Eugenio-Jesús de Ávila
Lunes, 05 de Octubre de 2026
LEGISLATIVAS

¡Votad, votad, malditos!

[Img #111835]Eugenio-Jesús de Ávila

 

Con sinceridad, no necesito que el PP de Zamora, obedeciendo órdenes Valladolid o, en su defecto, de Madrid, me diga que las elecciones del 20 de noviembre son el principio del fin de Pedro Sánchez. Yo sé qué es el sanchismo, porque su forma de actuar lo describe, lo define, lo dibuja. También sé lo que es el PP, porque se ha pasado en la oposición la mayor parte de la democracia.

 

Durante los gobiernos de Aznar y Rajoy el partido conservador, de centro derecha, vino a suturar el enorme socavón económico dejado por el último gobierno de Felipe González y los de ZP, con medidas profundamente intervencionistas. Nunca, ni con mayoría absoluta, se atrevieron los ejecutivos populares a realizar las reformar esenciales que necesitaba España para funcionar como una auténtica democracia. Verbigracia: otra Ley Electoral, que impida la sobrevaloración en escaños de los independentistas catalanes y vascos, y la división tajante de los tres poderes. Los jueces deben elegir el Gobierno de los Jueces, sin la intervención tóxica de los partidos políticos. La cuestión de las autonomías y sus funcionamientos lo dejaré para otro artículo.

 

Conoce el lector mi desapego de los políticos que representan a los grandes partidos nacionales -el PSOE no es tal en Cataluña, donde PSC funciona como un partido catalanista más, y el PP apena existe en el País Vasco-. Los diputados y los senadores que los zamoranos rubrican al meter las papeletas en las urnas, pero que no votan, porque los eligen las respectivas jerarquías nacionales, son los vicarios provinciales, gentes que velan por los intereses de sus formaciones antes que por el bienestar de los zamoranos.

 

A nuestra provincia, ni PSOE ni el PP la tuvieron en cuenta, aunque ahora lo de la instalación militar en Monte la Reina se agradezca. Fuimos la última que careció de autovía en la Ruta de la Plata. Desde Zamora a Benavente hubo que viajar hasta hace poco por una carretera nacional tercermundista. La autovía entre la capital de la provincia y la frontera lusa viene a ser la pelota que PSOE y PP se pasan cuando uno gobierna y el otro es oposición. Otra vergüenza. Con el felipismo Zamora se fue vaciando de organismos del Estado, desde el Regimiento de Toledo, pasando por la Prisión Provincial, más la Universidad Laboral y el cierre de líneas férreas. Se perdieron miles de habitantes y negocios.

 

Me pregunto, después de tanto escarnio, mofa y afrenta a nuestra ciudad y provincia por los gobiernos del PSOE y el PP, cómo los zamoranos siguen votando -rubricando- las candidaturas de estos dos partidos. ¡Qué esperan, qué aguardan, qué nuevas promesas a incumplir oirán durante la próxima campaña electoral!

 

Solo sé que España, su Estado, ya no existe ni en Cataluña ni el País Vasco. Durante el sanchismo, los independentistas, con sus chantajes a un presidente que los necesitaba para seguir en La Moncloa, merced a la actual Ley Electoral, se pagó un precio descomunal a partidos racistas como Junts y PNV, al nacional socialista ERC y a los herederos de la ETA. Mientras Zamora se empobrecía, los vascos y los catalanes recibían enormes contribuciones del Estado.

 

Como admirador de Pirrón de Elis, he alcanzado el más pulcro escepticismo. Me queda poco para militar en la misantropía. No creo en nada, menos en esta ineptocracia que domina el sistema, convirtiendo la mentira en la guillotina de la verdad. ¡Votad, votad, malditos!

 

 

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