LDHH
Castilla y León solo es recordada en elecciones
Francisco José Alonso Rodríguez
Ante las elecciones generales del 29 de noviembre, PANCAL-URCi reivindica una voz propia para nuestra tierra, respaldada por una historia que comenzó en 1977 y que alcanzará su 50.º aniversario en 2027.
Se acercan las elecciones generales del próximo 29 de noviembre de 2026 y, con ellas, volvemos a presenciar una situación que muchos castellanos y leoneses conocen demasiado bien: los grandes partidos nacionales vuelven a acordarse de nuestra tierra.
Estamos ya en plena precampaña electoral. Durante las próximas semanas veremos cómo los dirigentes de las grandes formaciones políticas recorren nuestras ciudades, visitan nuestros pueblos, se reúnen con agricultores y ganaderos, prometen soluciones para la despoblación, hablan de mejorar la sanidad rural y anuncian inversiones y oportunidades para nuestros jóvenes.
Castilla y León volverán a ocupar titulares, discursos y programas electorales. Pero cabe formular una pregunta que debería hacernos reflexionar: ¿qué ocurre con todas esas promesas cuando pasan las elecciones y los dirigentes regresan a sus despachos?
Desde el Partido Nacionalista de Castilla y León-Unión Reformista Ciudadana (PANCAL-URCi) consideramos que uno de los grandes problemas de nuestra comunidad es la falta de una representación política suficientemente independiente de las estrategias de los grandes partidos nacionales.
Los representantes de estas formaciones están vinculados a estructuras y ejecutivas estatales que establecen las principales directrices políticas. A nuestro juicio, esta dependencia puede provocar que las necesidades específicas de Castilla y León queden relegadas ante otros intereses y prioridades.
Y mientras los grandes partidos disputan el poder en Madrid, nuestros pueblos continúan enfrentándose a problemas que llevan demasiado tiempo esperando respuestas.
Castilla y León es una tierra de historia, cultura, tradiciones y enormes posibilidades. Pero también es una comunidad que afronta desafíos profundos que amenazan especialmente la supervivencia de su mundo rural.
La despoblación constituye una de nuestras principales preocupaciones. Son numerosos los municipios que pierden habitantes, las localidades que envejecen sin relevo generacional y los jóvenes que se ven obligados a buscar fuera las oportunidades que no encuentran en su tierra.
La sanidad rural, la atención a nuestros mayores, las dificultades para acceder a una vivienda, el mantenimiento de los servicios públicos, las infraestructuras pendientes y la falta de actividad económica en determinadas comarcas forman parte de una realidad que no puede ignorarse.
Nuestros agricultores y ganaderos necesitan condiciones que permitan garantizar la continuidad de sus explotaciones. Nuestros autónomos y pequeños comerciantes requieren un entorno que favorezca su actividad. Nuestros jóvenes necesitan empleo, vivienda y perspectivas de futuro. Y nuestros mayores merecen poder continuar viviendo dignamente en los pueblos donde han desarrollado toda su vida.
No podemos aceptar que el lugar donde vive una persona determine sus oportunidades de futuro o su acceso a los servicios esenciales. La supervivencia de nuestros municipios no puede depender de las promesas pronunciadas durante unas semanas de campaña electoral. Castilla y León necesitan políticas estables, inversiones, planificación y compromisos que se mantengan durante toda la legislatura.
En este contexto resulta necesario recordar la trayectoria histórica del Partido Nacionalista de Castilla y León.
PANCAL nació en 1977, en los primeros años de la Transición democrática española, como expresión de una corriente política que reivindicaba la identidad y los intereses propios de Castilla y León. Han transcurrido 49 años desde aquella fundación y, en 2027, se cumplirá medio siglo de su nacimiento.
PANCAL-URCi se reivindica hoy como continuador de aquella tradición política regionalista, adaptada a las circunstancias y necesidades de nuestro tiempo. No se trata, por tanto, de unas siglas surgidas únicamente ante la proximidad de unas elecciones, sino de un proyecto que reivindica unas raíces históricas vinculadas a la defensa política de Castilla y León.
