Redacción
Sábado, 24 de Octubre de 2026
1ª RFEF

Un Zamora CF paupérrimo y sin alma cae en Cáceres (1-0)

El Zamora CF realizó su peor partido de esta temporada ante un equipo del montón que ya suma 15 puntos. No perdieron los rojiblancos por méritos del Cacereño, que me pareció un equipo agresivo, valiente, luchador y con un fútbol rudimentario: cualquier falta desde la medular se lanzaba al área. Y, eso sí, listo para aprovechar los errores en la entrega de la medular, donde solo se salvó un extraordinario Juanje. Hoy, Cano dejó la defensa con tres centrales para dejar solos a Luismi y Dufur, mientras Guillem y José Albert ocuparon los laterales, si bien con más querencia por el ataque que por la defensa.

 

Primer cuarto de hora mandón del Zamora, pero, a partir de ese momento, quizá coincidiendo con la desaparición de Ramos, el Cacereño fue disputándole la pelota a los rojiblancos, sin que tampoco mostrara demasiado peligro, porque los verdiblancos concebían su fútbol con faltas lanzadas desde la medular, que la zaga resolvió sin problemas.

 

Pero la última media hora de la primera entrega aburrió al aficionado con más fe en el fútbol. Ni unos ni otros realizaron méritos para marcharse al vestuario con una ventaja mínima.

 

Como El Zamora jugó sin extremos, porque Pau Mascaró no realizó ni un regate hacia adentro ni un centro al área, ni tampoco Mauro Costas, más preocupado de la ayuda al centro del campo que de profundizar, no debería extrañar ese paupérrimo fútbol de la primera entrega.

 

Para colmo de males, la lesión de Carbonell -a la hora de redactar esta crónica no sé la razón de quedarse en los vestuarios al concluir la primera mitad- privaba al Zamora de su hombre más peligroso. Pau Mascaró pasó al centro del ataque y Fabi sustituyó al ariete madrileño. El resto del equipo, el mismo.

 

Y la segunda parte me pareció de lo peor que he visto en toda la temporada, y eso que ha habido momentos horrorosos. Ni una acción de ataque digna de tal nombre, con un Cacereño que se lo fue creyendo ante el paupérrimo fútbol de los rojiblancos. Iker Piedra salvó al Zamora de encajar un par de goles antes de encajar el tanto de Monerris, en el minuto 72, que volvió loca a la zaga visitante. A la hora de partido, el técnico granadino ya había realizado sus dos primeros cambios, porque su equipo daba pena, se arrastraba por el campo, si exceptuamos a Juanje y los centrales. Salieron Isaiah por Costa y Erik por Hildalgo.  Pero la escuadra zamorana siguió mostrando una imagen tristísima.

 

En el minuto 77, Ramos, que apenas apareció en todo el partido, salvo en el primer cuarto de hora, dejó el césped para ser sustituido por Vergés. Entonces ya perdía el Zamora que, además, demostraba una impotencia futbolística descomunal, salvo, insisto, las arrancadas de Juanje. Y así se llegó a la prolongación, donde Erik Gómez tuvo una oportunidad clarísima de marcar, solo ante Diego. Pudo haber parado el balón y lanzarlo donde quisiera, pero se precipitó en el disparo.

 

Y si el Zamora dio tristeza ajena, más todavía hasta llegar a la amargura con la expulsión de Isaiah Navarro por doble cartulina amarilla.

 

Si la lesión de Carbonell es grave, el Zamora se encontrará sin un solo delantero con currículum. Y así es imposible ganar.

 

He vivido derrotas honrosas, con sabor a victorias, pero la que hoy ha sufrido el Zamora en Cáceres la juzgo como indigna.

 

Fotografías: Zamora CF

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