POLITOLOGÍA
Sobre fascismos y fascistas: hablar con propiedad
Eugenio-Jesús de Ávila
Ya sucedió en 1933, tras la dura derrota del PSOE y partidos republicanos, siempre minoritarios, excepción hecha del Radical de Lerroux, en las elecciones de noviembre de ese año citado. Ahora, desde hace unos meses, ministros de esta gobernanza y miembros de partidos neocomunistas, de extracción pequeño burguesa, muchos funcionarios de la administración, hablan y hablan de fascismo que viene, que amenaza, ideología de la que la gente del común sabe muy poco y apenas relaciona, si se quiere, si se afina mucho, con el franquismo. Afirmo que Franco no fue fascista; la Falange, tampoco, tan solo un lavado exterior. Admiraba, por cierto, a la CNT, de ahí los colores de su bandera, aunque dispuestos de otra forma geométrica: negro y rojo. Y, por supuesto, el Partido de Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes nunca fue fascista.
El fascismo es obra de un italiano, Mussolini, militante del PSI, en concreto de su rama más radical, la más izquierdista, que abandona, porque, según su criterio, se había aburguesado. Aquí, en España, en los años 30, se copian algunas ideas de nazis y fascistas italianos. Pero los falangistas nunca renegaron de su fe católica, cuya doctrina política siempre estuvo vinculada a esta tradición religiosa.
La Falange de ahora aboga por la salida de la Unión Europea, de la moneda común, el euro, y de la OTAN. Como si fuera un partido radical de extrema izquierda, antisistema.
Por lo que respecta a la economía, exigen la nacionalización de la Banca y el crédito, de todos los sectores estratégicos, con control absoluto de las comunicaciones, transportes, energía, industria militar…¿A qué otra ideología me recuerda esta ambición maximalista?
Por supuesto, la unidad nacional es sagrada para la Falange: España es una y no se acepta otra realidad. Aquí ya existen discrepancia con los ultras comunistas.
Pero voy a seguir profundizando en el ideario fascista, en su génesis, en el origen. Vayamos a Italia hace más de un siglo. Veamos: Programa de San Sepolcro, publicado por Il Popolo d’Italia el 6 de junio de 1919.
Problemas políticos
El sufragio universal con escrutinio de listas regionales con una representación proporcional, el derecho de voto y que puedan ser elegidas las mujeres.
-La disminución de la edad mínima a 18 años y la de los diputados, a 25 años.
-La abolición del Senado.
-La convocatoria de una Asamblea nacional por un plazo de tres años, cuya primera tarea será la de establecer la forma constitucional del Estado.
-La formación de un Consejo Nacional de trabajadores técnicos, de la industria, del transporte, la higiene social, de las comunicaciones etc. Electo por la colectividad profesional o por ocupación, con poderes legislativos y derecho de elegir un comisario general con poderes de ministro.
Problemas sociales
-La promulgación de una ley de Estado que dé a todos los trabajadores una jornada legal de ocho horas de trabajo.
-Salarios mínimos.
-La participación de los representantes de los trabajadores en el funcionamiento técnico de las industrias.
-La administración de las industrias y servicios públicos por las mismas organizaciones proletarias.
-La rápida y completa sistematización de los servicios ferroviarios y todas las compañías del transporte.
-Una modificación necesaria del proyecto de ley de seguridad de invalidez y de jubilación, en que se disminuya el límite de edad propuesto de 65 a 55 años.
Problema financiero:
Un fuerte impuesto extraordinario sobre el capital con carácter progresivo que tenga la forma de una verdadera expropiación de todas las riquezas.
La confiscación de todos los bienes de las congregaciones religiosas y la abolición de todas las bulas episcopales que constituyen una enorme responsabilidad para la Nación y un privilegio para unos pocos…
Esta es la ideología fascista. Por lo tanto, se colige de lo escrito, de su programa inaugural, su lejanía del liberalismo, su antítesis ideológica. Todo partido español que defienda que el Estado adelgace sus inversiones públicas, que apueste más por liberalizar la economía, menos impuestos, menos gasto público, nunca podrá ser calificado como fascista. Craso error politológico.
