Martes, 22 de Septiembre de 2026

Eugenio-Jesús de Ávila
Lunes, 21 de Septiembre de 2026
REFLEXIONES

Nuevos horizontes para Zamora

Eugenio-Jesús de Ávila

 

Desde mi infancia, fui un ser rebelde e inconformista que siempre preguntaba por qué. Como adulto, durante mis años en distintas universidades, enfaticé esa desobediencia razonable. Escéptico, jamás forme parte de ningún rebaño humano. Me repugna el gregarismo, la hipocresía y la felonía. Realizada esta confesión personal, afirmó que no me conformó con la Zamora de siempre, ni la despoblada, ni la que marca la actividad económica más baja de nuestra quebrada nación. Quiero una ciudad y una provincia con más gente, que no sea objeto de estudio de demógrafos por su brutal pérdida de habitantes en la última década e incluso antes.

 

 No quiero políticos que se resignen y consideren que no hay nada que hacer para transformar Zamora y que así estamos muy bien, como siempre, como en el siglo XIX, en pleno auge del caciquismo; ni quiero gentes que se molesten porque las calles principales de la ciudad, su columna vertebral, desde La Marina a la Catedral, se pueblen de una multitud de personas que imposibiliten incluso el tránsito peatonal, o que no haya posibilidad alguna de acceder a bares y cafeterías y los restaurantes se hallen ocupados, merced a la cuarta edición de Fromago.

 

Deseo políticos, hombres y mujeres que amen el progreso, el de verdad, el que se pellizca, no el falaz de la política pinturera; que rompan con nuestra apatía antropológica, que guíen a las gentes a la conquista de una nueva Zamora, más habitada, con más energía, más desarrollada, y que propongan nuevos retos. Desdeño a los que consideran el progreso tecnológico como el apocalipsis de nuestra tierra, capaces de destruir todo avance hacia el futuro con argumentos viscerales, alejados absolutamente de la realidad, de la ciencia.  Grupos que se comportan cual luditas al inicio de la Revolución Industrial, a principios del siglo XIX.

 

Estoy convencido, porque la gente sabe más que yo de ciencia, de tecnología, de Inteligencia Artificial, me han demostrado, con razones, con ejemplos, que Zamora se transformará en otro muy distinta en el próximo lustro, merced a las inversiones militares en Monte la Reina y en el Polígono de Monfarracinos. Las generaciones que nos sucederán, van a conocer una nueva Zamora, más poblada, más avanzada, con mayor actividad económica.

 

 La ciudad del Romancero seguirá conservando su románico, su modernismo y eclecticismo y, la cordura así lo quiera, un Puente de Piedra restaurado con sus dos torres medievales, pero también asirá el futuro, a no ser que los profetas del apocalipsis, los que temen el progreso, convenzan a los menos instruidos que Zamora deberá seguir viajando al pasado en el tren del retraso. Los profetas del pretérito apuestan por la reacción.

 

 

 

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