REFLEXIONES FUTBOLÍSTICAS
La inexplicable derrota del Zamora en Salamanca
Navascués de Zubiría
Pido muchas veces perdón por no saber explicar por qué pierde el Zamora CF si domina a sus rivales, si dispara a puerta más que otros equipos, si juega como mandan los cánones, si su entrenador es capaz de cambiar de sistema sobre la marcha cuando su equipo muestra debilidades. Y tengo que acudir a lo esotérico, a aquello que mi mente, después de haber visto miles de partidos en mi vida, desde muy jovencito hasta este umbral de la tercera edad, no entiende.
Puedo escribir que el Zamora perdió ante el Fabril porque se hizo el harakiri, regalando los tres goles al equipo gallego que nunca quiso jugar al fútbol, que no le disputó la posesión del balón a los rojiblancos que, además, también tiraron a puerta más de 15 veces. Pero ayer, en el Reina Sofía se batieron todas las marcas del gafismo: el portero Daza para un penalti y, en la siguiente jugada, en la contra charra, un disparo lejano roza a un defensa y se envenena para batir a Piedra. Y lo que quedaba de partido, mando absoluto del equipo de Cano, con 23 tiros de todo tipo, desde todas las distancias, entrando por ambas bandas, botando nueve saques de esquina, obligando al meta Daza a intervenciones excelentes, erigiéndose en el mejor de su equipo.
Y los jugadores rojiblancos, los veteranos y los jovencitos se pegaron una gran paliza, mordieron, se esforzaron, sudaron todo por cada poro de su piel. Y me cuentan que unos cuantos cantamañanas, antítesis de lo que debe ser un aficionado, insultaron a los futbolistas del Zamora y provocaron a la afición charra. A esa gentuza hay que echarle del fútbol, de los estadios, porque corrompen, como si fueran políticos, este bello e injusto deporte.
Anoche, a última hora, supe que Óscar Cano seguiría dirigiendo a la plantilla del Zamora, lo que fue para mí un motivo de alegría. Pero ya sabemos que los resultados, cuando persisten los negativos, acaban con cualquier técnico por inteligente, trabajador y erudito que sea en este deporte. Toca imponerse el próximo domingo al Avilés, un excelente equipo, pero si el mal fario pasa del Zamora, de una vez por todas, hay potencial para ganar al conjunto asturiano.
Fotografías: Zamora CF
Navascués de Zubiría
Pido muchas veces perdón por no saber explicar por qué pierde el Zamora CF si domina a sus rivales, si dispara a puerta más que otros equipos, si juega como mandan los cánones, si su entrenador es capaz de cambiar de sistema sobre la marcha cuando su equipo muestra debilidades. Y tengo que acudir a lo esotérico, a aquello que mi mente, después de haber visto miles de partidos en mi vida, desde muy jovencito hasta este umbral de la tercera edad, no entiende.
Puedo escribir que el Zamora perdió ante el Fabril porque se hizo el harakiri, regalando los tres goles al equipo gallego que nunca quiso jugar al fútbol, que no le disputó la posesión del balón a los rojiblancos que, además, también tiraron a puerta más de 15 veces. Pero ayer, en el Reina Sofía se batieron todas las marcas del gafismo: el portero Daza para un penalti y, en la siguiente jugada, en la contra charra, un disparo lejano roza a un defensa y se envenena para batir a Piedra. Y lo que quedaba de partido, mando absoluto del equipo de Cano, con 23 tiros de todo tipo, desde todas las distancias, entrando por ambas bandas, botando nueve saques de esquina, obligando al meta Daza a intervenciones excelentes, erigiéndose en el mejor de su equipo.
Y los jugadores rojiblancos, los veteranos y los jovencitos se pegaron una gran paliza, mordieron, se esforzaron, sudaron todo por cada poro de su piel. Y me cuentan que unos cuantos cantamañanas, antítesis de lo que debe ser un aficionado, insultaron a los futbolistas del Zamora y provocaron a la afición charra. A esa gentuza hay que echarle del fútbol, de los estadios, porque corrompen, como si fueran políticos, este bello e injusto deporte.
Anoche, a última hora, supe que Óscar Cano seguiría dirigiendo a la plantilla del Zamora, lo que fue para mí un motivo de alegría. Pero ya sabemos que los resultados, cuando persisten los negativos, acaban con cualquier técnico por inteligente, trabajador y erudito que sea en este deporte. Toca imponerse el próximo domingo al Avilés, un excelente equipo, pero si el mal fario pasa del Zamora, de una vez por todas, hay potencial para ganar al conjunto asturiano.
Fotografías: Zamora CF
















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