Miércoles, 21 de Octubre de 2026

Manuel Herrero Alonso
Miércoles, 21 de Octubre de 2026
DENUNCIA

El estado del arroyo Valderrey ahora que el cauce está seco

La CHD asegura que no existen obstáculos ni acumulaciones preocupantes, pero ramas, árboles, vegetación seca y basura permanecen en el cauce a su paso por Olivares. Retirarlos ahora es más sencillo que esperar a que vuelva el agua

El arroyo Valderrey, conocido también en Zamora como arroyo de Valorio, presenta a su paso por el barrio de Olivares una situación que, cuando menos, aconseja volver a comprobar el estado de su cauce.

 

La Confederación Hidrográfica del Duero ha respondido recientemente a un escrito en el que se advertía de su deficiente estado y de la presencia de suciedad y residuos retenidos entre las ramificaciones existentes en su interior. La CHD señala que la Guardería Fluvial inspeccionó el tramo el pasado 2 de septiembre y que entonces no apreció obstáculos que dificultasen el desagüe, acumulaciones de vegetación o residuos susceptibles de provocar un desbordamiento ni una situación de colmatación. Sin embargo, basta recorrer ahora el cauce a su paso por Olivares para encontrar una imagen que aconseja, al menos, una nueva comprobación.

 

El arroyo está seco y en su interior pueden observarse ramificaciones, restos de vegetación e incluso chopos que han crecido en el propio cauce y que, evidentemente, no han aparecido de un día para otro. Entre ellos permanecen retenidas espadañas secas y otros restos naturales, pero también basura común: botes, bolsas, papeles y otros residuos que han podido ser arrojados directamente o arrastrados por el viento.

 

Conviene no confundir las cosas. Nadie reclama un desbroce indiscriminado ni la eliminación de la vegetación natural de ribera. La propia CHD recuerda, con razón, que forma parte del ecosistema fluvial y cumple importantes funciones ambientales. Pero una cosa es proteger esa vegetación y otra aceptar como parte del paisaje bolsas, botes y papeles atrapados entre ramas y árboles.

 

Y la cuestión va más allá de la imagen que ofrece el arroyo. Cuando vuelva el agua, esos residuos serán más difíciles de retirar y parte de ellos podrá ser arrastrada aguas abajo hasta acabar en el Duero. Lo que hoy puede recogerse con relativa facilidad mañana puede convertirse en basura viajando con la corriente.

 

Más importante aún es mantener la capacidad de desagüe. Ante lluvias intensas o una avenida importante, ramas, troncos, vegetación muerta y residuos pueden convertirse en puntos de retención de nuevos materiales y favorecer obstrucciones. Eso no significa afirmar que vaya a producirse una inundación, pero sí recordar algo elemental, cuanto más dificultado esté el paso del agua, mayor puede ser el problema si llega un caudal importante. Y en un tramo que discurre por el barrio de Olivares, prevenir un posible desbordamiento debería ser motivo suficiente para no esperar a comprobar qué ocurre cuando vuelva el agua.

 

Resulta además significativo que la propia Confederación deje abierta en su respuesta la posibilidad de actuar si se constatasen residuos, elementos obstructivos o acumulaciones de vegetación muerta que comprometiesen la funcionalidad del cauce. Quizá no haga falta esperar a que esa funcionalidad se vea comprometida para comprobar si existen. Y pocas ocasiones habrá mejores que esta. El cauce está seco y permite observar y retirar selectivamente aquello que resulte necesario sin confundir una limpieza razonable con la eliminación de la vegetación de ribera.

 

La CHD recuerda además que las actuaciones ordinarias de conservación y mantenimiento en los cauces situados en espacios materialmente urbanos corresponden, con carácter general, a la administración municipal, y menciona una intervención realizada por el Ayuntamiento de Zamora en enero de 2025. Por tanto, no debería ser necesario iniciar una discusión sobre quién retira cada rama, cada bolsa o cada bote. Ahora se puede prevenir. Después quizá haya que solucionar.

 

Porque si llega una avenida importante y una acumulación de ramas, vegetación o residuos dificulta el desagüe a su paso por Olivares, o si la corriente arrastra toda esa basura aguas abajo hasta el Duero, de poco servirá discutir entonces si en septiembre se consideró que el estado del arroyo era adecuado. Quizá sea tan sencillo como eso, que quienes tienen la responsabilidad de conservarlo aprovechen que el cauce está seco, miren hacia él y no hacia otro lado.

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