ZAMORANA
¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia?
Mira que tengo la tentación cada día que abro el ordenador de tratar sobre la situación política que estamos padeciendo, y también cada día que abro el ordenador me prometo no hacerlo, por varios motivos: en primer lugar, porque quiero cuidar mi salud y no cabrearme más de lo estrictamente necesario; aunque después me asaltan dudas razonables: una, si no escribo sobre el tema hago realidad el aserto: “lo que no se ve, ni existe”; dos, porque no se puede eludir la realidad; y en segundo lugar porque no quiero perder la educación que recibí de mis mayores y no me iba a quedar otro remedio que hacerlo para describir un gobierno desafectado, mentiroso, impune, retador, megalómano, sin empatía y que no conserva ni un ápice de dignidad.
Con tantos Ministerios como se han creado en esta legislatura, hasta un total de 22, me gustaría saber a qué decían el tiempo libre, que debe ser mucho, dónde están las mejoras que debería impulsar los Departamentos de Vivienda, Sanidad, Educación… y así sucesivamente todos los demás; y me lo pregunto porque veo a tantos profesionales de la salud, de la educación o de gente que necesita un hogar para vivir, que se manifiestan en las calles durante días y días porque no encuentran la más mínima respuesta a sus demandas por parte de este gobierno que es quien tiene que tomar las riendas para que España vaya para adelante, proteger a sus ciudadanos, paliar sus carestías y adelantarse a sus necesidades.
Lo que está ocurriendo en Ceuta es la gota que colma el vaso; ya van camino de dos meses y se presume que pasarán otros tantos sin que se resuelva el problema de una invasión supuestamente orquestada. Los ceutíes se sienten desamparados, sin ayuda, se menosprecia su palabra, no hacen caso a su presidente, el sr. Vivas, en las múltiples llamadas de auxilio al gobierno central ante la avalancha de marroquíes en sus costas, porque es el gobierno el que tiene la potestad y los medios para ayudarles y erradicar el problema sin que transcurra un día más.
Me pregunto dónde están los socialistas, esos de verdad, los que creyeron y asumieron lo que les dictaba el partido cuando sus siglas eran respetadas; no éste de ahora reconvertido en una amalgama extraña de gente cabizbaja bajo el paraguas del sanchismo. Y me pregunto si no hay nadie en el parlamento de los que figuran como socialistas, que dé un puñetazo en la mesa, rompa la disciplina de voto y se ponga en contra de lo que están haciendo, porque clama al cielo la deriva a la que nos está conduciendo este gobierno, y es demencial que una España rica, próspera y que contaba con el respeto internacional, se haya convertido en lo que es ahora.
“¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?” Cicerón dixit
Mª Soledad Martín Turiño
Mira que tengo la tentación cada día que abro el ordenador de tratar sobre la situación política que estamos padeciendo, y también cada día que abro el ordenador me prometo no hacerlo, por varios motivos: en primer lugar, porque quiero cuidar mi salud y no cabrearme más de lo estrictamente necesario; aunque después me asaltan dudas razonables: una, si no escribo sobre el tema hago realidad el aserto: “lo que no se ve, ni existe”; dos, porque no se puede eludir la realidad; y en segundo lugar porque no quiero perder la educación que recibí de mis mayores y no me iba a quedar otro remedio que hacerlo para describir un gobierno desafectado, mentiroso, impune, retador, megalómano, sin empatía y que no conserva ni un ápice de dignidad.
Con tantos Ministerios como se han creado en esta legislatura, hasta un total de 22, me gustaría saber a qué decían el tiempo libre, que debe ser mucho, dónde están las mejoras que debería impulsar los Departamentos de Vivienda, Sanidad, Educación… y así sucesivamente todos los demás; y me lo pregunto porque veo a tantos profesionales de la salud, de la educación o de gente que necesita un hogar para vivir, que se manifiestan en las calles durante días y días porque no encuentran la más mínima respuesta a sus demandas por parte de este gobierno que es quien tiene que tomar las riendas para que España vaya para adelante, proteger a sus ciudadanos, paliar sus carestías y adelantarse a sus necesidades.
Lo que está ocurriendo en Ceuta es la gota que colma el vaso; ya van camino de dos meses y se presume que pasarán otros tantos sin que se resuelva el problema de una invasión supuestamente orquestada. Los ceutíes se sienten desamparados, sin ayuda, se menosprecia su palabra, no hacen caso a su presidente, el sr. Vivas, en las múltiples llamadas de auxilio al gobierno central ante la avalancha de marroquíes en sus costas, porque es el gobierno el que tiene la potestad y los medios para ayudarles y erradicar el problema sin que transcurra un día más.
Me pregunto dónde están los socialistas, esos de verdad, los que creyeron y asumieron lo que les dictaba el partido cuando sus siglas eran respetadas; no éste de ahora reconvertido en una amalgama extraña de gente cabizbaja bajo el paraguas del sanchismo. Y me pregunto si no hay nadie en el parlamento de los que figuran como socialistas, que dé un puñetazo en la mesa, rompa la disciplina de voto y se ponga en contra de lo que están haciendo, porque clama al cielo la deriva a la que nos está conduciendo este gobierno, y es demencial que una España rica, próspera y que contaba con el respeto internacional, se haya convertido en lo que es ahora.
“¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?” Cicerón dixit
Mª Soledad Martín Turiño















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