Redacción
Sábado, 03 de Octubre de 2026
BALONCESTO

Decisiones arbitrales impidieron lo que pudo ser un gran triunfo de Caja Rural CB Zamora

La escuadra zamorana tuteó al mítico club madrileño, pero en el último minuto, al que se había llegado con ventaja local de tres puntos, los árbitros perjudicaron gravemente a los hombres de Saulo Hernández Bris

Cuando los árbitros son decisivos en el resultado de un partido, algo feo sucede en ese deporte sobre el que tratan de impartir justicia. Hoy, los tres colegiados del encuentro entre Caja Rural CB Zamora y Estudiantes decidieron el vencedor del choque que no podía ser otro que el mítico conjunto de Ramiro de Maeztu.

 

El cuadro azul fue superior, hecho increíble a priori, durante buena parte del partido, que cuenta con tres lesionados y hallase a falta de la llegada de dos jugadores. A falta de poco menos de minuto y medio para el finiquito, los hombres de Saulo Hernández Bris llevaban tres puntos de ventaja: (73-70). Pero, en tan escaso tiempo para el final, la escuadra azul no anotó un solo punto y los madrileños diez. Ahí entraron en juego los árbitros, que robaron la victoria a un equipo que ofreció esta noche un ejemplo extraordinario de cómo superar las adversidades en forma de lesiones. Incluso un chaval, casi un niño, Rubén Hernández debutó con dos asistencias preñadas de inteligencia y dos canastas de excelente factura.

 

Pues con tantos inconvenientes, los zamoranos, animados por su fiel hinchada, poco a poco, empezaron a creer que el gran favorito para la victoria final tendría que sufrir para ganarlos. Y así fue. Tras un primer cuarto muy igualado, con intercambio de canastas y gran acierto en los triples de estudiantes, se llego a un segundo cuarto impresionante. Saulo movió con magisterio su banquillo, como digo, muy debilitado por las lesiones y a falta de dos jugadores para contar con una plantilla solvente. De tal manera, antes del descanso Caja Rural CB Zamora realizó un brillante partido en ataque y una formidable tarea en defensa, como lo demuestran los 29 puntos anotados, mientras que Estudiantes se quedaba en solo 13. Enorme mérito de los azules cuando la plantilla madrileña cuenta con un banquillo para ascender a la ACB.

 

El paso por vestuarios transformó el partido, porque los 14 puntos de ventaja con los que llegó el equipo zamorano tras los primeros minutos, Estudiantes los redujo a solo dos, porque la defensa madrileña se ajustó, defendió con fuerza, con la permisividad arbitral, para cerrar un tercer cuarto con un clarísimo 10-22.

 

Así las cosas, nada por decidir para afrontar los diez últimos minutos, periodo en el que, a falta de siete minutos, mandaba por seis puntos (68-62), la escuadra que dirige Hernández Bris, supo mantener la ventaja, aunque mínima, cuando restaba un minuto. A partir de ese momento, todo dentro los últimos sesenta segundos, empataría Estudiantes que impidió anotar un solo puntos a los zamoranos. Insisto en que los colegiados decidieron la suerte del choque y que la victoria se fuese para la capital de España.

 

Montero, con 15 puntos, fue el máximo encestador azul; Rivera anotó 12, con entradas fantásticas a canasta; Palmquist, 11, e Isern, 10.

 

Fotografía: Esteban Pedrosa

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