DENUNCIAS
Mucho queso para enseñar, demasiadas pintadas que esconder
Fromago atraerá a miles de visitantes mientras los grafitis continúan siendo una asignatura pendiente en numerosos puntos de Zamora
Llega Fromago y Zamora se prepara para recibir a miles de visitantes. La Feria Internacional del Queso se celebrará del 17 al 20 de septiembre y volverá a convertir durante cuatro días buena parte del centro de la ciudad en el escaparate de una feria que aspira a proyectar Zamora mucho más allá de nuestras fronteras. Es lógico que, ante un acontecimiento de estas dimensiones, se refuercen los servicios de limpieza y se cuide especialmente la imagen de los espacios en los que se desarrollará la feria. Pero quizá esta sea también una buena oportunidad para recordar que Zamora no empieza ni termina allí donde se instalan las casetas de Fromago.
Quien venga a la ciudad puede acudir a la feria, pero también puede decidir dar una vuelta, conocer otros rincones, acercarse a otros barrios o regresar en otra época del año para descubrir Zamora con más calma. Y es entonces cuando puede encontrarse con una realidad que no desaparece durante los cuatro días de Fromago, las pintadas vandálicas continúan afeando numerosas calles y espacios de la ciudad. No se trata de un problema exclusivo del centro ni de una zona concreta. Unos barrios están más afectados que otros, pero las pintadas aparecen en fachadas, muros, instalaciones y elementos urbanos de distintos puntos de Zamora. Basta con alejarse un poco de los recorridos más cuidados para comprobar que el problema sigue ahí. Y no solo aparecen sobre propiedades particulares. También existen paredes y elementos de titularidad municipal que permanecen pintados durante largos periodos, ofreciendo una imagen poco acorde con la ciudad que se quiere mostrar a quienes nos visitan. Si el Ayuntamiento quiere que las fachadas particulares presenten una imagen cuidada, con mayor razón debería garantizar que sus propios espacios e instalaciones reciban una atención rápida cuando son objeto de vandalismo.
El Ayuntamiento dispone de un servicio para la retirada de grafitis y lleva años realizando actuaciones de limpieza. Es justo reconocerlo. Pero precisamente por eso cabe preguntarse si los medios destinados a esta tarea son suficientes. Porque si una pared se limpia y poco después vuelve a ser pintada, o si existen otras que permanecen durante meses esperando su turno, la conclusión parece evidente, el problema supera la capacidad de respuesta del servicio tal y como está planteado actualmente. Y si el servicio no da abasto, habrá que ampliarlo. Más medios, más frecuencia de actuación y una respuesta suficientemente rápida para evitar que una pintada termine formando parte del paisaje urbano durante meses. No parece razonable que la ciudad tenga que resignarse a convivir con ellas simplemente porque no hay capacidad material para retirarlas con mayor rapidez.
Hay además otra cuestión que tampoco debería pasar desapercibida. Cuando se trata de una fachada particular, actualmente el propietario puede solicitar al Ayuntamiento su limpieza. Pero el propietario cuya vivienda o edificio ha sido pintado no es el responsable del vandalismo, es una víctima más. Por eso, la retirada de esas pintadas no debería depender exclusivamente de que el propietario conozca el procedimiento, viva en Zamora o tenga la posibilidad de solicitar la intervención. Hay viviendas cerradas, inmuebles cuyos propietarios residen fuera de la ciudad o edificios que pueden permanecer durante mucho tiempo sin que nadie reclame la limpieza. Pero la pintada sigue estando allí y su efecto no se limita a esa propiedad: afecta a la calle, al barrio y a la imagen de Zamora.
Si una fachada particular ha sido pintada por un tercero, no se puede trasladar al propietario la responsabilidad de solucionar un problema que no ha creado. Es el Ayuntamiento, como responsable de cuidar la imagen y el paisaje urbano de la ciudad, quien debería procurar que esas fachadas sean limpiadas con independencia de que su propietario viva o no en Zamora y de que haya tenido conocimiento o no del procedimiento existente. Y existe además otra dificultad, la pared que se limpia hoy puede volver a aparecer pintada mañana. La actuación de los servicios municipales resulta necesaria, pero si se convierte en una sucesión interminable de limpiar y volver a limpiar, sin conseguir que determinados espacios mantengan durante un tiempo razonable una imagen adecuada, habrá que reforzar el servicio y buscar fórmulas más eficaces para combatir este problema.
Por eso, si durante estos días se va a realizar un esfuerzo especial para que Zamora ofrezca su mejor imagen a quienes nos visiten, sería una buena ocasión para mirar también más allá del recorrido de la feria. No solo para mantener limpio el centro durante cuatro días, sino para afrontar un problema que afecta a la ciudad durante los 365 días del año. Porque quienes vengan a Zamora buscarán queso, pero también pueden querer conocer la ciudad. Y sería una pena que, después de llevarse un buen sabor de boca de Fromago, al recorrer nuestras calles se encuentren con unas pintadas que llevan demasiado tiempo formando parte del paisaje.
