Saúl Alija

Dedicado al flamenco como expresión de convivencia y cultura popular

La intervención, de cerca de 90 metros cuadrados, representa una escena familiar y cotidiana en la que tradición y lo contemporáneo conviven a través del baile, la música y la reunión.

 

El Ayuntamiento de Zamora ha dado por finalizada la ejecución del segundo mural artístico realizado en el barrio de Rabiche, obra del artista Saúl Alija, que completa una nueva intervención destinada a incorporar el arte urbano al espacio público del barrio.

El mural, de cerca de 90 metros cuadrados, propone una mirada contemporánea sobre el flamenco, entendido no desde su vertiente más escénica o formal, sino como una manifestación espontánea ligada a la familia, la convivencia y la cultura popular.

La composición representa una escena cotidiana en el interior de una vivienda. En su centro, una joven baila vestida con una prenda deportiva roja mientras familiares y amigos acompañan el momento entre palmas, sonrisas y una guitarra que marca el compás. La ausencia de escenario, focos o elementos propios de un espectáculo permite situar la escena en un contexto reconocible y cercano, como una reunión que podría producirse en cualquier casa, patio o encuentro familiar.

Tradición y presente

La obra establece así un diálogo entre tradición y presente, incorporando códigos visuales contemporáneos dentro de una escena profundamente vinculada a la cultura popular. La imagen central de la bailaora refuerza precisamente la idea de una tradición que no permanece inmóvil, sino que continúa transformándose y transmitiéndose entre generaciones.

Desde el punto de vista artístico, el mural ha sido concebido como un gran lienzo a escala urbana, mediante una pincelada gestual y resumida que busca captar fundamentalmente el movimiento y la energía de la escena. En su planteamiento aparecen referencias al costumbrismo español y a determinados lenguajes pictóricos vinculados a la representación de escenas sociales y cotidianas.

La familia adquiere un papel central en toda la composición. Más allá del baile, la imagen habla de encuentro, complicidad, memoria compartida y transmisión cultural, presentando el flamenco como una expresión viva que surge de manera natural dentro de la comunidad.

La propia ejecución del mural ha permitido además establecer una relación directa con el entorno, al coincidir en distintos momentos con vecinos del barrio tocando guitarras y acompañando con palmas mientras avanzaban los trabajos, reforzando de forma espontánea la propia atmósfera que representa la pintura.

Con la finalización de esta obra queda concluido el segundo de los murales ejecutados en Rabiche, incorporando una nueva pieza artística al barrio y consolidando una intervención que busca integrar creación contemporánea, identidad popular y mejora del espacio urbano.

 

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