La formación defiende un regionalismo cívico, integrador y constitucional, que considera plenamente compatible la defensa de nuestra identidad con la unidad de España. Defender Castilla y León no significa enfrentarse a España. Significa reivindicar el lugar que nuestra comunidad merece dentro de ella. Significa reclamar una representación política que conozca nuestros problemas, que escuche a nuestros pueblos y que sitúe las necesidades de las nueve provincias en el centro de sus prioridades. Significa también defender nuestra historia, nuestra cultura, nuestras tradiciones y el patrimonio que hemos heredado de generaciones anteriores. Y, sobre todo, significa comprender que nuestra tierra necesita futuro, no solamente memoria.
CASTILLA Y LEÓN NECESITA VOZ PROPIA, NO MÁS PROMESAS ELECTORALES PANCAL-URCi sostiene que nuestra comunidad necesita una representación política con autonomía para defender sus intereses, sin quedar permanentemente condicionada por las decisiones de las grandes ejecutivas nacionales.
La formación considera que las reivindicaciones de Castilla y León deben ocupar un lugar permanente en las Cortes Generales, independientemente de quién gobierne en cada momento. Porque los problemas de nuestros pueblos no entienden de calendarios electorales. La despoblación no desaparece cuando termina una campaña. Las dificultades de acceso a determinados servicios sanitarios no se resuelven con fotografías electorales. Y las necesidades de nuestros agricultores, ganaderos, empresarios y trabajadores no pueden quedar relegadas hasta la siguiente convocatoria.
Castilla y León no pueden continuar siendo considerada únicamente como un conjunto de provincias que aportan votos a los grandes partidos nacionales. Nuestra tierra tiene identidad, necesidades, aspiraciones y una realidad territorial que merecen atención política propia. Y esa atención debe mantenerse los 365 días del año.
EL 29 DE NOVIEMBRE, UNA OPORTUNIDAD PARA REFLEXIONAR SOBRE NUESTRO FUTURO Ante las próximas elecciones generales, PANCAL-URCi quiere trasladar a la ciudadanía un mensaje de reflexión sobre el modelo de representación política que necesita Castilla y León.
La formación reivindica su trayectoria histórica, su independencia respecto de los grandes partidos estatales y su compromiso programático con la identidad y el desarrollo de nuestra comunidad. Al mismo tiempo, considera necesario que los ciudadanos conozcan las distintas alternativas políticas, examinen sus propuestas y exijan compromisos concretos sobre los asuntos que afectan directamente a su vida cotidiana.
Es el momento de hablar seriamente de nuestros pueblos, del futuro del campo, de la sanidad, de las comunicaciones, de la vivienda, del empleo y del desarrollo económico de nuestras nueve provincias. Es también el momento de preguntarnos qué papel debe desempeñar Castilla y León en la política nacional y cómo garantizar que sus necesidades sean escuchadas y atendidas. PANCAL-URCi invita a la ciudadanía a conocer su proyecto político, sus principios y sus propuestas para Castilla y León, así como a participar en el debate sobre el futuro de nuestra comunidad.
NUESTRA TIERRA, NUESTRO COMPROMISO. A las puertas de cumplir medio siglo desde su fundación, PANCAL reivindica una idea que considera tan necesaria hoy como en 1977: Castilla y León debe contar con capacidad para defender su identidad y sus intereses dentro del conjunto de España.
Una comunidad con nueve provincias, cientos de municipios, un inmenso patrimonio histórico y cultural y una población que merece disponer de oportunidades, servicios públicos y condiciones de vida dignas. Nuestro futuro no puede quedar reducido a las estrategias de los partidos nacionales ni a las promesas que se renuevan ante cada convocatoria electoral. El próximo 29 de noviembre, los ciudadanos tendrán la oportunidad de valorar qué propuestas y compromisos consideran más adecuados para afrontar los desafíos de nuestra tierra.
Porque Castilla y León no necesita que se acuerden de ella solamente cuando llegan las elecciones. Necesita que sus problemas se escuchen, que sus derechos se defiendan y que su futuro se construya todos los días del año. Y porque el futuro de nuestros pueblos, de nuestros jóvenes, de nuestros mayores y de las generaciones venideras merece ocupar un lugar central en el debate político nacional.
POR NUESTRA TIERRA. POR NUESTROS PUEBLOS. POR NUESTRA HISTORIA Y POR NUEiSTRO FUTURO. CASTILLA Y LEÓN, CON VOZ PROPIA. “Nuestra tierra, nuestro compromiso”.
