PORTUGAL
Un pueblo de Portugal planta cara a una mina de litio para defender sus tierras
Los vecinos de Covas do Barroso bloquean la maquinaria de una empresa británica en un territorio reconocido por la FAO como patrimonio agrícola mundial
Llevan casi una década defendiendo sus tierras y aseguran que ya no les queda otra alternativa que impedir físicamente el avance de las máquinas. Los habitantes de Covas do Barroso, una pequeña comunidad rural del norte de Portugal, han intensificado su oposición a un proyecto de extracción de litio que amenaza, según denuncian, con transformar profundamente el paisaje y una forma de vida vinculada durante generaciones a la agricultura y la ganadería.
El pasado viernes, 9 de octubre, cerca de una treintena de vecinos bloquearon los trabajos de la compañía británica Savannah Resources en terrenos comunales, a los que la empresa ha obtenido acceso mediante una autorización del Gobierno portugués. La protesta comenzó a primera hora de la mañana y obligó a detener los trabajos en la zona afectada. La Guardia Nacional Republicana acudió al lugar e identificó a 27 participantes.
"El bloqueo es la única solución que nos queda. Nadie nos escucha; a nadie le importamos. Llevamos casi diez años luchando. Hemos perdido días de sueño, días de trabajo, para defender lo que es nuestro", explica Nélson Gomes, ganadero y presidente de la asociación Unidos en Defensa de Covas do Barroso (UDCB)
Detrás de estas palabras se encuentra un conflicto que enfrenta dos maneras de entender el futuro del territorio. Por un lado, la apuesta de las autoridades portuguesas y europeas por explotar un mineral considerado estratégico para la fabricación de baterías. Por otro, la resistencia de una comunidad que teme perder sus pastos, sus recursos naturales y unas actividades tradicionales que constituyen su principal medio de vida.
Un patrimonio agrícola reconocido internacionalmente
Covas do Barroso pertenece a una región montañosa del norte de Portugal donde la ganadería extensiva, los cultivos tradicionales y el aprovechamiento colectivo de los terrenos han modelado el paisaje durante siglos. Su singularidad fue reconocida en 2018 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que incluyó el sistema agro-silvo-pastoral de Barroso entre los Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial.
Este reconocimiento destaca el valor de un modelo rural basado en la convivencia entre la actividad humana y la naturaleza. Los pastos comunales, los bosques y las pequeñas explotaciones ganaderas forman parte de un sistema que ha permitido conservar la biodiversidad y mantener la población vinculada al territorio.
Los vecinos temen que la apertura de explotaciones mineras a cielo abierto altere ese equilibrio, afecte a los recursos hídricos y reduzca las superficies destinadas a la agricultura y la ganadería.
El Gobierno autoriza el acceso a terrenos ajenos a la empresa
Uno de los principales motivos del enfrentamiento es la decisión del Gobierno portugués de permitir que Savannah Resources acceda temporalmente a terrenos privados y comunitarios para realizar trabajos preparatorios.
La segunda autorización de este tipo fue concedida en mayo de 2026 por el Ministerio de Medio Ambiente. Los representantes de los terrenos comunales recurrieron la medida ante los tribunales y consiguieron una suspensión temporal de las actuaciones, aunque posteriormente la empresa pudo reanudarlas.
Para los vecinos, estas decisiones reflejan la falta de voluntad de las administraciones para atender sus reivindicaciones. Consideran que un proyecto de semejante envergadura no debería avanzar sin el consentimiento de las comunidades directamente afectadas.
La protesta del 9 de octubre representa un nuevo paso en esa resistencia, con un acto en el que los participantes de la concentración se situaron ante la maquinaria para impedir que continuaran los trabajos. Esta acción, para sus protagonistas, no es más que "una respuesta a años de reclamaciones sin resultados".
Un mineral estratégico para Europa
El proyecto de Savannah Resources cuenta, sin embargo, con el respaldo de una estrategia europea que busca garantizar el suministro de materias primas fundamentales para la industria. El litio desempeña un papel importante en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético. Reducir la dependencia de las importaciones constituye una de las prioridades de la Unión Europea.
En marzo de 2025, la Comisión Europea reconoció el proyecto de Barroso como estratégico y la empresa ha tratado de ganarse el favor de los vecinos prometiendo oportunidades económicas en la región. Prevé iniciar la construcción en 2027 y alcanzar la primera producción a finales de 2028, aunque el calendario depende de las autorizaciones y decisiones financieras pendientes.
Una protesta que llega a las ciudades portuguesas
La movilización ha trascendido las fronteras de Covas do Barroso. Coincidiendo con el bloqueo, colectivos ciudadanos y organizaciones ecologistas convocaron concentraciones de solidaridad en Lisboa, Oporto, Coimbra y Braga.
Los organizadores hicieron un llamamiento a defender el territorio, el agua y el futuro de las poblaciones rurales frente a proyectos que consideran incompatibles con la conservación de sus recursos naturales. Para los habitantes que se oponen a la mina, la cuestión no consiste en rechazar la transición energética, sino en cuestionar que sus costes recaigan sobre comunidades rurales que llevan generaciones conservando sus paisajes y sus formas de producción.
Mientras las instituciones defienden la importancia estratégica del litio, los vecinos de Covas do Barroso insisten en que su tierra no puede reducirse al valor de los minerales que contiene. Para ellos, es también su trabajo, su historia y su futuro.
