MACROPLANTAS
Llamamiento vecinal para defender la tierra con una reunión abierta en Torres del Carrizal
En la reunión se tratará de conocer los grandes proyectos industriales y energéticos planteados en la zona, compartir inquietudes y buscar soluciones
Torres del Carrizal acogerá el jueves 5 de noviembre, a las 18:45, en la Sala Multiusos, una reunión abierta para conocer los grandes proyectos industriales y energéticos planteados en la zona, compartir inquietudes y buscar soluciones. Las organizaciones convocantes hacen un llamamiento especial al sector agrario.
La Plataforma Vecinal en Defensa de Tierra del Pan y la Asociación Defendiendo lo Vacío del Alfoz de Toro convocan a los vecinos a una reunión en la Sala Multiusos de Torres del Carrizal para abordar cómo pueden afectar a sus vidas el centro de datos de Monfarracinos, sus infraestructuras asociadas y la creciente concentración de grandes proyectos industriales y energéticos en el entorno.
La convocatoria nace de una preocupación que va más allá de una instalación concreta: qué futuro se está decidiendo para Zamora, quién toma esas decisiones y qué voz tienen quienes viven y trabajan aquí.
El centro de datos Hiperescalar y su térmica asociada, con 24 chimeneas de 30 metros de altura; el proyecto de hidrógeno Grulla; el complejo de e-metanol de Reolum Monfarracinos Green, con producción de hidrógeno y utilización de biomasa; las grandes extensiones de placas solares, los aerogeneradores, las baterías y las líneas eléctricas forman parte del escenario que se expondrá durante el encuentro. Las organizaciones reclaman que se analice qué supondría la acumulación de estas instalaciones sobre un mismo territorio.
El agua, la tierra fértil y los recursos del campo tienen límites. Solo el proyecto de Reolum anuncia una necesidad de 120.000 toneladas de biomasa herbácea al año, según la propia promotora. Una demanda que lleva a los colectivos a preguntar de dónde procederá esa materia prima y cómo se garantizará que su aprovechamiento no perjudique los usos agrarios ni la conservación de los suelos. A ello se añade la preocupación por el agua que necesitarían las distintas industrias y por la superficie que dejaría de estar disponible para cultivar.
Zamora no es un mapa vacío donde grandes empresas y fondos de inversión puedan dibujar sus negocios desde lejos. Aquí hay pueblos, agricultores, ganaderos, familias y personas que quieren seguir viviendo de su trabajo.
El problema de fondo es un modelo que amenaza con poner el territorio al servicio de intereses ajenos, mientras deja aquí la presión sobre los recursos y las consecuencias ambientales. Las inversiones millonarias anunciadas no garantizan por sí solas bienestar para la población y exigimos que se explique qué empleo estable, qué actividad local y qué beneficios duraderos quedarían realmente en los municipios.
El llamamiento se dirige de manera especial a agricultores y ganaderos, pero también a toda la ciudadanía para que acompañe y defienda al sector. El campo es uno de los pilares de la economía zamorana: sostiene familias, mueve negocios y mantiene vivos nuestros pueblos. Las organizaciones alertan de la competencia que estas industrias pueden generar por el suelo, el agua y los recursos agrarios, incluida la paja, y reclaman políticas que protejan la capacidad de seguir produciendo alimentos.
Si debilitamos a quienes nos alimentan, nos hacemos más dependientes de lo que llegue de fuera, de los precios que se fijen lejos y del coste de transportarlo. Cuidar el campo también es cuidar nuestra mesa y nuestra economía.
Las entidades consideran que buena parte de las instituciones no está a la altura de lo que exige esta situación. Reclaman información comprensible, una evaluación conjunta de los impactos con una perspectiva territorial, escucha a los vecinos y una defensa efectiva de las actividades que ya sostienen el territorio. Necesitamos instituciones que se impliquen y que expliquen cómo van a proteger el agua, la tierra y el futuro de nuestros pueblos.
La convocatoria se ha difundido en Andavías, Aspariegos, Coreses, Cubillos, Molacillos, Monfarracinos, Montamarta, Moreruela de los Infanzones, Muelas del Pan, Palacios del Pan, Torres del Carrizal, Villalube y Zamora, y está abierta a cualquier persona interesada, viva donde viva.
La reunión será un espacio para explicar los proyectos, plantear preguntas, resolver dudas, compartir preocupaciones y buscar soluciones entre todos. Para acudir basta con querer saber qué está pasando y cómo puede afectar a nuestra vida cotidiana.
Queremos una Zamora viva, que avance sin destruir lo que la sostiene. El futuro de esta tierra también tiene que contar con quienes la habitamos, y el modelo que nos están imponiendo no está contando con nosotros, los que aquí vivimos. No aceptamos un modelo impuesto desde fuera y de espaldas a nuestros pueblos. Que marcharse de Zamora sea una opción y no una obligación.

