Jordi Gas
Lunes, 05 de Octubre de 2026
OPINIÓN

El estado del mundo (26)

[Img #111829] La humanidad se encuentra en un momento muy crítico que amenaza su supervivencia y la del planeta. Esto es debido al hecho de seguir ciegamente las fuerzas del mercado alimentadas por una competitividad extrema y por la codicia de una élite que solo tiene en cuenta enriquecerse cada vez más y no es consciente de la miseria que sufren las dos terceras partes de la población mundial. Los países más desarrollados procuran conseguir un siempre creciente porcentaje de crecimiento de sus economías para hacerse, así, más ricos, de forma que el derroche de los recursos se considera una cosa natural y necesaria para disfrutar de niveles más elevados de vida.


 Los “hombres del dinero”, ante esta situación insostenible, se reúnen para encontrar maneras de continuar con la misma locura y evitar el colapso de un sistema económico a punto de estallar. Como siempre, los países pobres son los que más sufren las consecuencias de este desastre y la tensión y el descontento va en aumento.. No puede ser que unos pocos miles de familias, compañías e instituciones posean el 80% de la riqueza del mundo y la gestionen, con codicia, para ellos mismos. Tenemos que exigir a los multimillonarios que cedan una parte de su riqueza acumulada a la sociedad en vez de mirar las maneras de pagar menos impuestos y evadir sus capitales a los paraísos fiscales, no pueden seguir actuando en contra del Bien Común.


 Si no actuamos ya y paramos esta “bola de nieve” que cada vez se hace más grande, nos autodestruiremos. No podemos mantener un modelo económico basado en aumentar los beneficios cada año y sobreexplotar el planeta indefinidamente puesto que los recursos son limitados, el planeta no es infinito. Esto es totalmente incompatible con asegurar un planeta habitable para las generaciones futuras y es urgente que las estructuras económicas dejen de beneficiar a los más poderosos y tengan como objetivo el bienestar común, favoreciendo el crecimiento de los países más necesitados y reduciendo  el consumismo y el uso de los recursos por parte de los países más desarrollados. En la última reunión de la Organización Mundial del Comercio, OMC, las grandes potencias bloquearon acabar con los subsidios que conceden a sus agricultores, lo cual impide que los pequeños agricultores de los países pobres puedan competir en igualdad de condiciones. De nada sirvieron las quejas de los países del tercer mundo.


 Es posible cambiar el sistema económico, como lo demuestra el hecho que en muchas facultades de economía, se están investigando y desarrollando nuevos modelos económicos basados en un consumo sostenible: economías Circular, del Bien Común, del Decrecimiento, Ecológica, Solidaria, Participativa, ...


 Todo el mundo tiene derecho a cubrir las necesidades básicas de la vida: alimentos, vivienda, sanidad y educación, y estas economías alternativas priorizan el bienestar de todas las personas por encima de los beneficios económicos de unos cuantos. En definiva, se trata de frenar el crecimiento económico sin fin para vivir de una manera más sencilla sin tanto consumismo y derroche y sin contaminar.

Jordi Gas

Catedrático de matemáticas jubilado y exprofesor unuversitario

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