Francisco José Alonso Rodríguez. -Politólogo. - Sociólogo. - Secretario General PANCAL-URCi
Ignacio Montesinos “El Empecinado” Secretario General en Castilla y León PANCAL-URCi
Ante las elecciones generales del 29 de noviembre, PANCAL-URCi reivindica una voz propia para nuestra tierra, respaldada por una historia que comenzó en 1977 y que alcanzará su 50.º aniversario en 2027.
Se acercan las elecciones generales del próximo 29 de noviembre de 2026 y, con ellas, volvemos a presenciar una situación que muchos castellanos y leoneses conocen demasiado bien: los grandes partidos nacionales vuelven a acordarse de nuestra tierra.
Estamos ya en plena precampaña electoral. Durante las próximas semanas veremos cómo los dirigentes de las grandes formaciones políticas recorren nuestras ciudades, visitan nuestros pueblos, se reúnen con agricultores y ganaderos, prometen soluciones para la despoblación, hablan de mejorar la sanidad rural y anuncian inversiones y oportunidades para nuestros jóvenes.
Castilla y León volverán a ocupar titulares, discursos y programas electorales. Pero cabe formular una pregunta que debería hacernos reflexionar: ¿qué ocurre con todas esas promesas cuando pasan las elecciones y los dirigentes regresan a sus despachos?
Desde el Partido Nacionalista de Castilla y León-Unión Reformista Ciudadana (PANCAL-URCi) consideramos que uno de los grandes problemas de nuestra comunidad es la falta de una representación política suficientemente independiente de las estrategias de los grandes partidos nacionales.
Los representantes de estas formaciones están vinculados a estructuras y ejecutivas estatales que establecen las principales directrices políticas. A nuestro juicio, esta dependencia puede provocar que las necesidades específicas de Castilla y León queden relegadas ante otros intereses y prioridades.
Y mientras los grandes partidos disputan el poder en Madrid, nuestros pueblos continúan enfrentándose a problemas que llevan demasiado tiempo esperando respuestas.
Castilla y León es una tierra de historia, cultura, tradiciones y enormes posibilidades. Pero también es una comunidad que afronta desafíos profundos que amenazan especialmente la supervivencia de su mundo rural.
La despoblación constituye una de nuestras principales preocupaciones. Son numerosos los municipios que pierden habitantes, las localidades que envejecen sin relevo generacional y los jóvenes que se ven obligados a buscar fuera las oportunidades que no encuentran en su tierra.
La sanidad rural, la atención a nuestros mayores, las dificultades para acceder a una vivienda, el mantenimiento de los servicios públicos, las infraestructuras pendientes y la falta de actividad económica en determinadas comarcas forman parte de una realidad que no puede ignorarse.
Nuestros agricultores y ganaderos necesitan condiciones que permitan garantizar la continuidad de sus explotaciones. Nuestros autónomos y pequeños comerciantes requieren un entorno que favorezca su actividad. Nuestros jóvenes necesitan empleo, vivienda y perspectivas de futuro. Y nuestros mayores merecen poder continuar viviendo dignamente en los pueblos donde han desarrollado toda su vida.
No podemos aceptar que el lugar donde vive una persona determine sus oportunidades de futuro o su acceso a los servicios esenciales. La supervivencia de nuestros municipios no puede depender de las promesas pronunciadas durante unas semanas de campaña electoral. Castilla y León necesitan políticas estables, inversiones, planificación y compromisos que se mantengan durante toda la legislatura.
En este contexto resulta necesario recordar la trayectoria histórica del Partido Nacionalista de Castilla y León.
PANCAL nació en 1977, en los primeros años de la Transición democrática española, como expresión de una corriente política que reivindicaba la identidad y los intereses propios de Castilla y León. Han transcurrido 49 años desde aquella fundación y, en 2027, se cumplirá medio siglo de su nacimiento.
PANCAL-URCi se reivindica hoy como continuador de aquella tradición política regionalista, adaptada a las circunstancias y necesidades de nuestro tiempo. No se trata, por tanto, de unas siglas surgidas únicamente ante la proximidad de unas elecciones, sino de un proyecto que reivindica unas raíces históricas vinculadas a la defensa política de Castilla y León.
La formación defiende un regionalismo cívico, integrador y constitucional, que considera plenamente compatible la defensa de nuestra identidad con la unidad de España. Defender Castilla y León no significa enfrentarse a España. Significa reivindicar el lugar que nuestra comunidad merece dentro de ella. Significa reclamar una representación política que conozca nuestros problemas, que escuche a nuestros pueblos y que sitúe las necesidades de las nueve provincias en el centro de sus prioridades. Significa también defender nuestra historia, nuestra cultura, nuestras tradiciones y el patrimonio que hemos heredado de generaciones anteriores. Y, sobre todo, significa comprender que nuestra tierra necesita futuro, no solamente memoria.