Torres del Carrizal acogerá el jueves 5 de noviembre, a las 18:45, en la Sala Multiusos, una reunión abierta para conocer los grandes proyectos industriales y energéticos planteados en la zona, compartir inquietudes y buscar soluciones. Las organizaciones convocantes hacen un llamamiento especial al sector agrario.
La Plataforma Vecinal en Defensa de Tierra del Pan y la Asociación Defendiendo lo Vacío del Alfoz de Toro convocan a los vecinos a una reunión en la Sala Multiusos de Torres del Carrizal para abordar cómo pueden afectar a sus vidas el centro de datos de Monfarracinos, sus infraestructuras asociadas y la creciente concentración de grandes proyectos industriales y energéticos en el entorno.
La convocatoria nace de una preocupación que va más allá de una instalación concreta: qué futuro se está decidiendo para Zamora, quién toma esas decisiones y qué voz tienen quienes viven y trabajan aquí.
El centro de datos Hiperescalar y su térmica asociada, con 24 chimeneas de 30 metros de altura; el proyecto de hidrógeno Grulla; el complejo de e-metanol de Reolum Monfarracinos Green, con producción de hidrógeno y utilización de biomasa; las grandes extensiones de placas solares, los aerogeneradores, las baterías y las líneas eléctricas forman parte del escenario que se expondrá durante el encuentro. Las organizaciones reclaman que se analice qué supondría la acumulación de estas instalaciones sobre un mismo territorio.
El agua, la tierra fértil y los recursos del campo tienen límites. Solo el proyecto de Reolum anuncia una necesidad de 120.000 toneladas de biomasa herbácea al año, según la propia promotora. Una demanda que lleva a los colectivos a preguntar de dónde procederá esa materia prima y cómo se garantizará que su aprovechamiento no perjudique los usos agrarios ni la conservación de los suelos. A ello se añade la preocupación por el agua que necesitarían las distintas industrias y por la superficie que dejaría de estar disponible para cultivar.
Zamora no es un mapa vacío donde grandes empresas y fondos de inversión puedan dibujar sus negocios desde lejos. Aquí hay pueblos, agricultores, ganaderos, familias y personas que quieren seguir viviendo de su trabajo.
El problema de fondo es un modelo que amenaza con poner el territorio al servicio de intereses ajenos, mientras deja aquí la presión sobre los recursos y las consecuencias ambientales. Las inversiones millonarias anunciadas no garantizan por sí solas bienestar para la población y exigimos que se explique qué empleo estable, qué actividad local y qué beneficios duraderos quedarían realmente en los municipios.
El llamamiento se dirige de manera especial a agricultores y ganaderos, pero también a toda la ciudadanía para que acompañe y defienda al sector. El campo es uno de los pilares de la economía zamorana: sostiene familias, mueve negocios y mantiene vivos nuestros pueblos. Las organizaciones alertan de la competencia que estas industrias pueden generar por el suelo, el agua y los recursos agrarios, incluida la paja, y reclaman políticas que protejan la capacidad de seguir produciendo alimentos.
Si debilitamos a quienes nos alimentan, nos hacemos más dependientes de lo que llegue de fuera, de los precios que se fijen lejos y del coste de transportarlo. Cuidar el campo también es cuidar nuestra mesa y nuestra economía.
Las entidades consideran que buena parte de las instituciones no está a la altura de lo que exige esta situación. Reclaman información comprensible, una evaluación conjunta de los impactos con una perspectiva territorial, escucha a los vecinos y una defensa efectiva de las actividades que ya sostienen el territorio. Necesitamos instituciones que se impliquen y que expliquen cómo van a proteger el agua, la tierra y el futuro de nuestros pueblos.
La convocatoria se ha difundido en Andavías, Aspariegos, Coreses, Cubillos, Molacillos, Monfarracinos, Montamarta, Moreruela de los Infanzones, Muelas del Pan, Palacios del Pan, Torres del Carrizal, Villalube y Zamora, y está abierta a cualquier persona interesada, viva donde viva.
La reunión será un espacio para explicar los proyectos, plantear preguntas, resolver dudas, compartir preocupaciones y buscar soluciones entre todos. Para acudir basta con querer saber qué está pasando y cómo puede afectar a nuestra vida cotidiana.
Queremos una Zamora viva, que avance sin destruir lo que la sostiene. El futuro de esta tierra también tiene que contar con quienes la habitamos, y el modelo que nos están imponiendo no está contando con nosotros, los que aquí vivimos. No aceptamos un modelo impuesto desde fuera y de espaldas a nuestros pueblos. Que marcharse de Zamora sea una opción y no una obligación.


















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