ANÁLISIS
Subespecies zamoranas
Dice la Biblia que de todo hay en la viña del Señor. Es una gran verdad y demostrable. Pongamos como muestra tres ejemplos de bípedos humanos, por supuesto implumes, que pueblan en estos momentos la fauna de Zamora capital.
Piloto de deportivo amarillo: un espécimen que recorre las calles de Zamora atronando con su buga a mujeres, hombres, niños y hasta jubilados. En una Zamora del tamaño que conocemos, tener que ir hasta el baño con ese desenfreno de caballos me parece propio de un inmaduro.
Horteras con moto sin tubo de escape, vano intento de simular lo que no se es. Cuando no hay cartera para comprar una montura de más nivel, se trata de paliar el hecho quitando el silenciador. Todo en detrimento del oído del pobre contribuyente, que, además de pagar impuestos, tiene que pagar al otorrino.
En tercer lugar, tenemos a los oradores nocturnos: Personas que, impertérritas ante la meteorología, se dedican a conciliábulos nocturnos en la calle a altas horas de la noche. Da igual que llueva, hiele o se derrita el asfalto, estos individuos siempre tienen importantes temas que tratar a las tres de la mañana y, si les llamas la atención por lo intempestivo de la situación, invocan sus derechos.
Característico de estas tres subespecies, dentro de la fauna humana, es la falta de depredador de las mismas, que yo considero, sin temor a equivocarme, que debería ser la Policía Municipal, utilizando para combatir a estos invasores su mejor arma, la ley del ruido y sus sanciones derivadas.
Pero no, parece que este último espécimen está en peligro de desaparición, porque no hay forma de encontrar un ejemplar y no se aprecian casi avistamientos. Hay naturalistas, los más agoreros, que hablan de su extinción, pues es imposible encontrar por el entorno ejemplar alguno.
Yo no lo creo así, pues últimamente han pedido un aumento de emolumentos. En cualquier caso, ahí queda mi estudio sobre tres subespecies de la fauna capitalina.
Álvaro García Avedillo
Jubilado y paciente sufridor
Dice la Biblia que de todo hay en la viña del Señor. Es una gran verdad y demostrable. Pongamos como muestra tres ejemplos de bípedos humanos, por supuesto implumes, que pueblan en estos momentos la fauna de Zamora capital.
Piloto de deportivo amarillo: un espécimen que recorre las calles de Zamora atronando con su buga a mujeres, hombres, niños y hasta jubilados. En una Zamora del tamaño que conocemos, tener que ir hasta el baño con ese desenfreno de caballos me parece propio de un inmaduro.
Horteras con moto sin tubo de escape, vano intento de simular lo que no se es. Cuando no hay cartera para comprar una montura de más nivel, se trata de paliar el hecho quitando el silenciador. Todo en detrimento del oído del pobre contribuyente, que, además de pagar impuestos, tiene que pagar al otorrino.
En tercer lugar, tenemos a los oradores nocturnos: Personas que, impertérritas ante la meteorología, se dedican a conciliábulos nocturnos en la calle a altas horas de la noche. Da igual que llueva, hiele o se derrita el asfalto, estos individuos siempre tienen importantes temas que tratar a las tres de la mañana y, si les llamas la atención por lo intempestivo de la situación, invocan sus derechos.
Característico de estas tres subespecies, dentro de la fauna humana, es la falta de depredador de las mismas, que yo considero, sin temor a equivocarme, que debería ser la Policía Municipal, utilizando para combatir a estos invasores su mejor arma, la ley del ruido y sus sanciones derivadas.
Pero no, parece que este último espécimen está en peligro de desaparición, porque no hay forma de encontrar un ejemplar y no se aprecian casi avistamientos. Hay naturalistas, los más agoreros, que hablan de su extinción, pues es imposible encontrar por el entorno ejemplar alguno.
Yo no lo creo así, pues últimamente han pedido un aumento de emolumentos. En cualquier caso, ahí queda mi estudio sobre tres subespecies de la fauna capitalina.
Álvaro García Avedillo
Jubilado y paciente sufridor















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