CASTILLA Y LEÓN NECESITA VOZ PROPIA, NO MÁS PROMESAS ELECTORALES PANCAL-URCi sostiene que nuestra comunidad necesita una representación política con autonomía para defender sus intereses, sin quedar permanentemente condicionada por las decisiones de las grandes ejecutivas nacionales.
La formación considera que las reivindicaciones de Castilla y León deben ocupar un lugar permanente en las Cortes Generales, independientemente de quién gobierne en cada momento. Porque los problemas de nuestros pueblos no entienden de calendarios electorales. La despoblación no desaparece cuando termina una campaña. Las dificultades de acceso a determinados servicios sanitarios no se resuelven con fotografías electorales. Y las necesidades de nuestros agricultores, ganaderos, empresarios y trabajadores no pueden quedar relegadas hasta la siguiente convocatoria.
Castilla y León no pueden continuar siendo considerada únicamente como un conjunto de provincias que aportan votos a los grandes partidos nacionales. Nuestra tierra tiene identidad, necesidades, aspiraciones y una realidad territorial que merecen atención política propia. Y esa atención debe mantenerse los 365 días del año.
EL 29 DE NOVIEMBRE, UNA OPORTUNIDAD PARA REFLEXIONAR SOBRE NUESTRO FUTURO Ante las próximas elecciones generales, PANCAL-URCi quiere trasladar a la ciudadanía un mensaje de reflexión sobre el modelo de representación política que necesita Castilla y León.
La formación reivindica su trayectoria histórica, su independencia respecto de los grandes partidos estatales y su compromiso programático con la identidad y el desarrollo de nuestra comunidad. Al mismo tiempo, considera necesario que los ciudadanos conozcan las distintas alternativas políticas, examinen sus propuestas y exijan compromisos concretos sobre los asuntos que afectan directamente a su vida cotidiana.
Es el momento de hablar seriamente de nuestros pueblos, del futuro del campo, de la sanidad, de las comunicaciones, de la vivienda, del empleo y del desarrollo económico de nuestras nueve provincias. Es también el momento de preguntarnos qué papel debe desempeñar Castilla y León en la política nacional y cómo garantizar que sus necesidades sean escuchadas y atendidas. PANCAL-URCi invita a la ciudadanía a conocer su proyecto político, sus principios y sus propuestas para Castilla y León, así como a participar en el debate sobre el futuro de nuestra comunidad.
NUESTRA TIERRA, NUESTRO COMPROMISO. A las puertas de cumplir medio siglo desde su fundación, PANCAL reivindica una idea que considera tan necesaria hoy como en 1977: Castilla y León debe contar con capacidad para defender su identidad y sus intereses dentro del conjunto de España.
Una comunidad con nueve provincias, cientos de municipios, un inmenso patrimonio histórico y cultural y una población que merece disponer de oportunidades, servicios públicos y condiciones de vida dignas. Nuestro futuro no puede quedar reducido a las estrategias de los partidos nacionales ni a las promesas que se renuevan ante cada convocatoria electoral. El próximo 29 de noviembre, los ciudadanos tendrán la oportunidad de valorar qué propuestas y compromisos consideran más adecuados para afrontar los desafíos de nuestra tierra.
Porque Castilla y León no necesita que se acuerden de ella solamente cuando llegan las elecciones. Necesita que sus problemas se escuchen, que sus derechos se defiendan y que su futuro se construya todos los días del año. Y porque el futuro de nuestros pueblos, de nuestros jóvenes, de nuestros mayores y de las generaciones venideras merece ocupar un lugar central en el debate político nacional.
POR NUESTRA TIERRA. POR NUESTROS PUEBLOS. POR NUESTRA HISTORIA Y POR NUEiSTRO FUTURO. CASTILLA Y LEÓN, CON VOZ PROPIA. “Nuestra tierra, nuestro compromiso”.
Francisco José Alonso Rodríguez. -Politólogo. - Sociólogo. - Secretario General PANCAL-URCi
Ignacio Montesinos “El Empecinado” Secretario General en Castilla y León PANCAL-URCi
















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