REFLEXIONES POÍTICAS
Mi lectura de las listas del PP para las legislativas
Eugenio-Jesús de Ávila
La doctora Chimeno, mujer de gran prestigio en el mundo de la Medicina, ha sido, para este escribidor, la gran sorpresa de las listas del Partido Popular de Zamora a las legislativas. Ahora bien, si Feijóo ganara las elecciones y pudiera formar gobierno, intuyo que no ejercerá como diputada, sino que terminará como secretaria de Estado en Sanidad o directora general. Y así lo pienso porque Martínez-Maíllo, de no ser así, correría peligro de perder asiento en la Cámara Baja. Y lo escribo augurando que los tres diputados por nuestra provincia se los repartirán entre PP, el más votado; PSOE y Vox, subiendo con enorme fuerza según encuestas, que volvería a contar con un representante en el Congreso de los Diputados.
No concibo un PP sin el abogado zamorano en la gran política. En la última legislatura combatió dialécticamente, con éxito, con gentes como Zapatero o Marlaska, por citar a dos de los sanchistas más señalados. Todavía es joven, pero con enorme experiencia, para cortarse la coleta política. Además, supongo que Mariano Rajoy, el que más confío en su capacidad, también le habrá recomendado al actual presidente del Partido Popular.
He criticado, en varios artículos, a Martínez-Maíllo, porque fue un político, con enorme poder, muy cicatero con nuestra ciudad y provincia. Pudo haber sido el Carlos Pinilla de la democracia, pero pasó por el cargo como si no hubiera sido hijo de estas tierras. No recuerdo ni una sola inversión de los ejecutivos del ahora registrador de la propiedad en Zamora durante dos legislaturas. Ahí sigue esperando la transformación de la autovía de la N-122 entre la capital de la provincia y la frontera de la hermana nación lusa. PSOE y PP nos vienen toreando con esta infraestructura desde el primer gobierno de Zapatero, pantera rosa del socialismo. En verdad, el leonés, no nos dio nada, teniéndolo todo.
Por lo demás, el PP de Zamora sigue siendo el de casi toda la vida. Elvira Velasco, candidata ahora al Senado, ampara así el futuro de su carrera política, ante una posible derrota a la Alcaldía del Ayuntamiento de la capital. A Ramajo se le desplaza al Senado. Se le ha dado poco juego en el Congreso de los Diputados. Barrios sigue en este chollo de la res pública casi desde que hizo la Primera Comunión, caso parecido al de Fernández Blanco en el PSOE.
Las gentes zamoranas, tan pusilánimes y apáticas, volverán a votar por inercia, porque las candidaturas del PP y del PSOE no me parecen la alegría de la huerta. No podemos esperar, tan necesarias, esenciales, vitales, fuertes inversiones del Estado de personas que, hasta la fecha, después de décadas en la política, se olvidaron de su patria de nacencia en el que antaño -me temo que desde Pericles y su hetera Aspasia- fue un noble arte. Edmond Thiaudière matizó: “La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular».
C’est la vie, ahora que allende los Pirineos, Francia sufre la resurrección del trotskismo: ayer y anteayer hablé de embellecer Zamora, hoy escribí de otra belleza, hacer política. Hete aquí que ya no conozco artistas que esculpan en mármol y pinten al óleo la res pública.
Eugenio-Jesús de Ávila
La doctora Chimeno, mujer de gran prestigio en el mundo de la Medicina, ha sido, para este escribidor, la gran sorpresa de las listas del Partido Popular de Zamora a las legislativas. Ahora bien, si Feijóo ganara las elecciones y pudiera formar gobierno, intuyo que no ejercerá como diputada, sino que terminará como secretaria de Estado en Sanidad o directora general. Y así lo pienso porque Martínez-Maíllo, de no ser así, correría peligro de perder asiento en la Cámara Baja. Y lo escribo augurando que los tres diputados por nuestra provincia se los repartirán entre PP, el más votado; PSOE y Vox, subiendo con enorme fuerza según encuestas, que volvería a contar con un representante en el Congreso de los Diputados.
No concibo un PP sin el abogado zamorano en la gran política. En la última legislatura combatió dialécticamente, con éxito, con gentes como Zapatero o Marlaska, por citar a dos de los sanchistas más señalados. Todavía es joven, pero con enorme experiencia, para cortarse la coleta política. Además, supongo que Mariano Rajoy, el que más confío en su capacidad, también le habrá recomendado al actual presidente del Partido Popular.
He criticado, en varios artículos, a Martínez-Maíllo, porque fue un político, con enorme poder, muy cicatero con nuestra ciudad y provincia. Pudo haber sido el Carlos Pinilla de la democracia, pero pasó por el cargo como si no hubiera sido hijo de estas tierras. No recuerdo ni una sola inversión de los ejecutivos del ahora registrador de la propiedad en Zamora durante dos legislaturas. Ahí sigue esperando la transformación de la autovía de la N-122 entre la capital de la provincia y la frontera de la hermana nación lusa. PSOE y PP nos vienen toreando con esta infraestructura desde el primer gobierno de Zapatero, pantera rosa del socialismo. En verdad, el leonés, no nos dio nada, teniéndolo todo.
Por lo demás, el PP de Zamora sigue siendo el de casi toda la vida. Elvira Velasco, candidata ahora al Senado, ampara así el futuro de su carrera política, ante una posible derrota a la Alcaldía del Ayuntamiento de la capital. A Ramajo se le desplaza al Senado. Se le ha dado poco juego en el Congreso de los Diputados. Barrios sigue en este chollo de la res pública casi desde que hizo la Primera Comunión, caso parecido al de Fernández Blanco en el PSOE.
Las gentes zamoranas, tan pusilánimes y apáticas, volverán a votar por inercia, porque las candidaturas del PP y del PSOE no me parecen la alegría de la huerta. No podemos esperar, tan necesarias, esenciales, vitales, fuertes inversiones del Estado de personas que, hasta la fecha, después de décadas en la política, se olvidaron de su patria de nacencia en el que antaño -me temo que desde Pericles y su hetera Aspasia- fue un noble arte. Edmond Thiaudière matizó: “La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular».
C’est la vie, ahora que allende los Pirineos, Francia sufre la resurrección del trotskismo: ayer y anteayer hablé de embellecer Zamora, hoy escribí de otra belleza, hacer política. Hete aquí que ya no conozco artistas que esculpan en mármol y pinten al óleo la res pública.















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