Por supuesto, en todo estado fascista y comunista no habría libertad de prensa, ni elecciones, ni sindicatos como se entienden en las naciones democráticas.
La toma del poder de fascistas y comunistas acontecerá cuando exista un caos social extraordinario, pocas veces por elecciones democráticas, siempre a través de la violencia. De hecho, los bolcheviques dieron un golpe de estado contra la Duma -Parlamento Ruso tras acabar con la monarquía en la Revolución de Febrero de 1917. El partido de Lenin solo fue el cuarto más votado en las elecciones democráticas de ese mismo año.
Por último: calificaría de extrema derecha a aquellos partidos que anhelan la destrucción del sistema. Verbigracia, en España, acabar con la democracia de 1978.
Si usted ignoraba la cosmovisión ideológica del fascismo, ya cuenta con elementos de juicio para diferenciar el fascismo del liberalismo y de los partidos que aceptan el juego democrático dentro de un sistema liberal capitalista, como sucede en Francia, Alemania, Italia, Inglaterra y otras naciones europeas o americanas, ya con monarquías constitucionales o repúblicas.
Ahora bien, cabría preguntarse si muchas gentes que se creen de izquierdas extremas firmarían el programa de San Sepolcro o Manifiesto de los Fasces Italianos de Combate o Manifiesto Fascista.
¡Ah, se me olvidaba! Josep Dencàs, consejero de Gobernación de la Generalidad (ERC), tras el golpe de Estado del 6 de octubre de 1934, escapó por las alcantarillas para cruzar la frontera y huir hacia Francia, trasladándose posteriormente a Italia, donde se refugió en la sede del Partido Fascista en Roma. No debe olvidarse que este golpista pertenecía a la misma formación que Rufián.
Eugenio-Jesús de Ávila
Ya sucedió en 1933, tras la dura derrota del PSOE y partidos republicanos, siempre minoritarios, excepción hecha del Radical de Lerroux, en las elecciones de noviembre de ese año citado. Ahora, desde hace unos meses, ministros de esta gobernanza y miembros de partidos neocomunistas, de extracción pequeño burguesa, muchos funcionarios de la administración, hablan y hablan de fascismo que viene, que amenaza, ideología de la que la gente del común sabe muy poco y apenas relaciona, si se quiere, si se afina mucho, con el franquismo. Afirmo que Franco no fue fascista; la Falange, tampoco, tan solo un lavado exterior. Admiraba, por cierto, a la CNT, de ahí los colores de su bandera, aunque dispuestos de otra forma geométrica: negro y rojo. Y, por supuesto, el Partido de Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes nunca fue fascista.
El fascismo es obra de un italiano, Mussolini, militante del PSI, en concreto de su rama más radical, la más izquierdista, que abandona, porque, según su criterio, se había aburguesado. Aquí, en España, en los años 30, se copian algunas ideas de nazis y fascistas italianos. Pero los falangistas nunca renegaron de su fe católica, cuya doctrina política siempre estuvo vinculada a esta tradición religiosa.
La Falange de ahora aboga por la salida de la Unión Europea, de la moneda común, el euro, y de la OTAN. Como si fuera un partido radical de extrema izquierda, antisistema.
Por lo que respecta a la economía, exigen la nacionalización de la Banca y el crédito, de todos los sectores estratégicos, con control absoluto de las comunicaciones, transportes, energía, industria militar…¿A qué otra ideología me recuerda esta ambición maximalista?
Por supuesto, la unidad nacional es sagrada para la Falange: España es una y no se acepta otra realidad. Aquí ya existen discrepancia con los ultras comunistas.
