1ª RFEF
El Zamora CF perdió dos puntos, merced a una decisión esotérica del árbitro (1-1)
La Deportiva fue superior durante media hora de la primera entrega, pero el Zamora se recuperó en la segunda, tras un golazo de Carbonell
Navascués de Zubiría
El Zamora CF pierde puntos no porque sus rivales sean superiores, sino por un cierto esoterismo arbitral. Penaltis que inexistentes, que solo contempla el colegiado o, como esta tarde, una cesión a Piedra, hecho inexplicable que escapa a la razón, después de que Luismi, en esa misma acción, instantes antes, sufriera una falta en el área rojiblanca. Pues hete aquí que la ejecución de esa falta sirvió a la Deportiva para empatar un partido que se le había puesto muy complicado, cuando en la primera mitad había sido muy superior. Pudo adelantarse, pero el cancerbero rojiblanco realizó dos excelentes intervenciones. Habrá que esperar, pues, a nuevos acontecimientos, para entrar en la elite del grupo, siempre que esas decisiones, propias de Cuarto Milenio, no se conviertan en seculares.
Esta fría tarde del octubre otoñal, con un Zamora con bajas importantes -he echado en falta muchísimo a Juanje-, Cano repitió la defensa con tres centrales, los dos carrileros, con Vergés como titular, y el resto, el equipo que empató en Anduva.
El cuadro rojiblanco jugó unos prometedores diez minutos, pero, a partir de ese momento, la Ponferradina, si hacer un gran juego, fue imponiendo. Saques de esquina, de banda, faltas laterales metieron el miedo en el cuerpo a los hombres de Cano, al que De León, un ariete de dos metros de estatura, complicaba la vida a los Gorjón, Dufur y Luismi. Tardía un cuarto de hora el Zamora en acercarse a la meta de Domínguez. Pero sería Piedra el que mantuviese con vida a su equipo, cuando realizó una gran intervención en el minuto 34. La segunda jugada de ataque rojiblanca aconteció en el minuto 36, obra del dúo Hidalgo & Diego.
Durante más de media hora el juego rojiblanco lo inicia Piedra, con saques largos que siempre acababan en poder de la Deportiva, que, además, encontraba pasillos amplios en las dos bandas, porque Vergés y Diego corrían siempre detrás del cuero. Una y otra vez el Zamora caía en esa trampa, porque tampoco se fiaba de una buena salida de la pelota desde su campo, dado que Ramos y Iago tampoco encontraban la razón de su fútbol.
Tras el descanso, cambió el Zamora. No es que su fútbol enamorase, pero la Ponferradina ya no mandaba sobre el césped. Y llegó la obra maestra de Carbonell que significó la victoria momentánea rojiblanca. Dos quiebros y disparo colosal para batir al portero berciano.
La Ponferradina notó el tanto en contra. Desapareció, tanto que Domínguez salvó el segundo tanto rojiblanco, cuando Carbonell se quedó, cara a cara, ante la puerta berciana.
El primer cambio de Cano llegó en el minuto 62, cuando Mauro Costa entró por Hidalgo, hoy sin protagonismo. Nafti también decidió meter a un hombre gol Slavy por Vacas. Poco cambiaron las cosas, porque la escuadra rojiblanca dominaba el juego. Hasta que llegó una acción aislada, una falta a Luismi que no se pita y una cesión a Piedra que tampoco fue tal, y sanción con tiro directo a cinco metros, ligeramente desviada del centro de la portería, que ejecutó Slavy. Quedaba un cuarto de hora más la prolongación para terminar el partido.
Y en ese tiempo, Pau Mascaró que había sustituido a Fabi, minuto 80, tuvo el gol, solo, tras un pase de Carbonell, ante Domínguez, pero su tiro, muy blando, lo detuvo el meta en dos tiempos. También había entrado en juego en ese momento, Isaiah (Ramos), y Guillem (Moreno). Los rojiblancos no se conformaron con el reparto de puntos, tampoco Cano, que introdujo a Losada (Iago), en el minuto 89. El Zamora lo puso todo, pero se le escapó una victoria que mereció por su segunda parte, no brillante, pero si vigorosa y agresiva, tanto que ninguneó a una Deportiva que fue mejor, de largo, en la primera entrega.
Insisto en que el maleficio arbitral ya no proviene de Galicia, como las borrascas otoñales, porque el colegiado de esta tarde noche nació en tierras andaluzas.
