RES PÚBLICA
Políticos desahuciados
¡Cuánto tardé en comprender sus enfados! No eran causados por lo que decía o lo que aparecía, como con los niños que no han dormido, donde cualquier cosa los incomoda y lloran explotando en rabietas incontroladas. Intentaba dialogar con lo que se me decía, aclarar acusaciones que veía injustas, absurdas, pero no era eso lo que provocaba tanta violencia contenida, sino la acumulación de quejas, algunas muy antiguas, que se iban sumando, hasta formar una avalancha que luego nos arrastraba a otro abismo.... Tardé en comprender que este fenómeno se produce a menudo en la vida sentimental, entre parejas o ciertas relaciones intensas, pero también se produce en la sociedad, en la historia, como ahora.
Desahuciaron a una ancianita con ochenta y siete años que podría morir en cualquier momento, del susto o de enojo... Después de setenta años en "su" casa, perder el hogar es como recibir una tremenda patada en el trasero que a uno le proyecta al otro mundo. No pagaba, le habían ofrecido otros lugares donde vivir su último periodo en la la Tierra... Pero el estallido social surge ante la inhumanidad del sistema, noticia incluso en el extranjero. Manifestaciones, indignación general, no solo por esta pobre mujer, sino porque se ha convertido en un problema que afecta a buena parte de la población y no solo a quienes son más vulnerables, azotando a la cada vez más menguada clase media.
Los políticos se arrojan la culpa unos a otros, la presidenta de la Comunidad de Madrid sufre motines callejeros delante de un piso que compró su gobierno como despacho y para las autoridades por una fortuna, más de seis millones de euros. Obsceno, cuando tantos han de compartir casa e incluso médicos y muchos profesionales rehúsan asentarse en ciertas ciudades, ya que vivir alojado comienza a ser un lujo y la Constitución que expone nuestros derechos parece papel convertido en ceniza. Cierto que la ley es nacional, como los jueces o los policías que ejecutan las sentencias...
El presidente del gobierno, Sánchez, prometió que no habría más desahucios... Pero han superado el medio millón desde que llegó al poder y cada año más de veinticinco mil pisos son desalojados, ¡a la calle! El presidente Sánchez y su mujer -ahora implicada en un proceso judicial, acusada de varios delitos- poseen seis pisos. No son los únicos con posiciones socialistas o comunistas que mutaron al llegar a ser miembros de la casta política, pues parece muy grata la vida de privilegiados.
Más que el caso de la pobre señora, es el de la angustia creciente ante un fracaso evidente en la política de vivienda. Dos de cada tres desahuciados era inquilino, los demás suelen serlo por impagos hipotecarios. Con tantas normas no compensa construir, dicen... Pero el pueblo soliviantado exige con toda razón soluciones eficientes.
Ilia Galán
Ilia Galán Díez Catedrático de Estética y Teoría de las Artes Humanidades: Geografía, Historia y Arte Universidad Carlos III de Madrid /Full Professor in Aesthetics and Theory of Art Humanities Department: …
¡Cuánto tardé en comprender sus enfados! No eran causados por lo que decía o lo que aparecía, como con los niños que no han dormido, donde cualquier cosa los incomoda y lloran explotando en rabietas incontroladas. Intentaba dialogar con lo que se me decía, aclarar acusaciones que veía injustas, absurdas, pero no era eso lo que provocaba tanta violencia contenida, sino la acumulación de quejas, algunas muy antiguas, que se iban sumando, hasta formar una avalancha que luego nos arrastraba a otro abismo.... Tardé en comprender que este fenómeno se produce a menudo en la vida sentimental, entre parejas o ciertas relaciones intensas, pero también se produce en la sociedad, en la historia, como ahora.
Desahuciaron a una ancianita con ochenta y siete años que podría morir en cualquier momento, del susto o de enojo... Después de setenta años en "su" casa, perder el hogar es como recibir una tremenda patada en el trasero que a uno le proyecta al otro mundo. No pagaba, le habían ofrecido otros lugares donde vivir su último periodo en la la Tierra... Pero el estallido social surge ante la inhumanidad del sistema, noticia incluso en el extranjero. Manifestaciones, indignación general, no solo por esta pobre mujer, sino porque se ha convertido en un problema que afecta a buena parte de la población y no solo a quienes son más vulnerables, azotando a la cada vez más menguada clase media.
Los políticos se arrojan la culpa unos a otros, la presidenta de la Comunidad de Madrid sufre motines callejeros delante de un piso que compró su gobierno como despacho y para las autoridades por una fortuna, más de seis millones de euros. Obsceno, cuando tantos han de compartir casa e incluso médicos y muchos profesionales rehúsan asentarse en ciertas ciudades, ya que vivir alojado comienza a ser un lujo y la Constitución que expone nuestros derechos parece papel convertido en ceniza. Cierto que la ley es nacional, como los jueces o los policías que ejecutan las sentencias...
El presidente del gobierno, Sánchez, prometió que no habría más desahucios... Pero han superado el medio millón desde que llegó al poder y cada año más de veinticinco mil pisos son desalojados, ¡a la calle! El presidente Sánchez y su mujer -ahora implicada en un proceso judicial, acusada de varios delitos- poseen seis pisos. No son los únicos con posiciones socialistas o comunistas que mutaron al llegar a ser miembros de la casta política, pues parece muy grata la vida de privilegiados.
Más que el caso de la pobre señora, es el de la angustia creciente ante un fracaso evidente en la política de vivienda. Dos de cada tres desahuciados era inquilino, los demás suelen serlo por impagos hipotecarios. Con tantas normas no compensa construir, dicen... Pero el pueblo soliviantado exige con toda razón soluciones eficientes.
Ilia Galán
Ilia Galán Díez Catedrático de Estética y Teoría de las Artes Humanidades: Geografía, Historia y Arte Universidad Carlos III de Madrid /Full Professor in Aesthetics and Theory of Art Humanities Department: …
















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