Pero voy a seguir profundizando en el ideario fascista, en su génesis, en el origen. Vayamos a Italia hace más de un siglo. Veamos: Programa de San Sepolcro, publicado por Il Popolo d’Italia el 6 de junio de 1919.
Problemas políticos
El sufragio universal con escrutinio de listas regionales con una representación proporcional, el derecho de voto y que puedan ser elegidas las mujeres.
-La disminución de la edad mínima a 18 años y la de los diputados, a 25 años.
-La abolición del Senado.
-La convocatoria de una Asamblea nacional por un plazo de tres años, cuya primera tarea será la de establecer la forma constitucional del Estado.
-La formación de un Consejo Nacional de trabajadores técnicos, de la industria, del transporte, la higiene social, de las comunicaciones etc. Electo por la colectividad profesional o por ocupación, con poderes legislativos y derecho de elegir un comisario general con poderes de ministro.
Problemas sociales
-La promulgación de una ley de Estado que dé a todos los trabajadores una jornada legal de ocho horas de trabajo.
-Salarios mínimos.
-La participación de los representantes de los trabajadores en el funcionamiento técnico de las industrias.
-La administración de las industrias y servicios públicos por las mismas organizaciones proletarias.
-La rápida y completa sistematización de los servicios ferroviarios y todas las compañías del transporte.
-Una modificación necesaria del proyecto de ley de seguridad de invalidez y de jubilación, en que se disminuya el límite de edad propuesto de 65 a 55 años.
Problema financiero:
Un fuerte impuesto extraordinario sobre el capital con carácter progresivo que tenga la forma de una verdadera expropiación de todas las riquezas.
La confiscación de todos los bienes de las congregaciones religiosas y la abolición de todas las bulas episcopales que constituyen una enorme responsabilidad para la Nación y un privilegio para unos pocos…
Esta es la ideología fascista. Por lo tanto, se colige de lo escrito, de su programa inaugural, su lejanía del liberalismo, su antítesis ideológica. Todo partido español que defienda que el Estado adelgace sus inversiones públicas, que apueste más por liberalizar la economía, menos impuestos, menos gasto público, nunca podrá ser calificado como fascista. Craso error politológico.
Por supuesto, en todo estado fascista y comunista no habría libertad de prensa, ni elecciones, ni sindicatos como se entienden en las naciones democráticas.
La toma del poder de fascistas y comunistas acontecerá cuando exista un caos social extraordinario, pocas veces por elecciones democráticas, siempre a través de la violencia. De hecho, los bolcheviques dieron un golpe de estado contra la Duma -Parlamento Ruso tras acabar con la monarquía en la Revolución de Febrero de 1917. El partido de Lenin solo fue el cuarto más votado en las elecciones democráticas de ese mismo año.
Por último: calificaría de extrema derecha a aquellos partidos que anhelan la destrucción del sistema. Verbigracia, en España, acabar con la democracia de 1978.
Si usted ignoraba la cosmovisión ideológica del fascismo, ya cuenta con elementos de juicio para diferenciar el fascismo del liberalismo y de los partidos que aceptan el juego democrático dentro de un sistema liberal capitalista, como sucede en Francia, Alemania, Italia, Inglaterra y otras naciones europeas o americanas, ya con monarquías constitucionales o repúblicas.
Ahora bien, cabría preguntarse si muchas gentes que se creen de izquierdas extremas firmarían el programa de San Sepolcro o Manifiesto de los Fasces Italianos de Combate o Manifiesto Fascista.
¡Ah, se me olvidaba! Josep Dencàs, consejero de Gobernación de la Generalidad (ERC), tras el golpe de Estado del 6 de octubre de 1934, escapó por las alcantarillas para cruzar la frontera y huir hacia Francia, trasladándose posteriormente a Italia, donde se refugió en la sede del Partido Fascista en Roma. No debe olvidarse que este golpista pertenecía a la misma formación que Rufián.













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