Fotografías: Zamora CF
Navascués de Zubiría
El Zamora CF pierde puntos no porque sus rivales sean superiores, sino por un cierto esoterismo arbitral. Penaltis que inexistentes, que solo contempla el colegiado o, como esta tarde, una cesión a Piedra, hecho inexplicable que escapa a la razón, después de que Luismi, en esa misma acción, instantes antes, sufriera una falta en el área rojiblanca. Pues hete aquí que la ejecución de esa falta sirvió a la Deportiva para empatar un partido que se le había puesto muy complicado, cuando en la primera mitad había sido muy superior. Pudo adelantarse, pero el cancerbero rojiblanco realizó dos excelentes intervenciones. Habrá que esperar, pues, a nuevos acontecimientos, para entrar en la elite del grupo, siempre que esas decisiones, propias de Cuarto Milenio, no se conviertan en seculares.
Esta fría tarde del octubre otoñal, con un Zamora con bajas importantes -he echado en falta muchísimo a Juanje-, Cano repitió la defensa con tres centrales, los dos carrileros, con Vergés como titular, y el resto, el equipo que empató en Anduva.
El cuadro rojiblanco jugó unos prometedores diez minutos, pero, a partir de ese momento, la Ponferradina, si hacer un gran juego, fue imponiendo. Saques de esquina, de banda, faltas laterales metieron el miedo en el cuerpo a los hombres de Cano, al que De León, un ariete de dos metros de estatura, complicaba la vida a los Gorjón, Dufur y Luismi. Tardía un cuarto de hora el Zamora en acercarse a la meta de Domínguez. Pero sería Piedra el que mantuviese con vida a su equipo, cuando realizó una gran intervención en el minuto 34. La segunda jugada de ataque rojiblanca aconteció en el minuto 36, obra del dúo Hidalgo & Diego.
Durante más de media hora el juego rojiblanco lo inicia Piedra, con saques largos que siempre acababan en poder de la Deportiva, que, además, encontraba pasillos amplios en las dos bandas, porque Vergés y Diego corrían siempre detrás del cuero. Una y otra vez el Zamora caía en esa trampa, porque tampoco se fiaba de una buena salida de la pelota desde su campo, dado que Ramos y Iago tampoco encontraban la razón de su fútbol.
Tras el descanso, cambió el Zamora. No es que su fútbol enamorase, pero la Ponferradina ya no mandaba sobre el césped. Y llegó la obra maestra de Carbonell que significó la victoria momentánea rojiblanca. Dos quiebros y disparo colosal para batir al portero berciano.
La Ponferradina notó el tanto en contra. Desapareció, tanto que Domínguez salvó el segundo tanto rojiblanco, cuando Carbonell se quedó, cara a cara, ante la puerta berciana.
El primer cambio de Cano llegó en el minuto 62, cuando Mauro Costa entró por Hidalgo, hoy sin protagonismo. Nafti también decidió meter a un hombre gol Slavy por Vacas. Poco cambiaron las cosas, porque la escuadra rojiblanca dominaba el juego. Hasta que llegó una acción aislada, una falta a Luismi que no se pita y una cesión a Piedra que tampoco fue tal, y sanción con tiro directo a cinco metros, ligeramente desviada del centro de la portería, que ejecutó Slavy. Quedaba un cuarto de hora más la prolongación para terminar el partido.
Y en ese tiempo, Pau Mascaró que había sustituido a Fabi, minuto 80, tuvo el gol, solo, tras un pase de Carbonell, ante Domínguez, pero su tiro, muy blando, lo detuvo el meta en dos tiempos. También había entrado en juego en ese momento, Isaiah (Ramos), y Guillem (Moreno). Los rojiblancos no se conformaron con el reparto de puntos, tampoco Cano, que introdujo a Losada (Iago), en el minuto 89. El Zamora lo puso todo, pero se le escapó una victoria que mereció por su segunda parte, no brillante, pero si vigorosa y agresiva, tanto que ninguneó a una Deportiva que fue mejor, de largo, en la primera entrega.
Insisto en que el maleficio arbitral ya no proviene de Galicia, como las borrascas otoñales, porque el colegiado de esta tarde noche nació en tierras andaluzas.
Fotografías: Zamora CF















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