Martes, 03 de Noviembre de 2026

Mª Soledad Martín Turiño
Martes, 03 de Noviembre de 2026
ZAMORANA

Obras inacabadas

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El otro día, haciendo un recorrido en la capital por las obras inacabadas que llevan meses e incluso años empezadas sin que veamos una pronta conclusión, uno no deja de preguntarse por qué todo va a un ritmo tan lento precisamente en una ciudad que, al decir de muchos, también muere lentamente.

 

Soy consciente de los problemas que puedan surgir cuando se empieza una labor de envergadura; por ejemplo, el Mercado de Abastos, el Museo de Semana Santa o el puente de piedra (por fortuna ya finalizado). Soy consciente también de que el presupuesto inicial nunca está cerrado y suele multiplicarse por diversas razones: no se cumplen los plazos de ejecución, surgen problemas con los que no se contaba inicialmente, hay que retrasar o frenar la obra (por ejemplo, el Mercado de Abastos con la aparición de restos arqueológicos) etc., pero como ya contamos con estas posibilidades, me pregunto cuál es el motivo de no acelerar de forma más efectiva los procesos.

 

Ha finalizado la primera fase de restauración de la muralla frente a Avenida de la Feria; sin embargo, estamos a la espera de que se realicen las fases siguientes y se den por concluidos los trabajos; mientras tanto, en el suelo hay cada vez más montones de piedras, restos de la obra acumulados y una alambrada que sigue separando la zona porque aún está sin rematar.

 

El Conservatorio, en la Universidad Laboral, lleva en obras cerca de cuatro años, el Centro Cívico inició sus trabajos hace tres y ninguno de los dos están acabados; la Policía Municipal sigue a la espera de trasladarse al nuevo edificio del Banco de España; las obras de accesibilidad y acondicionamiento del antiguo Palacio Provincial empezaron hace casi un año y así una larga lista.

 

Soy consciente de que hay un pilar fundamental para la conclusión de estos proyectos, que es la financiación, en unos casos de la Junta de Castilla y León, en otros del Consistorio y de la Diputación. Desde aquí, me permito instar a estos y otros organismos implicados a que aceleren las obras y terminen las ya empezadas, sobre todo para que la gente tenga la sensación de poder disfrutarlas pronto y no acabar ellos antes que las tareas prometidas por dichas corporaciones.

 

No hagamos realidad el aserto de Paul Valéry: “Las obras no se acaban, se abandonan”.

 

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