Fotografía: UDCB
Más información: https://udcb.pt/
Llevan casi una década defendiendo sus tierras y aseguran que ya no les queda otra alternativa que impedir físicamente el avance de las máquinas. Los habitantes de Covas do Barroso, una pequeña comunidad rural del norte de Portugal, han intensificado su oposición a un proyecto de extracción de litio que amenaza, según denuncian, con transformar profundamente el paisaje y una forma de vida vinculada durante generaciones a la agricultura y la ganadería.
El pasado viernes, 9 de octubre, cerca de una treintena de vecinos bloquearon los trabajos de la compañía británica Savannah Resources en terrenos comunales, a los que la empresa ha obtenido acceso mediante una autorización del Gobierno portugués. La protesta comenzó a primera hora de la mañana y obligó a detener los trabajos en la zona afectada. La Guardia Nacional Republicana acudió al lugar e identificó a 27 participantes.
"El bloqueo es la única solución que nos queda. Nadie nos escucha; a nadie le importamos. Llevamos casi diez años luchando. Hemos perdido días de sueño, días de trabajo, para defender lo que es nuestro", explica Nélson Gomes, ganadero y presidente de la asociación Unidos en Defensa de Covas do Barroso (UDCB)
Detrás de estas palabras se encuentra un conflicto que enfrenta dos maneras de entender el futuro del territorio. Por un lado, la apuesta de las autoridades portuguesas y europeas por explotar un mineral considerado estratégico para la fabricación de baterías. Por otro, la resistencia de una comunidad que teme perder sus pastos, sus recursos naturales y unas actividades tradicionales que constituyen su principal medio de vida.
Un patrimonio agrícola reconocido internacionalmente
Covas do Barroso pertenece a una región montañosa del norte de Portugal donde la ganadería extensiva, los cultivos tradicionales y el aprovechamiento colectivo de los terrenos han modelado el paisaje durante siglos. Su singularidad fue reconocida en 2018 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que incluyó el sistema agro-silvo-pastoral de Barroso entre los Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial.
Este reconocimiento destaca el valor de un modelo rural basado en la convivencia entre la actividad humana y la naturaleza. Los pastos comunales, los bosques y las pequeñas explotaciones ganaderas forman parte de un sistema que ha permitido conservar la biodiversidad y mantener la población vinculada al territorio.
Los vecinos temen que la apertura de explotaciones mineras a cielo abierto altere ese equilibrio, afecte a los recursos hídricos y reduzca las superficies destinadas a la agricultura y la ganadería.
El Gobierno autoriza el acceso a terrenos ajenos a la empresa
Uno de los principales motivos del enfrentamiento es la decisión del Gobierno portugués de permitir que Savannah Resources acceda temporalmente a terrenos privados y comunitarios para realizar trabajos preparatorios.
La segunda autorización de este tipo fue concedida en mayo de 2026 por el Ministerio de Medio Ambiente. Los representantes de los terrenos comunales recurrieron la medida ante los tribunales y consiguieron una suspensión temporal de las actuaciones, aunque posteriormente la empresa pudo reanudarlas.
Para los vecinos, estas decisiones reflejan la falta de voluntad de las administraciones para atender sus reivindicaciones. Consideran que un proyecto de semejante envergadura no debería avanzar sin el consentimiento de las comunidades directamente afectadas.
La protesta del 9 de octubre representa un nuevo paso en esa resistencia, con un acto en el que los participantes de la concentración se situaron ante la maquinaria para impedir que continuaran los trabajos. Esta acción, para sus protagonistas, no es más que "una respuesta a años de reclamaciones sin resultados".
Un mineral estratégico para Europa
El proyecto de Savannah Resources cuenta, sin embargo, con el respaldo de una estrategia europea que busca garantizar el suministro de materias primas fundamentales para la industria. El litio desempeña un papel importante en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético. Reducir la dependencia de las importaciones constituye una de las prioridades de la Unión Europea.
En marzo de 2025, la Comisión Europea reconoció el proyecto de Barroso como estratégico y la empresa ha tratado de ganarse el favor de los vecinos prometiendo oportunidades económicas en la región. Prevé iniciar la construcción en 2027 y alcanzar la primera producción a finales de 2028, aunque el calendario depende de las autorizaciones y decisiones financieras pendientes.
Una protesta que llega a las ciudades portuguesas
La movilización ha trascendido las fronteras de Covas do Barroso. Coincidiendo con el bloqueo, colectivos ciudadanos y organizaciones ecologistas convocaron concentraciones de solidaridad en Lisboa, Oporto, Coimbra y Braga.
Los organizadores hicieron un llamamiento a defender el territorio, el agua y el futuro de las poblaciones rurales frente a proyectos que consideran incompatibles con la conservación de sus recursos naturales. Para los habitantes que se oponen a la mina, la cuestión no consiste en rechazar la transición energética, sino en cuestionar que sus costes recaigan sobre comunidades rurales que llevan generaciones conservando sus paisajes y sus formas de producción.
Mientras las instituciones defienden la importancia estratégica del litio, los vecinos de Covas do Barroso insisten en que su tierra no puede reducirse al valor de los minerales que contiene. Para ellos, es también su trabajo, su historia y su futuro.
Fotografía: UDCB
Más información: https://udcb.pt/















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