ANÁLISIS
Lesiones y decisiones arbitrales restan puntos al Zamora CF
Navascués de Zubiría
El Zamora CF carece de suerte y, además, juega casi todos sus partidos, hasta esta octava jornada, contra dos rivales: el equipo contrario y el árbitro, como se vio ayer noche. Y, para colmo de desgracias, aquellos futbolistas que más destacan, como fue Izan, en los primeros partidos de competición, y Juanje, que, con Ramos, formaba una dupla extraordinaria en la medular, padecen lesiones complicadas. Y añado que tampoco Luismi, que viene jugando como central zurdo, posición en la que muestra carencias que no aparecen en cuando actúa en la diestra, y Dufur, que todavía no se halla al cien por cien. Y un Losada que combate, desde la pretemporada, con diversos daños en su físico, que le impiden lucir como en la anterior campaña.
Por lo tanto, si la columna vertebral de la escuadra rojiblanca y el muro de la zaga se encuentran dañados por lesiones, que el equipo todavía muestre un potencial importante, capaz de hacer frente al Mirandés y a la Ponferradina lo juzgo como obra colosal. Si el Zamora, más pronto que tarde, va recuperando peones a esta partida de ajedrez, estaremos ante un conjunto que puede aspirar a todo. Quizá se deba también a la confección de una plantilla polivalente en la que todavía hay jugadores que deberían alcanzar su verdadero nivel a no tardar, como el caso de Pau Mascaró.
Se trataría ahora de seguir puntuando, mejor de tres en tres que empate tras empate. El próximo sábado toca jugar lejos de casa, donde la escuadra que dirige Óscar Cano se halla a gusto, cómoda y capacitada para salir indemne de sus rivales. Aguarda un Cacereño que, si bien no hace gran fútbol, está ahí, cerca de la elite. Veremos qué resultados se registran hoy en el grupo, cada vez más igualado, como comprobamos jornadas tras jornada. Ayer mismo, el Barakaldo devoró al Mirandés, plantilla formada para ascender de forma directa.
Y respecto a la media hora de la primera entrega de ayer, tengo que escribir que le regaló la posesión de la pelota a la Ponferradina, un gran equipo que, si le concedes campo y espacios, hace mucho daño. La reiteración de saques en largo de Piedra, quizá ante el convencimiento que el equipo era incapaz de superar las barreras blanquiazules, ya dispuestas en feudo zamorano, no se encontró mejor opción que comenzarlo todo con protagonismo del arquero rojiblanco.
La segunda parte fue muy distinta, porque se vio a otro Zamora más agresivo, más dominador del rival, más agresivo, más profundo. Carbonell marcó un golazo, pudo anotar un segundo, que habría cerrado el choque entre equipos hermanos, y Mascaró falló el que pudo ser el tanto de la victoria, quizá por elegir la opción más fina en el remate o porque lo vio tan claro que pensó que el balón ya se hallaba dentro de la portería berciana. Tres opciones y un solo gol. La Deportiva solo tuvo dos claras, salvadas por un colosal Piedra.
Veremos, convencido estoy, un gran Zamora a medida que jugadores fundamentales vayan recuperándose. Confío en que Isaiah Navarro, si regresa a un buen estado físico, haga olvidar a Juanje y que Cano siga, como gusta decir, haciendo encaje de bolillos, como las señoras de nuestro medio rural.
Fotografías: Zamora CF
Navascués de Zubiría
El Zamora CF carece de suerte y, además, juega casi todos sus partidos, hasta esta octava jornada, contra dos rivales: el equipo contrario y el árbitro, como se vio ayer noche. Y, para colmo de desgracias, aquellos futbolistas que más destacan, como fue Izan, en los primeros partidos de competición, y Juanje, que, con Ramos, formaba una dupla extraordinaria en la medular, padecen lesiones complicadas. Y añado que tampoco Luismi, que viene jugando como central zurdo, posición en la que muestra carencias que no aparecen en cuando actúa en la diestra, y Dufur, que todavía no se halla al cien por cien. Y un Losada que combate, desde la pretemporada, con diversos daños en su físico, que le impiden lucir como en la anterior campaña.
Por lo tanto, si la columna vertebral de la escuadra rojiblanca y el muro de la zaga se encuentran dañados por lesiones, que el equipo todavía muestre un potencial importante, capaz de hacer frente al Mirandés y a la Ponferradina lo juzgo como obra colosal. Si el Zamora, más pronto que tarde, va recuperando peones a esta partida de ajedrez, estaremos ante un conjunto que puede aspirar a todo. Quizá se deba también a la confección de una plantilla polivalente en la que todavía hay jugadores que deberían alcanzar su verdadero nivel a no tardar, como el caso de Pau Mascaró.
Se trataría ahora de seguir puntuando, mejor de tres en tres que empate tras empate. El próximo sábado toca jugar lejos de casa, donde la escuadra que dirige Óscar Cano se halla a gusto, cómoda y capacitada para salir indemne de sus rivales. Aguarda un Cacereño que, si bien no hace gran fútbol, está ahí, cerca de la elite. Veremos qué resultados se registran hoy en el grupo, cada vez más igualado, como comprobamos jornadas tras jornada. Ayer mismo, el Barakaldo devoró al Mirandés, plantilla formada para ascender de forma directa.
Y respecto a la media hora de la primera entrega de ayer, tengo que escribir que le regaló la posesión de la pelota a la Ponferradina, un gran equipo que, si le concedes campo y espacios, hace mucho daño. La reiteración de saques en largo de Piedra, quizá ante el convencimiento que el equipo era incapaz de superar las barreras blanquiazules, ya dispuestas en feudo zamorano, no se encontró mejor opción que comenzarlo todo con protagonismo del arquero rojiblanco.
La segunda parte fue muy distinta, porque se vio a otro Zamora más agresivo, más dominador del rival, más agresivo, más profundo. Carbonell marcó un golazo, pudo anotar un segundo, que habría cerrado el choque entre equipos hermanos, y Mascaró falló el que pudo ser el tanto de la victoria, quizá por elegir la opción más fina en el remate o porque lo vio tan claro que pensó que el balón ya se hallaba dentro de la portería berciana. Tres opciones y un solo gol. La Deportiva solo tuvo dos claras, salvadas por un colosal Piedra.
Veremos, convencido estoy, un gran Zamora a medida que jugadores fundamentales vayan recuperándose. Confío en que Isaiah Navarro, si regresa a un buen estado físico, haga olvidar a Juanje y que Cano siga, como gusta decir, haciendo encaje de bolillos, como las señoras de nuestro medio rural.
Fotografías: Zamora CF















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