Navascués de Zubiría
Lunes, 02 de Noviembre de 2026
ANÁLISIS POSTPARTIDO

Los errores individuales, esenciales en la derrota del Zamora CF

Los rojiblancos dispararon 14 veces y se encontraron con dos postes, mientras el Fabril tiró cinco veces, tres goles y un travesaño

Navascués de Zubiría

 

Directo al corazón: la derrota del Zamora CF ante el Fabril se debió a errores individuales, no del sistema, no de planteamiento, no de diseño de su técnico. A posteriori, alguien podría argumentar que, si Cano hubiese colocado a tres centrales y dos carrileros, se habrían evitado los tantos del, para mí, flojo conjunto gallego, que solo disparo cinco veces a puerta: tres goles y un travesaño. Increíble.

 

El entrenador del Fabril, el recordado como futbolista Manuel Pablo, no trajo una propuesta interesante al Ruta de la Plata. No quiso generar fútbol desde la zaga. Tras el gol (minuto 5), su portero, Ríos se convirtió en el generador de juego de su equipo. Saque muy largo y que sus delanteros allá se las viesen y, si había alguna oportunidad, debido a errores ajenos, la aprovechasen. Los hombres de la medular gallega se dedicaron a presionar, por cierto, con dureza, a Juanje, Hidalgo y Ramos, como constructores del juego local. El técnico blanquiazul adelantó su zaga casi hasta la división de terrenos, con lo que dejó un espacio inmenso por el que la escuadra rojiblanca pudo entrar. Y así fue. Carbonell, en el minuto 8, merced a un pase en profundidad se iba solo hacia el área rival, pero fue agarrado por un central y con descaro. Un árbitro coherente y serio habría expulsado al jugador del Fabril, pero no fue el caso. Por la banda derecha, Fabi, bien servido por Ramos y Guillem, desbordó una y otra vez al lateral zurdo gallego, mientras que sus centros se remataron con diversa suerte, dos de ellos, a la madera. Y llegamos a la ucronía: lo que podría haber sido y no fue. Si el árbitro hubiese expulsado al zaguero visitante y esas dos pelotas hubieran entrado, el Zamora CF se habría impuesto al Fabril y todos satisfechos. Pero el vulgo se queda con el marcador final y se olvida de los 14 disparos a puerta efectuados por los rojiblancos, de las numerosísimas entradas por las bandas, de los saques de esquina ejecutados, del juego clásico desarrollado sobre el césped. El entrenador no cometió ningún error y realizó los cambios oportunos dado el cariz del partido. Ahora bien, ya es sabido,  los errores individuales acaban con cualquier planteamiento.

 

No hay nada importante que corregir, salvo que cada futbolista cumpla con su labor y piense más en sus acciones individuales. Tampoco forma parte de la normalidad errores tan groseros en jugadores tan poco habituados al fallo, más cercanos a la sobriedad y a la resolución de problemas en el juego.

 

Fotografía: Esteban Pedrosa

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