Manuel Herrero Alonso
Llega Fromago y Zamora se prepara para recibir a miles de visitantes. La Feria Internacional del Queso se celebrará del 17 al 20 de septiembre y volverá a convertir durante cuatro días buena parte del centro de la ciudad en el escaparate de una feria que aspira a proyectar Zamora mucho más allá de nuestras fronteras. Es lógico que, ante un acontecimiento de estas dimensiones, se refuercen los servicios de limpieza y se cuide especialmente la imagen de los espacios en los que se desarrollará la feria. Pero quizá esta sea también una buena oportunidad para recordar que Zamora no empieza ni termina allí donde se instalan las casetas de Fromago.
Quien venga a la ciudad puede acudir a la feria, pero también puede decidir dar una vuelta, conocer otros rincones, acercarse a otros barrios o regresar en otra época del año para descubrir Zamora con más calma. Y es entonces cuando puede encontrarse con una realidad que no desaparece durante los cuatro días de Fromago, las pintadas vandálicas continúan afeando numerosas calles y espacios de la ciudad. No se trata de un problema exclusivo del centro ni de una zona concreta. Unos barrios están más afectados que otros, pero las pintadas aparecen en fachadas, muros, instalaciones y elementos urbanos de distintos puntos de Zamora. Basta con alejarse un poco de los recorridos más cuidados para comprobar que el problema sigue ahí. Y no solo aparecen sobre propiedades particulares. También existen paredes y elementos de titularidad municipal que permanecen pintados durante largos periodos, ofreciendo una imagen poco acorde con la ciudad que se quiere mostrar a quienes nos visitan. Si el Ayuntamiento quiere que las fachadas particulares presenten una imagen cuidada, con mayor razón debería garantizar que sus propios espacios e instalaciones reciban una atención rápida cuando son objeto de vandalismo.
El Ayuntamiento dispone de un servicio para la retirada de grafitis y lleva años realizando actuaciones de limpieza. Es justo reconocerlo. Pero precisamente por eso cabe preguntarse si los medios destinados a esta tarea son suficientes. Porque si una pared se limpia y poco después vuelve a ser pintada, o si existen otras que permanecen durante meses esperando su turno, la conclusión parece evidente, el problema supera la capacidad de respuesta del servicio tal y como está planteado actualmente. Y si el servicio no da abasto, habrá que ampliarlo. Más medios, más frecuencia de actuación y una respuesta suficientemente rápida para evitar que una pintada termine formando parte del paisaje urbano durante meses. No parece razonable que la ciudad tenga que resignarse a convivir con ellas simplemente porque no hay capacidad material para retirarlas con mayor rapidez.
Hay además otra cuestión que tampoco debería pasar desapercibida. Cuando se trata de una fachada particular, actualmente el propietario puede solicitar al Ayuntamiento su limpieza. Pero el propietario cuya vivienda o edificio ha sido pintado no es el responsable del vandalismo, es una víctima más. Por eso, la retirada de esas pintadas no debería depender exclusivamente de que el propietario conozca el procedimiento, viva en Zamora o tenga la posibilidad de solicitar la intervención. Hay viviendas cerradas, inmuebles cuyos propietarios residen fuera de la ciudad o edificios que pueden permanecer durante mucho tiempo sin que nadie reclame la limpieza. Pero la pintada sigue estando allí y su efecto no se limita a esa propiedad: afecta a la calle, al barrio y a la imagen de Zamora.
Si una fachada particular ha sido pintada por un tercero, no se puede trasladar al propietario la responsabilidad de solucionar un problema que no ha creado. Es el Ayuntamiento, como responsable de cuidar la imagen y el paisaje urbano de la ciudad, quien debería procurar que esas fachadas sean limpiadas con independencia de que su propietario viva o no en Zamora y de que haya tenido conocimiento o no del procedimiento existente. Y existe además otra dificultad, la pared que se limpia hoy puede volver a aparecer pintada mañana. La actuación de los servicios municipales resulta necesaria, pero si se convierte en una sucesión interminable de limpiar y volver a limpiar, sin conseguir que determinados espacios mantengan durante un tiempo razonable una imagen adecuada, habrá que reforzar el servicio y buscar fórmulas más eficaces para combatir este problema.
Por eso, si durante estos días se va a realizar un esfuerzo especial para que Zamora ofrezca su mejor imagen a quienes nos visiten, sería una buena ocasión para mirar también más allá del recorrido de la feria. No solo para mantener limpio el centro durante cuatro días, sino para afrontar un problema que afecta a la ciudad durante los 365 días del año. Porque quienes vengan a Zamora buscarán queso, pero también pueden querer conocer la ciudad. Y sería una pena que, después de llevarse un buen sabor de boca de Fromago, al recorrer nuestras calles se encuentren con unas pintadas que llevan demasiado tiempo formando parte del paisaje.
Manuel Herrero Alonso















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